Queer Maribollo Trans
LIBROS: MASCULINIDAD FEMENINA DE JUDITH HALBERSTAM | LIBROS: MASCULINIDAD FEMENINA DE JUDITH HALBERSTAM |
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| Escrito por Javier Sáez/Resumen UNIA intervención de Judith Halberstam | |
| martes, 20 de mayo de 2008 | |
MASCULINIDAD
FEMENINA (Egales Editorial) es un clásico de los estudios
queer. Judith Halberstam realiza en este libro un itinerario apasionante por las
diferentes formas de masculinidad que han sido desarrolladas por las mujeres en
los últimos tres siglos: desde las mujeres que vivían haciéndose pasar por
hombres en los siglos XVIII y XIX, hasta las nuevas culturas actuales
-transgéneros, drag-kings, transexuales masculinos-, pasando por el estudio de
importantes subculturas lesbianas como la cultura butch-femme, y el análisis de
la masculinidad femenina en el cine. Muchas de estas formas de masculinidad
habían sido englobadas bajo el calificativo demasiado totalizador de
“lesbianas”. Halberstam reinterpreta con gran rigor histórico cada una de estas
formas de masculinidad, y nos revela que los géneros y las sexualidades son
mucho más complejos y diversos de lo que supone el sistema heterocentrado en que
vivimos. Un sistema que las mujeres masculinas han conseguido desafiar y
subvertir. Javier Sáez (Traductor de la presente edición española). Lee aquí la entrevista realizada por Berkana a Javier Sáez sobre el libro. A lo largo de esta semana, el libro será presentado en distintos puntos de la península en presencia de Judith Halberstam. Encontraréis el programa de estas presentaciones entrando al artículo. Para entrar en materia, publicamos además el resumen de la conferencia que dio Judith Halberstam en el seminario de la Unia sobre RETÓRICAS DEL GÉNERO/ POLÍTICAS DE IDENTIDAD CICLO DE PRESENTACIONES: Madrid: 21 de mayo: Universidad Complutense, Facultad de Sociología, 13h. Sala de juntas, 3º planta. Con la presencia de Judith Halberstam y Javier Sáez. Presentación promovida por GRESCO (Grupo de Estudios Socio-culturales Contemporáneos, UCM).
Madrid: 22
de mayo: Librería Berkana, 20h. Hortaleza, 64. Metro Chueca. Con la presencia de Judith Halberstam y
Raquel Platero.
Barcelona: 23 de mayo, 19h: MACBA. Con la presencia de Judith Halberstam, Beatriz Preciado y Javier Sáez. ÍNDICE DEL LIBRO
Introducción a la edición española, por Judith Halberstam (2008). Prefacio (1997)
1. Una introducción a la masculinidad femenina: masculinidad sin hombres 2. Presentismo perverso: la andrógina, la tríbada, el marido femenino, y otros géneros anteriores al siglo XX 3. “Una escritora de inadaptados”: John Radclyffe Hall y el discurso de la inversión 4. Masculinidad lesbiana: incluso las stone butches se deprimen 5. Butch transgénero: las guerras del límite butch/FTM y el continuum masculino 6. Pinta de butch: una guía dura de las butches en el cine 7. Drag kings: masculinidad y performance 8. Toro salvaje (bollera): nuevas masculinidades
Bibliografía Filmografía Glosario bollero hispanoamericano (por GTQ) ![]() RESUMEN DE LA CONFERENCIA DE JUDITH HALBERSTAM NUEVAS SUBCULTURAS PERFORMATIVAS: DYKES, TRANGÉNEROS, DRAG KINGS, ETC. Con la intención de realizar un análisis transversal sobre la cultura Drag King (donde además de la noción de género se tenga en cuenta otros factores como la raza o la clase), Judith Halberstam, una de las teóricas y activistas más importante del movimiento queer y bollero de los Estados Unidos, ha explorado las relaciones entre masculinidad y representación desde una perspectiva histórica. Sus investigaciones sobre estas performances de la masculinidad se encuadran en un contexto