Tengo 37 años. Nací en Burgos y vivo entre París y Barcelona. Soy filósofa y enseño Teoría del Género en la Universidad de París VIII. Vivimos juntos mi novia, una perra bulldog, un gato y yo. No quiero reproducirme. No creo en la nación ni en Dios. Mi perra se llama Pepa″
¿Es usted hombre o
mujer?
Esta pregunta refleja una ansiosa obsesión
occidental.
¿Qué obsesión?
La de querer reducir la verdad
del sexo a un binomio.
¡Es que hay hombres y hay mujeres...!
Yo dedico mi vida a dinamitar ese binomio.
¡Afirmo la multiplicidad infinita del sexo!
"Hay tantos sexos como
personas", dice un amigo mío. ¿Sería eso?
Sí, me gusta. Eso de
hombre y mujer son construcciones culturales. Así pues, tampoco hay homosexuales
y heterosexuales.
En tal caso, ¿qué hay?
Un transgénero
pansexual. En caso de que hubiera que definirse, así me definiría
yo.
Pero hay vaginas y penes, hay tetas y testículos, hay estrógeno y
testosterona...
Sí. ¿Y?
Que eso no es cultura, ¡es
biología!
Esgrimir rasgos anatómicos (o bioquímicos) para fijar
identidades sexuales ¡es cultural! Hasta 1868, por ejemplo, no hubo
heterosexuales y homosexuales.
¿Ah, no?
Son términos
formulados por Kertbeny. Antes había prácticas sexuales varias. Médicos y
juristas parcelaron nuestra anatomía igual que los teólogos hacían con la
divinidad.
¿Con qué criterios?
Visuales, en principio: el
aspecto anatómico discriminaría hombres y mujeres. Y si algún cuerpo no encajaba
bien como uno u otra, era un monstruo, una patología.
¿Eso está
superado?
Mire a mi amigo Thomas Beatie... Él expresa que esa idea
del sexo como binomio es sólo una falsilla, que "el sexo" no
existe.
¿Se refiere a ese hombre embarazado?
Ese cuerpo que la vista condicionada definiría
hombre de pelo en pecho... con su vistoso embarazo que definiría de mujer.¡Es
sólo mi amigo dinamitando el dichoso binomio! Thomas se siente hombre (tomó
testosterona y se extirpó los pechos) pero mantuvo órganos reproductores con los
que concebir un hijo por inseminación. ¡Es estupendo!
Lo cierto es que
Thomas nació mujer.
Nació biomujer. Es biomujer la asignada mujer al
nacer. Y es tecnomujer la que se asigna mujer a sí misma, usando técnicas para
ello.
Así, Thomas es un tecnohombre...
Sí,
con su transcuerpo.
Y mucha ingeniería química mediante.
¡Menos de la que usan cada día millones de
mujeres en todo el planeta! La píldora - inventada para reducir la natalidad de
los negros en Estados Unidos- es un cóctel químico que construye hoy a la
mujer.
¡Liberó la sexualidad de la mujer!
En cierto modo…
También inhibe su libido. Lo cierto es que la feminidad, desde la píldora, es
una ficción. La píldora ¡finge menstruaciones! La feminidad es hoy una
construcción biotecnopolítica: una suplantación hormonal de los 12 a los 50
años. La biomujer es hoy tecnomujer,es ya transexual.
¿Qué dicen las
feministas de esto?
No les gusta oírme. Pero les sugiero la
reflexión de que la píldora es la sustancia más vendida de toda la historia de
la humanidad... y motor de la industria pornográfica. Ha permitido que el sexo
genere más capital que la reproducción, ha lubricado nuestro biocapitalismo
farmacopornográfico.
¿Bioca... qué?
Estamos en un
capitalismo en que los fármacos generan beneficios millonarios mediante la
pornografía para el ojo masculino..., que es también otra invención
cultural.
¿Y qué ojo tiene usted?
Yo, al estilo drag
king,expropio los códigos de la masculinidad, desde los indumentarios (corbata,
traje oscuro...) hasta los bioquímicos (testosterona).
¿Toma usted
testosterona?
Sí, en forma de gel. Aplicado en la piel, el testogel
es absorbido e incorporado al torrente sanguíneo.
¿Con qué efectos?
Siento más fuerza física, más hambre, más libido, más excitación
genital, más ganas de caminar, más músculo y menos grasa... Eso sí, tengo que
eliminarme el vello. Al verme, la gente se pregunta: "¿Qué es, un tío o una
tía?". ¡Generar esa pregunta me interesa!
¿También usted querrá tener
hijos?
No me apetece reproducirme. En todo caso, adoptaría a un niño
con síndrome de Down.
¿Qué le dicen sus padres, Beatriz?
Han llorado lo suyo... Yo, en Burgos, me hubiese muerto o me habrían
encerrado: sobreviví largándome a París. He ido instruyendo a mis padres, van
entendiendo cosas... Me interesa. Con mi madre mantengo charlas que
enloquecerían a Almodóvar...
¿Le sorprendió la ley española de
matrimonio homosexual?
España es medieval y nórdica a la vez. Pero
reproduce la convención: yo preferiría abolir el modelo del matrimonio, ya
obsoleto.
De niña, en el colegio, ¿a usted le gustaban los niños o las
niñas?
Nunca me sentí chica, pero tampoco chico. Tuve ligues con
niñas, estaban más disponibles. Me gustaban los juegos de niños, eran más
divertidos. A mí, la verdad, me gustaba todo: ¡esa avidez es lo que me
caracteriza! Me tildaban de "marimacho", es el precio...
Su sociedad
le proponía una identidad.
La sociedad propone unos precipitados de
identidad, cada individuo asume uno... y acabas pensando que eso eres tú. Y
no.
¿No? Entonces..., ¿qué soy yo?
Es una pregunta ociosa
y viciosa: pregúntate mejor qué procesos te han llevado a pensar "yo soy esto".












