¿Recuperar clave? ¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
  • Narrow screen resolution
  • Wide screen resolution
  • Auto width resolution
  • Increase font size
  • Decrease font size
  • Default font size
  • default color
  • red color
  • green color
Eutsi - Pagina de izquierda Antiautoritaria
jueves
04. dic 2008
Inicio arrow Pueblos arrow Euskalherria arrow Mentirosos y transversales
Mentirosos y transversales PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Oskar Bañuelos   
sábado, 10 de febrero de 2007

 

Demokrazia batek ezin dezake izen hori inolaz ere har prentsan lerro batzuk idazteagatik preso bat heriotzara eramateko prest badago edo futbol jokalari bat txikitzeko gertu bada. Gatazka, aspaldi honetan, hedabideetan ere jokatzen da kupidarik gabe. Errealitate horri erreparatu dio Oskar Bañuelos kazetari arabarrak. Batzuen gezur biribilak salatu ditu, baina, era berean, beste zenbaitzuei, Euskal Herrian bertan, eskubi espainolaren lotsagabekeriak primeran etortzen zaizkiela beraien burua salbatze aldera ia ezertxo ere egin behar izan gabe. Texto en castellano.

 

 

Últimamente me he puesto a darle vueltas al mundo de los medios de comunicación. No sé si es porque hace ya unos años que falto de la primera línea de playa del periodismo activo o es porque las cosas que veo y oigo cada vez me dan más grima. Esto es, no sé si es porque tengo mono o porque los mandamases de los mass media nos toman por tontos –o por ambas cosas-. Pero lo cierto es que la situación se ha vuelto insostenible. Por lo menos para aquéllos que aprendimos eso que hoy está tan desuso como es el contraste de la información (“Cuidado con las fuentes oficiales y más cuidado todavía con las fuentes oficiales policiales”, nos decía el profesor Idoiaga en la Facultad de Periodismo de Leioa). También aprendimos que no se puede mezclar información con opinión (por lo menos sin avisar). Y también nos enseñaron que todo no vale en esta vida. Y que el periodismo de mentira, de venganza, da dinero, mucho dinero, pero que eso no es  periodismo.

 

No me gustaría quedarme sólo en la crítica a los grandes (entre comillas) medios de comunicación españoles, porque al final son hijos putativos de sus padres; y ya se sabe cómo es la derechona y la izquierdita en la España de los Borbones: mientras una se envalentona (la derechona), la otra se queda mudita (la izquierdita). Sin generalizar, generalizando, que decía el Chavo del Ocho, porque siempre habrá alguna voz que desafine en este coro de voces negras. Pero, no nos engañemos, todos los que desafinan caben –todos ellos y estirados- en un Panda, y el de atrás va holgado.

 

Basten un par de ejemplos, en teoría de informaciones. “De Juana Chaos goza de buena salud y se alimenta de jamón york y yogur”, titulaba La Razón el pasado día 20 de enero a cinco columnas. La crónica era de un tal J.Z.S. (digo sólo las iniciales para no hacerle famoso, no porque tenga interiorizado, como buen periodista vasco, la autocensura selectiva).

 

Poco más de dos semanas después, La Razón titulaba el otro día: “De Juana exhibe su delgadez como desafío y se niega a arrepentirse de sus 25 asesinatos”. Habéis leído bien: “De Juana exhibe su delgadez como desafío y se niega a arrepentirse de sus 25 asesinatos”. Era la respuesta de la caverna a la entrevista en The Times al preso político vasco. La noticia no era ya el estado de Iñaki De Juana, o lo que expresaba en ella, sino quién había sacado la foto. Nadie se pregunta por qué ningún medio español ha hecho una entrevista a Iñaki de Juana y ha tenido que venir un medio extranjero a hacérsela. ¿Es que no era noticia? Pues llevan meses hablando de él, sin él.

