Buscaban llamar la atención de las autoridades y terminaron con un
comunero acribillado. Juan Curipan, dirigente de la Comunidad Requem Pillan,
relató a Azkintuwe lo sucedido aquel fatídico día, cuando comandos especiales de
Carabineros los cazaron por el campo "como si se fueramos conejos". ¿Qué lleva a
jóvenes mapuches a lanzarse a recuperar sus tierras, a riesgo de perder en ello
la propia vida? El siguiente reportaje intenta vislumbrar una
respuesta. (Por Pedro Cayuqueo). A continuación publicamos también el último comunicado elaborado por los presos políticos mapuches actualmente en huelga de hambre y su llamamiento a una jornada de protesta internacional de repudio al terrorismo de estado contra el pueblo mapuche convocada para el día 11 de septiembre.
“Ese día ingresamos al predio de forma pacífica, no hicimos ningún destrozo, tampoco atacamos a Carabineros, simplemente estuvimos ahi, ocupando el predio y pensábamos dialogar con el dueño del fundo. En eso llegaron disparando, sin decirnos nada, sin saber si tenían una orden de desalojo o no... llegaron totalmente violentos en contra de nosotros, nos disparaban como si fueramos conejos. Habíamos como 80 personas, familias completas, niños, mujeres que habían ahi, ni siquiera eso tomaron en cuenta... eran como cinco furgones, una micro de pacos, eran más de 100 Carabineros... nosotros íbamos pacíficamente a conversar, imagínese lo que pasó después, mi gente iba huyendo, arrancando y ellos los siguieron hasta matar a nuestro hermano. Jaime era parte de ese grupo que iba arrancando”.
El relato corresponde a Juan Curipan Collio (29 años, en la Foto), dirigente de la comunidad Requem Pillan, en la comuna de Ercilla y quien el pasado miércoles 12 de agosto participó de la recuperación del Fundo “San Sebastián”. Relata el dirigente a Azkintuwe que aquella fatídica jornada terminó preso, golpeado por Carabineros y encerrado en un calabozo en la ciudad de Angol. “No conformes con asesinar a Jaime, ese día fuimos detenidos nueve personas de la comunidad. Y otros dos fueron heridos con perdigones. El trato fue malo, totalmente malo, nos llevaban esposados y amarrados como si fueramos animales, incluso Carabineros intentó hacer explotar una bomba lacrimógena en el carro y salimos muy mal nosotros”, relata Curipan, quien al día siguiente sería dejado en libertad pero sujeto a medidas cautelares. “Quedamos con prohibición de acercarnos al predio y firmar en el tribunal, el 22 de agosto tenemos que comenzar con las firmas, mientras dure la investigación de dos meses nos dijeron”, agrega.
Juan terminó aquel día preso y golpeado, pero su primo Jaime Facundo Mendoza Collio, de 24 años, terminaría muerto, acribillado por la espalda por el Cabo de Carabineros, Miguel Patricio Jara Muñoz. Miembro de una Patrulla del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE), el funcionario fue destinado a Malleco en diciembre de 2008, proveniente de la Región Metropolitana. Arribó a la zona con el mandato institucional de “apoyar en terreno” operativos de Carabineros en diversas zonas de conflicto. Jara y su equipo venían en busca de su propia guerra de baja intensidad, homologando la geografía de Ercilla con las montañas de Colombia. Para ello habían sido entrenados, para combatir la denominada “subversión interna” y la delincuencia de alta peligrosidad. Con ese mandato fue creado el GOPE en junio de 1979, tal vez el año más sangriento de la dictadura militar chilena. Se trató en los hechos de un grupo de elite, que actuaría como complemento a las tareas policiales... “para dar respuesta ante situaciones complejas gestadas en la década de los 80”, según consigna Carabineros en su sitio web.
