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Eutsi - Pagina de izquierda Antiautoritaria
miércoles
15. oct 2008
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Análisis del plebiscito ecuatoriano PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Guido Proaño A./Profesor J   
miércoles, 18 de abril de 2007
Tras el triunfo del SÍ en el refrendo sobre la Asamblea Constituyente en Ecuador se abre un período de ilusión pero que a la vez no está exento de riesgos y de contradicciones. A continuación, incluimos dos visiones diferentes de la importancia de la victoria de Correa. El primero, firmado por Guido Proaño, hace una lectura en positivo para el futuro del país. El Profesor J sin embargo, no esconde sus críticas a como ha tenido lugar este proceso y sus inquietudes hacia el futuro. Para él, la intención es sustituir el parlamento con la institución “Asamblea Constituyente” donde las clases dominantes y los representantes de los dominados puedan dirimir sus desavenencias.

Cinco millones de votos por el cambio

Por: Guido Proaño A. / Periódico Opción

Quito – Ecuador

17- 04- 07

 

Una nueva victoria política de los pueblos del Ecuador se refrendó el pasado 15 de abril en la consulta popular que aprobó la realización de la Asamblea Constituyente. La victoria fue contundente, el ochenta y dos por ciento de votantes dijo SÍ al cambio y NO a la derecha reaccionaria.

 

En estos meses la gran burguesía ha sufrido golpe tras golpe: el 26 de noviembre perdió las elecciones presidenciales, luego fue derrotada en su pretensión de impedir la realización de la consulta popular y, casi inmediatamente, perdió la mayoría parlamentaria que le garantizaba el control político y administrativo del Congreso tras la destitución de cincuenta y siete diputados. El pasado domingo triunfó el SÍ y ahora se espera que las fuerzas de izquierda, democráticas y progresistas alcancen la mayoría en la Asamblea Constituyente para que ésta pueda expedir una carta política que contenga los parámetros generales que den paso a los cambios anhelados por los pueblos del Ecuador.

 

Los resultados de la consulta muestran el crecimiento y la calificación de la corriente democrática, progresista y de izquierda que llevó a Rafael Correa al gobierno y que ha pugnado todo este tiempo por la realización de la Constituyente. Su contingente electoral es mayor al que en la primera vuelta presidencial sufragó en conjunto a favor de Correa y de las candidaturas que representaban a la izquierda (Luis Villacís del MPD y Luis Macas de Pachakutik); son más de cinco millones trescientos mil ecuatorianos y ecuatorianas que han votado para poner fin a una Constitución de corte neoliberal, aprobada en 1997 por quienes ahora levantaron la tesis del NO.

 

La calificación de la tendencia es mayor si se tiene en cuenta que resistió y sobrepasó la agresiva campaña anticomunista lanzada por la derecha, de manera particular la realizada por la Democracia Cristiana del ex presidente Osvaldo Hurtado, y por el Movimiento Libertario, creado ex profesamente para esta campaña. A la usanza de las operaciones impulsadas por la CIA en los años sesentas y setentas, en las que difundía el miedo al comunismo porque estatizaría las tierras o instauraría la violencia dictatorial, la derecha quiso cosechar votos que no los encontró. Fracasó su plan que preveía deslegitimar la convocatoria a la consulta sobre la base de tener una votación algo superior al veinte por ciento a favor del NO, porcentaje al que ni siquiera se acercó.

 

La Democracia Cristiana trabajó para convertirse en el referente ideológico y político de la derecha; actuando como punta de lanza de la reacción esperaba atraer a su lado electores de la derecha, particularmente del social cristianismo y del PRIAN, partidos que se encuentran fuertemente afectados por los diversos acontecimientos políticos acaecidos en estos últimos meses y más aún después de estos resultados. Situación similar ocurre con Sociedad Patriótica de Lucio Gutiérrez, que por más esfuerzos realizados para esconder su verdadera conducta política, no pudo ocultar que trabajó a favor del NO.

 

Se impuso el anhelo de cambio; triunfaron los trabajadores, los pueblos del Ecuador, las organizaciones de izquierda, progresistas y democráticas, pero bien puede decirse que la victoria del pasado domingo apenas marca el punto de partida para una nueva y más importante batalla: la Asamblea Constituyente. Ahora se debe asegurar que vayan a ella representantes que garanticen la aprobación de una carta política progresista, que dé lugar a la apertura de un período y un proceso de transformaciones profundas y en todos los campos. Diversas organizaciones políticas y sociales contribuyeron al triunfo del SÍ y ellas deben ser la base para la estructuración de listas unitarias que lleven a los mejores exponentes de la tendencia de izquierda a la Asamblea. Mal hace el Ministro de Gobierno, Gustavo Larrea, en cerrar la posibilidad de acuerdos entre esas fuerzas con Alianza Pais para estructurar listas unitarias, como declaró al día siguiente de la consulta en ECUAVISA y en otros medios de comunicación. El exclusivismo puede llevar al debilitamiento y dispersión de la tendencia, de lo que aprovechará la derecha, que ya estará preparando nuevas patrañas para llegar a la Constituyente. No debe olvidarse que la unidad es fuerza y que la derecha aún está con vida.