   

Y como no hay mejor defensa corporativa y patria que un buen ataque corporativo y patrio, y como siempre buscan el enemigo exterior para aunar fuerzas (aquí también son como Franco), pues nuevamente está en el punto de mira el mal periodismo inglés (y digo yo ¿que tendrán que ver los tabloides con The Times?) y la pérfida Albión. La verdad es que si no se han sobrepuesto todavía a la derrota de Trafalgar, ¿cómo van a reconciliarse éstos con alguien?

    

¿Y los ‘nuestros’ qué? 

  

¿Y qué hay de nuestros medios de comunicación? (de los vascos, digo, porque nosotros no tenemos ninguno…). Pues sinceramente, poco que rascar. Los que pueden, no quieren; y los que quieren, no pueden. En el todos contra el fuego (¡qué malos son los del PP! ¡Y cada vez peores…! repite el cuarteto de la pública vasca) la cosa va viento en popa a toda vela. Sólo los amigos de Josu Jon, el que ha pasado de sentirse cómodo en España a querer cautivarla (¡joder que frase!, cuantos críos y crías por cosas más nimias se han hinchado a copiar en la pizarra ‘no volveré a decir más tonterías’), digo que sólo Josu Jon tiende puentes a ese mundo de la derechona vasca y española… bueno española. Los puentes que dinamita con otros mundos.

 

Lo dicho, El cocidito madrileño –como concepto, Dios me libre de criticar a Javier Vizcaíno, por el que siento un gran aprecio-. Digo que el Cocidito Madrileño es la salvación del melifluo, del mindundi y del mea pilas; es el mejor invento para seguir mirando al dedo y no a la Luna, para no levantar la alfombra y ver lo que hay debajo, y para seguir con el trazo grueso, que en el fino hace mucho, pero que mucho frío; y para continuar siendo conciliador, pactista y heterodoxo. Todavía hay quien cree que un medio de comunicación público se puede llevar bien con todos y para siempre. Amén Jesús. Santos varones, en el supuesto que lo hagan por ética y no por esas cosas tan insustanciales como son el poder o el dinero. De su falta de valentía han hecho una forma de conducta, que sus conductores bien pagados se encargan de hacernos llegar, envuelto en el celofán de lo identitario, y diciéndonos: ¿Ves? ¡Somos mejor que ellos…tonto!   

 

Hace una semana escuchaba nuestra radio pública vasca, y me digo: ¡Coño! ¡Si esta voz es la de aquel que fue portavoz en los tiempos de aquel presidente que estuvo acusado de ser la X del GAL! Y sí que era. Él mismo; dando lecciones.

 

Y a la noche, haciendo tiempo hasta los programas de deporte que llegan con la hora bruja, vuelvo a sentir en la misma onda pública el magisterio de una mujer que lo fue todo en aquel gran periodismo español de los ochenta; en los tiempos de aquel presidente que estuvo acusado de ser la X del GAL. Al final, me digo: Oskar, todo lo malo permanece, y, si alguna vez cambia, no te fíes, pronto vuelve.     

 

¡Cuanto mal ha hecho la transversalidad al periodismo, a los periodistas y a los medios de comunicación vascos! Bueno, y a la política; y, si me apuráis, hasta a las relaciones sexuales. Un inciso: por favor, no confundir transversalidad con pluralidad. La pluralidad es otra cosa que no tiene nada que ver. Es más, está en sus antípodas.

 

Compañeros, ante estos medios de comunicación (ante ese periodismo de mentira y ante ese otro periodismo transversal) más libertad, más periodismo social y más periodismo plural –y no confundidlo con transversal-. Ya nos lo decía Juanma Idoiaga hace años: “No os fiéis de las fuentes oficiales, buscaros vuestras propias fuentes, iros a las fuentes alternativas”.

 
< Anterior   Siguiente >

Arqueología Social

 
Resiste 7
 

Suscríbete

Recibirás un Boletín con nuestras recomendaciones.