Lo que la institución llama
“situaciones complejas” no fue otra cosa que el accionar de grupos armados como
el Frente Patriotico Manuel Rodriguez (FPMR) y el Movimiento de Izquierda
Revolucionaria (MIR). Y precisamente “guerrilleros”, “combatientes” o
“milicianos” fue lo que Jara Muñoz supuso debía enfrentar aquella fatídica
jornada en el Fundo “San Sebastián”, paranoia azuzada por medios de prensa,
fiscales del Ministerio Público y parlamentarios de derecha que -sin mediar
prueba alguna- han vinculado a los comuneros con las FARC o la ETA. Paranoia que
costó la vida a Mendoza Collio y antes, en circunstancias no muy diferentes, a
jóvenes como Catrileo y Lemún. “Carabineros dice que somos terroristas,
delincuentes, pero yo quiero decir que no somos terroristas, somos personas que
damos la cara y no usamos armas, que porque necesitamos por eso andamos. Hoy nos
damos cuenta que un particular tiene 500 hectáreas para el solo y eso es
injusto. Por eso nos movilizamos”, enfatiza Curipan.
Los
"Inadmisibles"
La Comunidad Requem Pillán está ubicada a 20 kilómetros al sur de Collipulli, en los faldeos de un cordón de montañas hoy plagados de pinos y eucaliptus, propiedad de las empresas forestales Mininco y Bosques Arauco. Conformada por alrededor de 70 familias campesinas, sus índices de pobreza, desocupación y ausencia de futuro escandalizarían al PNUD, organismo internacional que –según su último informe- situó a Chile como uno de los países con mayores opciones de lograr a mediano plazo el tan ansiado “desarrollo”. Para los mapuches de Requem Pillan, asi como para sus vecinos de las comunidades Requem Lemun y Requem Cabrapan, dicha palabra no tan solo es desconocida. Se vuelve una amenaza cuando es pronunciada por autoridades de gobierno y empresarios, los mismos que no trepidaron en enviar Fuerzas Especiales de Carabineros provenientes desde Santiago para desalojar el fundo San Sebastián. Todo ello en nombre del estado de derecho, la propiedad privada y el progreso. A fin de cuentas, en nombre del “desarrollo”.
“Es muy feo lo que han hecho con nosotros”, señala Juan Curipan. “Nosotros tenemos una demanda de tierras porque no tenemos donde vivir. Es muy poca la tierra que tenemos y en ella no podemos trabajar ni ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos, a nuestras familias. Por eso estamos luchando y esto lo saben las autoridades desde hace años, nuestros padres iniciaron este reclamo y no lograron ser escuchados. Por ello ahora nosotros, los jóvenes de la comunidad, hemos tomado retomado esta lucha. Nosotros como mapuche es muy poca la tierra que tenemos, por eso estamos reivindicando 2 mil hectáreas. En mucho tiempo no hemos tenido respuesta del gobierno, solo represión y hoy lamentamos a este peñi, que se nos fue de esa forma, estamos muy dolidos, yo como dirigente estoy muy dolido y espero que la autoridad reflexione sobre lo que nos hicieron”, subraya.
La recuperación del Fundo “San Sebastián” se enmarcó en las movilizaciones que la Alianza Territorial Mapuche viene desarrollando en las regiones del sur de Chile desde el pasado 24 de julio. Las comunidades, de las zonas wenteche, lafkenche y pewenche, tomaron la decisión de iniciar este proceso de movilizaciones luego que - tras viajar una delegación de 100 mapuches a Santiago- no fueran recibidos por el gobierno en La Moneda. Esto los llevó a intentar recuperar, por la via de los hechos, espacios territoriales históricamente demandados como propios ante empresas forestales y latifundistas particulares. Este proceso ha sido encabezado por el Ñizol Lonko, Juan Catrillanca Antin, de la comunidad Temucuicui de Ercilla y se ha caracterizado por una masiva participación de jóvenes comuneros.
La jornada del 12 de agosto
precisamente fueron los jóvenes de Requem Pillan quienes encabezaron la
movilización. En promedio, no superaban los 25 años. Buscaban llamar la atención
de las autoridades. Ser escuchados. Que su demanda de tierras fuera conocida más
allá de la burocracia del organismo indigenista donde había sido archivada en un
cajón años atrás. No buscaban una solución inmediata, reconoce Curipan, tan solo
“ser escuchados” y que la autoridad atendiera de una vez por todas el reclamo de
sus familias. Por ello ocuparon el Fundo, propiedad “legal” del particular
Sergio González Jarpa. Fue este último quien, enterado de los planes de la
comunidad, llamó a Carabineros de Angol, desatando la tragedia.