 

 

Análisis del plebiscito ecuatoriano

De manera tajante la población ecuatoriana aprobó con casi un 80% de los votos la convocatoria a la Asamblea Constituyente, lo que no es más que una expresión de la insatisfacción hacia las instituciones y a la economía neoliberal, insatisfacción que recorre el continente y el planeta como un fantasma. Sería interesante que todos los gobiernos hicieran su constituyente, a ver como les va, pero tenemos la duda de que muchos quieran arriesgarse.
 
Siendo el voto de los 9 millones de electores una obligación sancionada por ley, un 25% de ellos optó por no presentarse, con lo que estamos hablando de dos millones de ausentes, lo que sumado al más de 11% de votos blancos y nulos, hacen una nada despreciable cantidad de gente que de tan insatisfecha decidió pegar una patada en la mesa.
 
Correa es el salvador de la patria, los militares deben estar felices, pues parte importante de la sociedad ecuatoriana está siendo envuelta en la propia institucionalidad que rechaza. Tal parece que hubieran conseguido el apoyo profesional de Mandrake el mago. Las asambleas constituyentes están resultando en espacios alternativos de resolución de conflictos y adecuaciones sistémicas para evitar las explosiones sociales, canalizando a la sociedad hacia una olímpica vuelta al redil. El plan de las clases dominantes de hacer un gobierno “izquierdista” con Gutiérrez había fracasado estrepitosamente, por lo que hacía falta encontrar en plazos cortos una salida que desinflara la creciente incorporación de sectores sociales a las protestas que se caracterizaban por derrocar un gobierno tras el otro. Gutiérrez tuvo el acierto de dividir y debilitar las organizaciones indígenas y ahora el paso superior de llegar a la constituyente de la mano de un gobernante “progresista” se transforma en una victoria de la nueva estrategia contrainsurgente, la de la mano del gato izquierdista que saca para el capital las castañas del fuego de la insatisfacción social.
 
Para dar más visos de credibilidad, Correa rompe con el FMI y expulsa al representante del Banco Mundial, lo que causará el golpe de efecto de que en realidad se trata de una “ruptura” y estamos ante un gobernante que sabrá lidiar con los poderosos. Ni Superman lo habría hecho mejor. Correa está exultante, no cabe en la ropa que usa (escuche sus primeras declaraciones en
http://www.confirmado.net/index.php?act=det_noticia&no_codigo=3881&cn_codigo=2&es_codigo=1).
 
 
La CONAIE, la poderosa organización indígena ecuatoriana, quedó como gato escaldado después de la experiencia de apoyo a Gutiérrez y de manera muy hábil optó por llevar candidatura propia a las elecciones presidenciales que ganó Correa, con lo que mantiene -ahora si- su autonomía respecto al poder ejecutivo. Previniendo eventuales nuevas traiciones, dedicó ingentes esfuerzos a constituir el Frente Nacional Somos Poder Constituyente con otras organizaciones y emitieron un comunicado el 14 de marzo (
http://www.conaie.org/es/di_co_noticias/nn070314.html) donde, entre otras cosas, dicen : “pero también exigimos que el gobierno de Rafael Correa cumpla con sus compromisos electorales de construir una nueva patria, que resuelva los problemas de trabajo, producción, salud, vivienda, educación; garantizar los derechos colectivos de pueblos indígenas, la salida de la Base de Manta y no al Plan Colombia”, con lo que separan aguas claramente y deslindan responsabilidades de lo que pueda ser un nuevo fracaso o un gobierno anti-popular tipo Lula.
 
Es decir, ya no se trata de una relación y un compromiso con el ejecutivo en los términos tan subordinados que había hecho con Gutiérrez, ahora la CONAIE cae en la trampa número 2, de la institución “poder ejecutivo” pasa a la institución “poder constituyente”, donde se enredarán en el circo junto a la aplanadora gubernamental que hemos visto en Bolivia.
 
Para resumir:
 
Correa no ha ganado el plebiscito, que ha sido más bien la protesta social contra las instituciones y el modelo.

La intención es sustituir el parlamento con la institución “Asamblea Constituyente” donde las clases dominantes y los representantes de los dominados puedan dirimir sus desavenencias.

La CONAIE corre el riesgo de transformarse en la oposición dentro del sistema, es decir una pata afuera y una pata adentro, como el MST de Brasil o los troskistas de la UNT en Venezuela.
 
Nosotros tenemos confianza en la CONAIE, en especial porque se apoya en las comunidades, cuya autonomía ha dado suficientes muestras de que en Ecuador no podrá haber partido único.
 
Tal vez la alternativa popular esté en aprender de la experiencia de la Coordinadora del Agua de Cochabamba, Bolivia, que junto a otras organizaciones sociales y territoriales constituyeron la poderosa Coordinadora del Gas que invierte sus esfuerzos en desarrollar la autonomía de las localidades sin atacar al gobierno Evo, pero tampoco cayendo en la subordinación como hacen el MST brasileño y la UNT venezolana.

Profesor J

fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=33892

 
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