teórico determinado por una doble preocupación: - Por un lado, la diferencia entre las nociones de representación y representatividad. Fruto de una relectura de la teoría de los actos de habla de J.L Austin, el concepto de representatividad (performatividad) que ha desarrollado la teoría queer se utiliza para referirse a los actos a través de los cuales el sujeto puede producir la realidad. Pero, ¿cuál es la relación entre esta concepción de la representatividad (relacionada con la creación de identidad) y las representaciones teatralizadas que articulan las escenificaciones de los drag kings? - Por otro lado, la férrea resistencia de la cultura hegemónica a aceptar la masculinidad en términos de performance. Así, históricamente se ha concebido la feminidad como una representación (como una mascarada), sin embargo se ha negado u obviado la posibilidad de que la masculinidad se pudiera representar (identificándola como una identidad no performativa o antiperformativa). Durante su intervención en el seminario Retóricas del género dirigido por Beatriz Preciado, Judith Halberstam señaló que uno de los grandes problemas a los que deben hacer frente los análisis académicos es la dificultad de trasladar sus lenguajes y puntos de vistas fuera de los círculos de especialistas e iniciados. Esto, evidentemente, es aplicable a los estudios teóricos sobre las prácticas y políticas queers que han llevado a cabo autoras como Judith Butler, Eve K. Sedgwick, Teresa de Lauretis o la propia Judith Halberstam. En este sentido, Halberstam recordó las numerosas objeciones que plantearon los editores antes de publicar The Drag King Book, una obra de formato poco convencional donde una serie de imágenes de drag kings tomadas por el fotógrafo De La Grace Volcano aparecen contextualizadas y comentadas por textos teóricos de Judith Halberstam en los que reflexiona sobre las implicaciones culturales y políticas de las performances de la masculinidad. "El objetivo principal de este libro, precisó, era doble: por un lado, dar un testimonio directo y lo más completo posible de una cultura emergente; y por otro, intentar que las prácticas drag kings se hicieran más visibles y entraran en el espacio público".
En sintonía con los presupuestos teóricos de los estudios queers, Halberstam considera necesario integrar otros criterios como la clase o la raza en cualquier acercamiento analítico a estas representaciones de la masculinidad. "No podemos olvidar, subrayó la autora de Female Masculinity, que unos drag kings que salen a las calles de Nueva York vestidos de chicos negros corren mucho más peligro que si fueran como mujeres negras". Otro ejemplo representativo de esta interacción entre el género, la clase y la raza puede apreciarse en el caso de dos drag kings de origen latino (fotografiados por Del La Grace Volcano en San Francisco) que trabajan con registros de masculinidad propios de la comunidad mexicana.
Para remarcar el juego de espejos sobre el que se construye la identidad
de género, Halberstam hizo referencia al caso de un drag king que imita a otro
drag king que a su vez emula a Elvis Presley. Una vuelta de tuerca más del
concepto de representación que nos coloca ante una performance de la
masculinidad que ya no se inspira en un supuesto "original
masculino", sino en una escenificación anterior de la masculinidad. En
esta misma línea se enmarcan las propuestas drag kings que llevan a cabo
representaciones de la masculinidad gay o el fenómeno del grupo Bad Street
Boys, chicas jóvenes disfrazadas de los Back Street Boys cuyas actuaciones están
dirigidas a un público eminentemente femenino.