¿Qué
lleva a los jóvenes mapuches a lanzarse a recuperar sus tierras por la via de
los hechos? ¿su desprecio por las vias legales y el estado de derecho, como
esgrimen las autoridades? “Lo hacen porque cientos de reclamos de tierras
usurpadas son declarados arbitrariamente como “inadmisibles” por la CONADI”,
responde Víctor Toledo Llancaqueo, destacado investigador y director del Centro
de Políticas Públicas y Derechos Indígenas. “Y porque, si sus reclamos son
admitidos, deben esperar años y años, porque no hay fondos disponibles. Ambos
factores, presupuesto escaso y procedimientos arbitrarios, son inductores de
conflictos sociales”, señala. Recientemente el Comisionado Presidencial para
Asuntos Indígenas, Rodrigo Egaña, ha admitido que el presupuesto destinado para
el Fondo de Tierras es insuficiente y que esta sería uno de los factores que ha
gatillado el clima de movilización mapuche reinante en la zona sur.
A juicio de Toledo, lo que no dijo
el Comisionado es que no hay recursos porque en Chile se destina a políticas
indígenas solo el 0, 3 % del presupuesto estatal. “Tal es la medida del peso que
se le asigna a los asuntos y derechos indígenas: 0,3 %”, subraya. Respecto del
segundo factor, apunta el investigador mapuche que la Ley Indígena solo
considera admisibles aquellas reclamaciones que se refieren a casos de
usurpaciones de tierras que estuvieron bajo un título otorgado por el Estado:
titulos de merced, titulos de reforma agraria, u otros de similar origen
estatal. Sin embargo, considera inadmisibles las reclamaciones de tierras
ancestrales o tierras antiguas, que quedaron fueran de los títulos de merced, y
cuyos deslindes se conservan solo en la memoria colectiva de las comunidades. En
tales circunstancias, las comunidades solo cuentan con el recurso de las vías de
hecho para reivindicar sus tierras”, señala.
Apunta Toledo que a través
del no reconocimiento de las demandas por tierras ancestrales, caso de la
comunidad Requem Pillan y de gran parte de aquellas coordinadas hoy en la
Alianza Territorial Mapuche, el gobierno solo busca poner límites a las
reivindicaciones y salvaguardar intereses empresariales. Para ello se basaría en
una singular doctrina inventada a inicios de la transición.
“Según esta doctrina, los derechos
de propiedad de los indígenas emanan de títulos del Estado. En otras palabras,
se niega todo el derecho internacional en materia de reconocimiento de derechos
de los pueblos indígenas -el título nativo- , derechos que se fundan en la
ocupación tradicional anterior al propio Estado. La doctrina de negación de
derechos, fue sistematizada por el indigenismo chileno a inicios de la
transición en 1991, como respuesta a las emergentes reivindidaciones de tierras
ancestrales que fueron violentamente neutralizadas. Por cierto, tal doctrina de
negación de derechos es contraria al derecho internacional. Al persistir en
ella, el estado de Chile incumple el Convenio 169 de la OIT, desobedece la
jurisprudencia de la Corte Interamericana, desconoce a la Declaración Sobre los
Derechos de los Pueblos Indígenas, y desafía al Comité Para la Eliminación de la
Discriminación Racial”, señala.
¿Legítima defensa?
