
In tlilli in tlapalli : el negro, los colores La mancha y la tarea.
Una lengua es una dialéctica con el espacio y con el tiempo, y a través de estos dos elementos primarios, una dialéctica con el mundo y el universo. Para los aztecas contar el tiempo era también narrarlo; ambos hechos sinónimos, un impulso gemelo a lo largo de la Historia-Destino, articuló su cultura: “la lengua en la que un alma –como lo señala Spengler– puede decir lo que siente”. Ésta fascinación por el tiempo, por la exactitud del tiempo –para ellos un año bisiesto hubiera sido una blasfemia, no es más que el equivalente de su obsesión por el renombre, obsesión del porvenir –uno de sus íntimos sinónimos. Todo bajo la visión simultanea del tiempo cíclico en la inmensidad de las pléyades, y el tiempo efímero del instante del hombre; así el poeta, dotado de canto y de identidad nos dice: « Huiya !… Zan cuel achica… » : « Huiya !… Es por tan poco tiempo…».