Pueblos
Zona Andina
PERÚ: ¿PACTO SOCIAL? NO, ¡AUTOGOBIERNO! | PERÚ: ¿PACTO SOCIAL? NO, ¡AUTOGOBIERNO! |
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| Escrito por Roberto Ojeda/Raúl Wiener | |
| jueves, 25 de octubre de 2007 | |
Entre tanta tensión y conflicto, el gobierno aprista anuncia una demagogia más: el pacto social. Una invitación a sentarnos en la mesa de los explotadores para dialogar con ellos, para garantizarles estabilidad y así permitirles seguir explotándonos, saquear las riquezas y mantener la discriminación y la pobreza existentes en el país. Ni la izquierda política ni los sindicatos deben aceptar esta treta, pues sólo busca "mecernos", aletargar nuestras reivindicaciones. Nuestro deber ahora es rechazar este tipo de "diálogos" mientras no sean equitativos, el gobierno está en el deber de escuchar las demandas del pueblo, pues de él vive, y si no nos oye (como cuando nos oponemos al TLC, pedimos acabar con los privilegios de las grandes empresas, las concesiones mineras, derogar la constitución de la mafia, etc) entonces es justo que los movimientos sociales efectúen medidas de presión.
Pero más allá de esto, me vienen las palabras de un dirigente indígena: "no queremos que el Estado nos dé la mano, queremos que nos quite la mano de encima". Y sí pues, ya que no gobierna para nosotros, que por lo menos no entorpezca más nuestras vidas. Dejemos la mala costumbre de pedir un "buen gobierno", ya hemos vivido mucho tiempo pidiendo y esperando. La historia nos enseñó que los mejores triunfos sociales se realizaron gracias al esfuerzo y la acción popular (como la recuperación de las tierras). Nos vienen meciendo con palabras como eso de la democracia participativa: participar en nuestra explotación o abolirla, esa es la contradicción. No debemos esperar un buen gobierno para solucionar nuestros problemas, si éste no existe, hay que comenzar nosotros mismos en esa tarea. Algunos hermanos peruanos ya lo vienen haciendo. Recuperemos la capacidad de autogobernarnos, como ayllus, con reciprocidad, esa que aún se mantiene en las comunidades, en los cargos, en las faenas. Esa que debemos implementar en nuestras organizaciones, reorganizando sindicatos y asociaciones que se corrompieron como el SUTE. Pero partamos por la raíz, estas corrupciones no sólo son culpa de alguna "gente mala", sino del tipo de organización: vertical, jerárquica, con jefes y caudillos, que se preocupan más por los éxitos políticos que por el bienestar social. Es allí donde hay que comenzar los cambios, porque estas organizaciones nos pertenecen sólo a nosotros. Recuperemos el control de nuestras vidas, desde nuestra identidad, horizontalmente (sin jefes), autónomamente (sin imposiciones), con autogestión (sin financiamientos ni asistencialismos). Si muchos de los izquierdistas intelectuales y politiqueros ya se resignaron al sistema y ahora nos hablan de ser "realistas", aprendamos a no ser como ellos. Recuperemos la capacidad de soñar un mejor futuro.
Roberto Ojeda
TODAS LAS VIOLACIONES JUNTAS por Raúl Wiener.
Se le ha venido también las ganas de
decretar que la manera de respaldar a la policía y las fuerzas armadas para que
respondan a sus órdenes, es eximirlos de responsabilidad cuando disparan sobre
las protestas, no importa si causan muertes o heridos, o si intercambian balas
contra piedras y tomates. De esta manera todo el edificio de los robocops de Santa
Anita se viene abajo, y ya no se sabe porqué fueron tan felicitados y tomados
como modelo por reducir la violencia represiva, cuando el principio alanista
actual es que no hay culpa por los asesinatos, cuando se hacen para defender al
gobierno. Claro. Según la versión oficial, esto nada tiene que ver con los acontecimientos de las últimas semanas, y en el Perú todos cantamos en la ducha con Chayanne. El presidente que fue a Trujillo a llamar a sus partidarios a enfrentarse a los comunistas, que serían todos los de las protestas, que insultó en todos los tonos a los maestros huelguistas y que dijo hace poco que no lo afectan las marchas ni las encuestas, ha mostrado tener suficiente cabeza fría como para empeorar rigurosamente la cosas que su primer ministro y otros miembros de su gobierno tratan de componer. Ahora estamos en lo de la ley de la mano dura, que bien podríamos denominarla de la cabeza dura, que está arrasando en un solo acto una cantidad de derechos como no se veía en mucho tiempo: huelga, movilización, opinión, e x p r e s i ó n , organización, derecho a la vida, a la integridad personal, a la seguridad, etc. Todas las violaciones juntas en un solo paquete.
fuente: Lucha Indígena, Octubre 2007.
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