Según la versión policial, Jaime Mendoza Collio resultó muerto tras
enfrentarse a escopetazos con Carabineros en las inmediaciones del fundo San
Sebastián. Frente a esta situación, el funcionario del GOPE, Patricio Jara
Muñoz, hizo uso de su arma de servicio y con una bala 9 mm evitó ser acribillado
por el joven comunero. Es lo que dice la versión policial, dada a conocer por el
Prefecto de Malleco, coronel Iván Bezmalinovic, ratificada por el General de la
IX Zona de Carabineros, Cristián Llévenes y avalada desde La Moneda por el
Subsecretario del Interior, Patricio Rosende. Todos ellos, a coro, no dudaron en
calificar como un acto de “legítima defensa” el crimen de Mendoza, denunciando
incluso una emboscada mapuche con escopetas contra los efectivos policiales. “la
acción de Carabineros fue para repeler los ataques realizados por al menos 60
comuneros... respaldamos absolutamente los procedimientos”, señaló Rosende tras
conocerse la noticia.
Lo cierto es que nada de ello era
verdad. Lo aseguran quienes acompañaron a Mendoza aquel día y lo ratifican
sendos Informes del Servicio Médico Legal de Angol y del Laboratorio de
Criminalística de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones
(PDI). El primero de ellos, basado en los resultados de la autopsia, demostró
que Mendoza recibió el disparo mortal por la espalda. El segundo, dado a conocer
el pasado lunes, demostró que Mendoza no disparó ningún arma el día de su
asesinato. Ambos peritajes, de manera rotunda, han echado por tierra la tesis
sostenida por el alto mando de Carabineros y las autoridades de gobierno. Tanto
es así que el Fiscal Militar de Angol, Rodrigo Vera, tras conocer los informes,
resolvió someter a proceso al funcionario del GOPE bajo el cargo de “violencia
innecesaria con resultado de muerte”.
Cabe destacar que Mendoza Collio no
es el primer joven mapuche vinculado al movimiento social que muere baleado por
efectivos policiales, ello bajo los gobiernos de la Concertación. En
circunstancias similares falleció en enero de 2008, el joven estudiante de
agronomía de la Universidad la Frontera de Temuko, Matías Catrileo Quezada de 20
años, quien fue baleado por el cabo de Carabineros Walter Ramirez al interior
del fundo Santa Margarita, perteneciente al agricultor Jorge Luchsinger, en la
zona de Vilcún. Catrileo participaba de una ocupación pacífica del predio. En
días recientes, el fiscal militar de Temuko, José Pinto Aparicio, cerró el
sumario por el crimen, procesando también a Ramirez por el delito de “violencia
innecesaria con resultado de muerte”. El policía, actualmente en servicio
activo, arriesga una pena que va desde los 5 a 15 años de presidio.
A este caso se suma el de Alex Lemún
Saavedra de 17 años, quien murió el 13 de noviembre de 2003, tras participar de
la ocupación del Fundo Santa Elisa de Forestal Mininco en las cercanías de
Ercilla. El joven recibió un disparo en su cabeza, de una escopeta
antidisturbios, en momentos que Fuerzas Especiales intentaban reprimir la
ocupación del Fundo por parte de familias mapuches del sector. Marco Aurelio
Treuer, entonces mayor de Carabineros, fue sindicado como autor del disparo
mortal. Tras una investigación a cargo de la Fiscalia Militar, fue finalmente
absuelto de cargos. El caso se encuentra hoy bajo investigación por parte de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.
Un tercer
asesinato vinculado a la causa mapuche y donde las comunidades denuncian
participación de agentes del Estado es el de Juan Suarez Marihuan, ocurrido el
año 2002. Hermano de Segundo Suárez, Lonko de Malla Malla, y miembro del Consejo
de Lonkos del Alto Bio-Bio, Jorge Suárez (27 años) falleció en extrañas
circunstancias en la zona cordillerana del Cajón del Queuco, Octava Región. Su
cuerpo apareció el día 11 de diciembre del 2002 en la ribera del río Queuco,
tras permanecer dos semanas desaparecido. Según consta en el informe forense, la
causa de muerte no sería asfixia por inmersión, sino “lesiones provocadas por
terceros”.
