
El gobierno de Rafael Correa atraviesa por el peor momento de su gestión y de ello no duda ni el mismo Presidente. Se presentan hoy en el país fenómenos sociales y políticos que no se manifestaban con la misma intensidad hasta hace poco y que, de seguir la gestión gubernamental en los mismos términos, aquellos se agudizarán. Uno de esos elementos es la tendencia a la baja en la popularidad y en el respaldo popular al gobierno. Importantes sectores de la población experimentan una transición del desencanto a la insatisfacción y a la protesta social, debido a que el gobierno no cubre con las expectativas planteadas y porque su gestión evidencia un proceso de derechización. Las críticas formuladas por importantes organizaciones populares como la UNE, la CONAIE o la FEUE en el sentido de que en varias leyes, decretos y medidas se encuentran expresiones de neoliberalismo son ciertas, como se aprecia en la Ley de Minería, en la Ley de Agua o en el Código de Ordenamiento Territorial.




