Cuando Chávez hizo un llamamiento a la 'nacionalización de todo lo que fue privatizado', en enero de 2007, los trabajadores respondieron con huelgas espontáneas y elevaron la bandera venezolana en las instalaciones de SIDOR.
A lo largo de los 15 meses de la negociación colectiva de trabajo la empresa ha mantenido una actitud de provocación. Hasta que los trabajadores agotaron su paciencia y comenzaron una serie de paros en enero, febrero y marzo.
¿Cuál fue la respuesta del Ministerio de Trabajo? En primer lugar trató de imponer un arbitraje obligatorio a los trabajadores. Luego, la Guardia Nacional fue enviada por el gobernador del Estado de Bolívar a reprimir brutalmente a los trabajadores el 14 de marzo, durante una huelga de 80 horas. Varios trabajadores fueron detenidos y muchos resultaron heridos durante el ataque. La Guardia Nacional actuó de una manera particularmentecruel, destrozando los automóviles de los trabajadores y otros bienes. Los trabajadores y el pueblo de toda la región respondieron solidariamente. Organizaron piquetes y reuniones de la solidaridad, amenazaron con huelgas en otras plantas y empresas, etc.
Este incidente es el más grave enfrentamiento entre los trabajadores y la Guardia Nacional durante el gobierno de Chávez, incluso peor que cuando la policía bloqueó en Aragua a los trabajadores de Sanitarios Maracay que iban a participar en una marcha organizada por el Freteco (Frente Revolucionario de Trabajadores de Empresas Recuperadas y Cogestionadas) en Caracas. Los trabajadores de Sidor denunciaron el hecho de que el comandante local de la Guardia Nacional se mantuvo en estrecho contacto con la dirección de la compañía y, básicamente, estaba actuando bajo sus órdenes.
Incluso después de esta brutal represión, el Ministerio de Trabajo (que también jugó un papel terrible en la lucha Sanitarios Maracay), insistió en llamar a un referéndum de los trabajadores para que aceptaran la propuesta de la empresa. Los trabajadores, correctamente, se mantuvieron unidos, se opusieron a dicho referéndum y organizaron su propia votación el 3 de Abril, con dos opciones: 1) aceptar la oferta de la empresa, 2) mandato al sindicato para continuar las conversaciones.
La inmensa mayoría de los trabajadores rechazaron la oferta de SIDOR, con el voto en contra de 3.338 trabajadores y sólo 65 a favor. Luego, el 4 de abril, los trabajadores se declararon en huelga, marcharon a la Universidad Bolivariana, en Bolívar, donde el presidente Chávez asistía a una ceremonia de graduación, y exigieron ser oídos. Como resultado de esta presión, el presidente Chávez intervino en un programa de TV en directo el 6 de abril, para dejar sentada su posición afirmando que la ley contra la tercerización debía cumplirse.
Luego, el martes 8 de abril, se realizó una reunión entre la empresa, el sindicato y el Vicepresidente Ramón Carrizales. La compañía hizo concesiones menores. Justo después de la medianoche, el vicepresidente afirmó que la reunión no podía terminar sin un acuerdo, y pidió a la compañía, por última vez, hacer una contraoferta final al sindicato sobre los salarios; cuando la empresa se negó, insistió en que esta negativa constara en el acta de la reunión. Luego salió, llamó al presidente Chávez y regresó a la reunión para anunciar la renacionalización de SIDOR, ya era la madrugada del 9 de abril. La alegría de los trabajadores y de todo el pueblo de Guayana fue inmensa, miles acudieron jubilosamente a las puertas de la empresa que nunca debió ser privatizada. Bolívar es una de las concentraciones más importantes de la clase obrera industrial en Venezuela, un factor decisivo en la revolución.
La victoria de los trabajadores de SIDOR estimulará también a los trabajadores de otras industrias básicas de la región a seguir adelante en la lucha por la nacionalización de las empresas. Chávez anunció recientemente que nacionalizará la producción de cemento.
Se necesita solidaridad internacional ante la posible reacción del gobierno argentino a favor de la empresa. Si se calcula la cantidad de dinero que pagó la multinacional por la compra de Sidor (muy poco), las inversiones que ha hecho en la planta (muy pocas), y luego se deduce la ganancia que ha logrado en los últimos 10 años (muchísima), se puede llegar a la conclusión de que, en realidad, no tiene derecho a recibir compensación alguna.
Por otra parte este caso es una muestra de que la contrarrevolución está en el aparato del estado, pues se necesitó la intervención personal de Chávez por encima del Ministro de Trabajo ¿Sacará Chávez de ese Ministerio a José Rivero?
Ante la arremetida del imperialismo y sus sirvientes contra el proceso venezolano, la mejor respuesta es seguir la corriente obrera que está por las nacionalizaciones y por tomar en sus manos democráticamente la producción. ¡Basta de represión al movimiento obrero! ¡Respeto a su democracia interna y a sus decisiones!
Fuente: LUCHA INDÍGENA, MAYO DE 2008, Nº21

