



Parece que Oaxaca pasó de moda. Tras unos meses convulsos, cuando los medios parecieron darse cuenta de que Oaxaca es algo más que un destino turístico, el silencio volvió a adueñarse de la situación. La paz de los cementerios se impuso a sangre y fuego; esa misma paz es la que se mantiene ahora asesinando, desapareciendo y secuestrando. Se logró dividir al pueblo desde el poder, un pueblo previamente machacado. Ahora las cosas vuelven a la normalidad, a la norma de terror e injusticia que siempre reinó allí. ¡Los asesinos? Los de siempre. ¿Las víctimas? También las de siempre. Publicamos este estremecedor comunicado que da cuenta de cómo están las cosas por allí, un texto que es sólo un ejemplo, pero que también cuenta que todavía hay quien resiste en Oaxaca.

Un centenar de indígenas huyen a la capital para denunciar abusos y atropellos por parte de las Patrullas de Autodefensa Civil, oficialmente disueltas tras la guerra civil. Diez años después de la firma de la paz que puso fin a una de las guerras civiles más sangrientas de Latinoamérica, los guatemaltecos han podido comprobar que, como en el cuento de Tito Monterroso, el dinosaurio todavía sigue ahí.Harapientos y con el horror marcado en el rostro, un centenar de indígenas de la comunidad de Los Cimientos (Quiché, en el norte de Guatemala) han llegado a la capital guatemalteca para denunciar que son víctimas de todo tipo de chantajes por parte de los líderes de las oficialmente disueltas Patrullas de Autodefensa Civil (PAC). Los abusos han llegado hasta el asesinato de quienes se oponen a los caprichos de este grupo
Las Buenas Nuevas: Algunos de los Reportados Muertos están vivos. Las Malas Noticias: Otros fueron Masacrados, y el Conflicto Continúa. La primera ola, de 40 agresores, llegaron vestidos como civiles armados con machetes y palos, gritando insultos a las familias de Viejo Velasco. Se presume la naturaleza paramilitar de los agresores por el hecho de que fueron seguidos por una más grande y segunda ola de doscientos agresores: muchos vestidos en uniformes oficiales de policía, otros en uniformes negros, portando armas de fuego para uso exclusivo del Ejército y las agencias de policía (M-16 y R-15 semi-automáticas, rifles R-15, rifles calibre 22, además de escopetas). Los agresores vinieron de la cercana comunidad de Nueva Palestina, alrededor de las 6 a.m. del Lunes.