| ELECCIONES AUTONÓMICAS EN EUSKADI: EL POLO |
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| Escrito por Juan Ibarrondo | |
| miércoles, 19 de noviembre de 2008 | |
Tras meses de rumores, por fin
atisbamos movimientos en el mapa político vasco. La decisión de EA de concurrir
en solitario en las próximas elecciones autonómicas ha iniciado una serie de
declaraciones, y posicionamientos, a tener en cuenta. La izquierda abertzale
alaba el gesto y propone colaboración. Destacados personajes del sindicalismo
vasco se suman a la idea. Parece que se empiezan a sentar las bases de un
futuro polo soberanista de centro izquierda. La novedad frente a Lizarra es que, en esta ocasión, se formaría
sin el omnipresente PNV. Algo similar ya se da en Iparralde con buenos
resultados. La constitución de ese polo
político se enfrenta, sin embargo, a numerosas dificultades. Por una parte la
estrategia político militar de ETA; además de por el propio activar armado, por
su idea de siempre de influir en el PNV, escorándolo al soberanismo. Debería
haber, por tanto, un cambio significativo en esa estrategia. Si ETA considera
que la materialización del polo favorecerá la soberanía vasca, probablemente,
estaría dispuesta a facilitar las cosas, aunque no sabemos hasta qué
punto. Artículo de Juan Ibarrondo
Por otro lado, será un obstáculo
decidir quien participa y tiene la hegemonía de esa posible coalición. La
Izquierda Abertzale, que conserva buena parte de su bolsa de votos, mayor que
la del de resto de partidos soberanistas,
tiene, históricamente, vocación hegemónica. Sin embargo, su actual
debilidad le dificulta poner en práctica esa vocación. La inclusión de
sindicatos y movimientos sociales, si bien puede fortalecer el proyecto, añade
un elemento más de dificultad a la hora de ponerse de acuerdo. Será clave en
ese sentido la postura de ELA.
Desde luego, ni el PNV ni los partidos de obediencia estatal se quedarán cruzados de brazos. Desde estos últimos, y desde el propio Estado Español, no es nada descabellado pensar que jueguen la carta de la judicialización; sobre todo si encabezan la hipotética coalición personas que pueden considerar “contaminadas”: ligadas a Batasuna o a otros movimientos sociales criminalizados. Dentro de EA las presiones contrarias pueden venir de sus sectores más conservadores, sobre todo en Guipúzcoa, y del temor de algunos de sus cuadros de perder cuotas de poder. De hecho, analistas próximos al PNV ya le auguran un suicidio político. ¿Cómo es que, a pesar de tantas dificultades, unos y otros toman en serio la iniciativa? La respuesta es que el premio lo merece. Un polo democrático: soberanista y de izquierda moderada, encaja como anillo al dedo con la mayoría sociológica vasca, por lo menos según las encuestas. La potencialidad electoral de una fórmula así, es, por lo tanto, muy apetecible para cualquier formación política. Las claves serán las de siempre: la territorialidad, sobre todo la cuestión Navarra, donde ya existe una coalición con vacación de capturar ese espacio, con PNV incluido: Nafarroa Bai. El modelo de país, tanto en el tema de grandes infraestructuras, como en el no menos importante de la fiscalidad y las cuentas públicas.
La radicalización de la
democracia, con la puesta en marcha de consultas, no sólo sobre el derecho a
decidir, sino en otras cuestiones claves como el TAV, puede ser una buena
forma de encarar las dificultades.
Todavía es pronto para saber si esta iniciativa, que parece empieza a andar,
llegará a buen puerto. De momento, en el ambiente político independentista,
parece que se empieza a considerar que un cambio de color político en la CAV,
con la hipotética victoria de Patxi Lopez en las próximas elecciones
autonómicas, tampoco tendría por qué ser una catástrofe para la nación vasca;
incluso, podría ser una oportunidad para fortalecer el polo soberanista. En
todo caso, se comenta, no sería razón suficiente para apoyar al partido
jeltzale a cualquier precio.
Juan Ibarrondo
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