De acuerdo a antecedentes aportados
por la familia, un individuo no identificado, supuestamente agente de
inteligencia policial, habría entregado dinero a dos colonos del sector para
llevar a efecto la operación de asesinar al comunero, delito que sería
encubierto como un deceso accidental, provocado por un supuesto “estado de
ebriedad”. Sin embargo, diversos testimonios dan cuenta de una golpiza que
habría provocado la muerte de Suárez Marihuan y luego su cuerpo habría sido
arrojado al torrentoso caudal. Este hecho sería en represalia por la
participación del joven pewenche en recuperaciones de tierras y movilizaciones
de freno a las inversiones de empresas energéticas en la zona del Valle del
Queuco, en el Alto Bío Bío.
Un cuarto caso lo constituye el crimen del
lonko del sector Boyilco Chico, comuna de Nueva Imperial, Juan Lorenzo Collihuin
Catril, perpetrado el año 2006. Collihuin fue asesinado por efectivos policiales
de la Cuarta Comisaria de dicha ciudad. Los hechos ocurrieron la madrugada del
29 de agosto de 2006, cuando efectivos de Carabineros llegaron hasta la casa de
las familias Collihuín Catril y Collihuín Llanculef, investigando un supuesto
“robo de animales”. En un procedimiento irregular, los efectivos dispararon
contra el lonko de 71 años, quien recibió varios tiros en su cuerpo que causaron
su fallecimiento. Dos de sus hijos, Juan y Emilio Collihuín Llanculef (de 36 y
44 años respectivamente) también resultaron heridos en el procedimiento
policial, uno con un impacto de bala en la pierna derecha y el otro en la cadera
izquierda.
Tras una investigación de Fiscalia
Militar, la justicia liberó de responsabilidad al principal inculpado del
crimen, el entonces Sargento 1º Juan Mariman Levio. Cabe destacar que dicho
funcionario policial formó parte de un violento operativo que el 1 de marzo de
1987, durante el régimen militar de Pinochet, detuvo al lonko Collihuin y a tres
de sus hijos, siendo años más tarde denunciado como “torturador” ante la
justicia. Este sería, a juicio de familiares del lonko y organismos de derechos
humanos, el móvil tras el horrendo crimen del jefe tradicional.
“Un
legado de lucha”
Cuatro días dicta la tradición mapuche que un
cuerpo debe ser velado antes de su entierro. La muerte es el inicio de un viaje
al reencuentro de los ancestros y ello demanda cuatro jornadas de ceremonias.
Más de tres mil personas, miembros de comunidades y organizaciones del Pueblo
Mapuche, acudieron hasta Requem Pillan para acompañar a Jaime en los
preparativos de su viaje, ello el pasado domingo 16 de Agosto. El masivo
funeral, tal vez el más grande del que se tenga memoria, transcurrió en un clima
de profundo recogimiento por parte de los miles de asistentes, quienes a partir
del día viernes comenzaron a arribar hasta Ercilla provenientes de diversos
puntos del País Mapuche.
Todos exigieron justicia por el
crimen de Mendoza Collio. En diversos tonos, las delegaciones presentes
demandaron a la Presidenta Bachelet que se termine en Chile con la “política
criminal de encarcelar y asesinar a los mapuches que luchan por sus tierras”.
Por medio de consignas, esta demanda se escuchó con especial fuerza durante el
emotivo recorrido de 3 kilómetros a pie rumbo al cementerio, por un camino con
pendientes y con el féretro cargado por lonkos y familiares. Jóvenes “weichafes”
(guerreros), todos a rostro descubierto y no encapuchados como informó El
Mercurio, escoltaron la columna que era encabezada por comuneros a caballo,
todos portando simbólicas lanzas con hojas de canelo en sus
puntas.
Arribaron a Requem Pillan numerosas organizaciones, tales como la
Identidad Territorial Lafkenche, el Consejo de Todas las Tierras, la Alianza
Mapuche de Izquierda, Coordinadora Arauco-Malleco, Asociación Ñancucheo de
Lumako, el Consejo de Lonkos del Pikun Willi Mapu, Meli Witran Mapu de Santiago,
el Partido Mapuche Wallmapuwen, Hogar Mapuche Pelontuwe de Temuko, la Asociación
Ayun Mapu y figuras públicas como la destacada líder pewenche, Berta Quintremán
Calpan. Acompañaron también la ceremonia familiares del joven estudiante Matías
Catrileo, asesinado por Carabineros el año 2008. A nombre de la familia del
comunero y ante los miles de asistentes a la ceremonia, el werken de Requem
Pillan, Rodrigo Curipan, expresó el sentir de la Comunidad.