Del La Grace Volcano, que desde hace muchos años lucha para que no se consideren las performance drag kings una desviación, ha llevado a cabo un proceso de transformación trangenérica que le ha convertido en "hermafrobollera". Así, una vez ha empezado a vivir como un hombre, se presenta con frecuencia vestida de mujer (con faldas, aunque musculosa y con las axilas sin depilar), en un gesto que cuestiona radicalmente (en su sentido etimológico, es decir: de raíz) las políticas de identidad de género. Al igual que Del La Grace Volcano, Judith Halberstam asume la existencia de una fuerte conexión entre el sujeto de la enunciación y el objeto de estudio en sus investigaciones sobre las prácticas performativas de la masculinidad. En este sentido recordó la sinceridad y valentía de Esther Newton - una antropóloga norteamericana que ha estudiado la cultura drag queen a pesar del rechazo de muchos compañeros de disciplina - quien ha reconocido sentirse a menudo atraída por personas implicadas en sus investigaciones. Hasta el momento, las performances de los drag kings no se han convertido en un elemento característico de la vida nocturna de las comunidades homosexuales femeninas, y desde luego están muy lejos de tener la audiencia heterosexual que han alcanzado los espectáculos de drag queens. Esto se explicaría, según Judith Halbertsam, por la resistencia cultural a parodiar e ironizar la masculinidad blanca (frente a la noción de la feminidad como mascarada). "Parece que las mujeres existen, señaló Judith Halberstam, para burlarse y reírse de ellas, sin embargo no se admite que se haga lo mismo con los hombres". No obstante habría que tener en cuenta algunos (muy pocos) casos de inferencia de la subcultura Drag King en el universo mediático (siempre de un modo edulcorado que desactiva la dimensión política de esta masculinidad femenina), como las escenas en las que Cameron Díaz, Drew Barrymore y Lucy Liu se visten de hombres en la última entrega de Los Ángeles de Charlie o la actuación de la drag king de Nueva York, Mo B. Dick en el film Pecker de John Waters. Pero, ¿existen precedentes históricos de estas performances de la masculinidad? En cierta medida se puede establecer una conexión directa con la cultura camp (y la consolidación de las prácticas butch-fem) desarrollada a partir de la década de los 60 y, sobre todo, con la aparición, ya en los años 90, de las primeras comunidades de trangéneros. "La distinción entre drag kings y trangéneros, señaló Judith Halberstam, es muy ilustrativa para entender la diferencia entre representatividad y representación". Así, mientras las primeras buscan una escenificación teatralizada de la identidad masculina que incluso presupone una audiencia, los trangéneros optan por una vivencia de la masculinidad más orgánica e integrada en su vida cotidiana". Hay otros muchos antecedentes que, según Judith Halberstam, nos ayudan a entender el tipo de cultura de la representación en el que se situarían las prácticas drag kings. Un primer antecedente en los EE.UU podría ubicarse en el Harlem neoyorquino de los años 30 y 40, donde existía una cultura drag king en estado embrionario, con mujeres negras vistiéndose de hombres y actuando para otras mujeres. Existen ejemplos más antiguos, como las garçon de los años 20 o las representaciones de la masculinidad en la sociedad victoriana inglesa de finales del siglo XIX. "El problema, lamentó Judith Halberstam, es que apenas se conservan documentos que puedan darnos una idea más clara de cómo eran las representaciones de esas primeras drags".
Para Judith Halberstam es muy importante propiciar un contacto entre el
mundo académico y otros ámbitos culturales y sociales, y de este modo
posibilitar que se trabaje con personas y no sólo se teorice con textos. Pero
¿que pueden aportar los análisis teóricos y académicos a la subcultura Drag
King? Según la autora de Shows: Gothic Horror and the Technology of Monsters,
proporcionan un contexto que teoriza, interpreta y difunde sus performances,
haciendo circular los significados y sentidos de esta cultura a una audiencia
más amplia. Asimismo, los estudios teóricos sobre las prácticas drag kings, a
la vez que cumple una función archivística-documental (imprescindible para
mantener con vida cualquier movimiento político y cultural), articulan un
análisis complejo y generoso que tiene muy en cuenta el contexto y no se preocupa
únicamente por los datos anecdóticos y meramente cuantitativos.
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