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Eutsi - Pagina de izquierda Antiautoritaria
jueves
04. dic 2008
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México: CONVENCIÓN NACIONAL DE LA OTRA CAMPAÑA PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Juan Ibarrondo   
martes, 04 de julio de 2006

El último fin de semana de junio tuvo lugar en el centro de la Ciudad de México, la convención de “la otra” después de varios meses de actividad, con el viaje del delegado cero por el sur y el centro del país, de centenares de asambleas locales, coordinadoras regionales y acciones de todo tipo.

             

La otra campaña se vio trastocada por la masacre de Atenco y otras actuaciones represivas del Estado mexicano contra sectores en lucha en distintos estados de la república como Oaxaca (maestros) o Mixuacan (mineros). Ante esta situación “la otra” se volcó en la solidaridad, sobre todo con el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, reprimido en San Salvador Atenco.

                       

La convención consistió en dos días de debates maratonianos y una marcha en el centro del Distrito Federal el día de las elecciones presidenciales, a la que acudieron entre cinco y siete mil personas.

Resulta difícil hacer un resumen de los sectores que participan en la otra: el núcleo central lo constituyen los indígenas, tanto el EZLN como el Consejo Nacional Indígena, son sin duda los mejor organizados y con un discurso más elaborado que el resto. Además disponen de bases de apoyo sólidas en sus comunidades y territorios autónomos propios en varios estados de México, fundamentalmente en Chiapas, Guerrero y Oaxaca.

                  

Podríamos considerar que “la otra” es un intento de los indios por buscar aliados en la sociedad mexicana; una tarea difícil teniendo en cuenta la diferente concepción de la política, e incluso la visión diferenciada del mundo y la vida, que tienen los indígenas respecto a los movimientos urbanos.

En cuanto a estos últimos, la diversidad es muy grande. Movimientos autónomos, radios libres, partidos de extrema izquierda (de todos los pelajes) anarquistas, globalifóbicos, movimientos barriales, indios urbanos, movimiento gay, lésbico, transgénero, prostitutas organizadas, movimientos campesinos, por una espiritualidad indígena, centros sociales, grupos culturales, vendedores ambulantes, trabajadoras de las maquiladoras, ecologistas… Han conseguido constituir una red que se extiende por todo el país aunque todavía se encuentra en estado embrionario.

                 

Sin embargo, una parte de la intelectualidad y clases medias que apoyaban el zapatismo se han alejado de “la otra”tras su desencuentro (recordar la negativa del PRD a apoyar la iniciativa legislativa indígena en el congreso de la república) con el Partido de la Revolución Democrática y la campaña de Manuel Lopez Obrador; este candidato ha suscitado las esperanzas de buena parte de las clases medias, sobre todo en la capital, de una transformación del país (cuando escribo este artículo todavía no está claro si Obrador conseguirá el sillón presidencial).

                       

La convención fue un ejercicio notable de democracia participativa, con muchas horas de intervenciones y una toma de decisiones por consenso; una asamblea en la que participaron mas de mil personas. Como era previsible la tarea fue difícil, teniendo en cuenta la falta de experiencia de muchos participantes en este tipo de organización política asamblearia, sobre todo los grupos de la izquierda tradicional, y la variedad de criterios y demandas. A pesar de ello se lograron algunos acuerdos sobre acciones y el compromiso de trasladar a la red nacional la tarea de consensuar algunos puntos comunes, también de intentar llevar a cabo acciones conjuntas a nivel nacional.

                       

Se perfila así una nueva fuerza social en México, más allá de los partidos políticos mayoritarios y con un carácter anticapitalista. Una fuerza que tenga la capacidad de actuar como un todo y, a la vez, respetar la diversidad de sus componentes.

                     

En la convención se produjo un intercambio franco de ideas no exento de críticas internas y polémicas, a veces aparentemente banales, y en otros casos de más calado político.

Los retos que deberá afrontar esta nueva fuerza no son ni mucho menos menores, tanto en el proceso interno como, y sobre todo, en la confrontación con el Estado y las grandes transnacionales.

La rica diversidad de propuestas puede ser un obstáculo operativo pero también la fuerza del movimiento.

                     

Un intento, en suma, de concretar la utopía y desarrollar, desde abajo y a la izquierda, una alternativa al capitalismo realmente existente.

                  

Juan Ibarrondo.

             

México DF

Julio 2006

                    

 
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