“La muerte
de Jaime hara vivir a muchas consciencias de los mapuches, a muchos jovenes que
queremos luchar de verdad por nuestras tierras. Nos contaba la familia que hace
un par de días el habia señalado que no solo queria luchar por la tierra, sino
que queria convertirse en dirigente de la comunidad para seguir sacandola
adelante de la situación de pobreza en que se encuentra. Ese es el mensaje que
tenemos que llevarnos cada uno de nosotros de este lugar. Aquí estamos
repudiando la actitud criminal del Estado con los mapuches. Mientras haya un
mapuche de pie en el Wallmapu seguiremos reivindicando este derecho”, señaló el
joven vocero.
“Esta lucha no termina -agregó Curipan-, vamos a pedir que se haga justicia por Jaime... hoy día estamos aquí, con la cara descubierta para decirle a los políticos, al gobierno, a la derecha y a la Concertación, de que vamos a luchar firmemente por nuestros derechos con la frente en alto y con la fuerza que nos caracteriza como pueblo. El peñi Jaime con su lucha se ha ganado un lugar al lado del peñi Lautaro, de Pelantaro, de Kilapan, de Guacolda y de Fresia. Hoy día allí esta sentado el peñi y le vamos a pedir que desde allí nos ilumine y nos acompañe con la fuerza que luchaba para que nosotros hagamos realidad su sueño”, arengó Curipan.
* Publicado originalmente en
Revista Punto Final / www.puntofinal.cl
COMUNICADO Nº 3
Los Presos Políticos Mapuche del Proceso de Recuperación Territorial de las Comunidades de Choque, en huelga de hambre, recluidos en la cárcel de Concepción, denunciamos:
- Que nuevamente, esta
semana, se ha intentado trasladarnos hasta el Instituto Medico Legal de
Concepción para someternos a la toma muestras de ADN.
- Que frente a esta situación, nuestra postura ha sido la de resistirnos puesto que, estamos seguros, con ellas se pretenden fabricar pruebas inculpatorias, por parte de la Fiscalia y la PDI. Al mismo tiempo, consideramos que esto daña nuestra dignidad como personas, específicamente, atenta contra nuestra condición de mapuche.
- Que como consecuencia de nuestra negativa, la Fiscalia a solicitado a los Tribunales civil y militar, autorización, para extraernos dichas muestras a la fuerza, lo que de concretarse constituiría un verdadero acto de tortura.
- Por lo anterior, hacemos un llamado a nuestros pu peñi y pu lamwen Presos Políticos Mapuche a estar alertas y rechazar todas estas medidas de presión y hostigamiento ( traslados impuestos, segregaciones, tomas de muestras de ADN, etc.) puesto que vulneran nuestra condición de Presos Políticos.
- Al mismo tiempo, instamos a los organismos de derechos humanos a pronunciarse y denunciar estos actos de terrorismo de estado.
¡FIN A LA APLICACIÓN DE LA LEY ANTITERRORISTA Y DE LA JUSTICIA MILITAR!
¡NO A LOS TRASLADOS FORZADOS!
¡FIN AL HOSTIGAMIENTO
A NUESTROS FAMILIARES Y LA REPRESIÓN A NUESTRAS
COMUNIDADES!
¡NO MAS ASESINATOS!
11 DE SEPTIEMBRE PROTESTA INTERNACIONAL
EN REPUDIO AL TERRORISMO DE ESTADO EN CONTRA DEL
PUEBLO NACIÓN MAPUCHE
- RAMON LLANQUILEO PILQUIMAN
- JOSE HUENUCHE REIMAN
- LUIS MENARES CHANILAO
- JONATHAN HUILLICAL MENDEZ
- HECTOR LLAITUL CARRILLANCA
- CESAR PARRA LEIVA
- NOLBERTO PARRA LEIVA
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