Lucha Social
Francia
FRANCIA :MANIFESTAR PUEDE MATAR | FRANCIA :MANIFESTAR PUEDE MATAR |
|
|
|
| Escrito por Susana y Enrique | |
| jueves, 23 de marzo de 2006 | |
|
Villepin está jugando con fuego al mostrarse inflexible frente a las manifestaciones multitudinarias de la semana pasada. El conflicto en torno a la reforma del código laboral se cobra su primera víctima tras las violencias policiales del sábado 18 de marzo y entra en su fase de endurecimiento. Crónica de los últimos acontecimientos.
Una semana,eso sí, de movilización exclusivamente estudiantil y del alumnado de los institutos, que fue creciendo hasta alcanzar su nivel actual en el que, más de 67 universidades (entre las cuales, algunas muy prestigiosas o que jamás se habían puesto en huelga, ni siquiera en mayo del 68) y uno de cada 5 institutos (el 20 %, ¡entre 600 y 1000!) están bloqueados o en huelga mayoritaria.
Las manifestaciones del sábado 18 de marzo sirvieron de colofón a una semana de movilización creciente contra el CPE, reuniendo a más de millón y medio de personas que respondieron a la convocatoria intersindical y transgeneracional que pretendía tender un puente entre trabajadores del sector privado y público, alumnos de instituto y estudiantes. La presión contra el gobierno había ido en aumento día tras día durante la semana, preparando el éxito de las concentraciones del sábado. Una semana,eso sí, de movilización exclusivamente estudiantil y del alumnado de los institutos, que fue creciendo hasta alcanzar su nivel actual en el que, más de 67 universidades (entre las cuales, algunas muy prestigiosas o que jamás se habían puesto en huelga, ni siquiera en mayo del 68) y uno de cada 5 institutos (el 20 %, ¡entre 600 y 1000!) están bloqueados o en huelga mayoritaria. La incógnita en cuanto a la entrada de los alumnos de instituto en el conflicto se resolvió en las primeras horas de la mañana del jueves 16, con el bloqueo de 340 establecimientos escolares. Gracias a su experiencia el año pasado durante el conflicto de la Ley de educación en la que inauguraron una nueva forma de lucha -la del bloqueo y la ocupación, a veces nocturna, de los institutos (práctica totalmente nueva en la historia del movimiento de los institutos en Francia)-, los alumnos de instituto respondieron al llamamiento de los estudiantes universitarios para unirse a la lucha contra el CPE. Contenedores de basura, barreras de protección, candados y cadenas volvían a ser los protagonistas de los cierres generalmente pacíficos que tuvieron lugar, en los establecimientos de la capital y en las afueras de las grandes ciudades, como en el departamento de Seine-Saint-Denis (Noreste de París), sin olvidar los desfiles que tuvieron lugar por la tarde en una manifestación de estudiantes y alumnos que reunió a unos 500.000 jóvenes en toda Francia. 2. DISPERSIÓN VIOLENTA DE LAS MANIFESTACIONES DEL 16 Y 18 DE MARZO. Tanto las manifestaciones del jueves como las del sábado se desarrollaron pacíficamente hasta el momento de la dispersión excepto, como ya es ahora habitual desde el desalojo brutal de la Sorbona ocupada en la noche del 11 de marzo, en París y Rennes, donde los enfrentamientos fueron muy duros. Los disturbios que después de la manifestación del jueves 16 de marzo se desarrollaron en torno a la plaza de la Universidad de la Sorbona, transformada en símbolo de la lucha - por la mitología del 68 que vehicula su nombre - y desde entonces cerrada por una barrera metálica y coches antidisturbios, duraron más de cinco horas y se saldaron con la detención de 150 personas (300 en toda Francia). La noche del sábado, al final de la manifestación parisina, los enfrentamientos entre jóvenes y CRS volvieron a producirse en las inmediaciones de la plaza de la Nación donde se acababa el recorrido. La cola de la manifestación que había empezado a las dos y media de la tarde, sólo entró a la plaza sobre las ocho de la tarde cuando ya era de noche. Para entonces, los antidisturbios que cerraban la mayoría de los accesos de la plaza para obligar a los miles de manifestantes que todavía estaban allí a dispersarse por las bocas del metro o las pocas calles abiertas al tránsito, ya habían empezado a cargar sin esperar a que se acabara el desfile. Los enfrentamientos duraban desde las seis de la tarde en una de las esquinas de la plaza cerradas por la policía donde se hacían frente, nutridas dotaciones policiales en uniforme y un muro de jóvenes procedentes de múltiples horizontes políticos y sociales, con por un lado, lanzamiento de granadas lacrimógenas y porrazos y por el otro, cortes de mangas, dedos erguidos, lanzamiento de botellas vacías, petardos y bengalas y la quema de un coche que hizo subir le nivel de tensión entre el público asistente. 3. COMPÁS DE ESPERA Al éxito de la jornada del sábado de la que se hizo eco toda la esfera mediática, al ruido y al clamor de los lemas repetidos una y otra vez en las calles, a las amenazas del frente sindical de convocar una huelga general indefinida hasta la suspensión del CPE, sucedió un extraño período de 48 horas de silencio ensordecedor, de indiferencia, por parte del gobierno y de Villepin: ningún comentario oficial acerca de la movilización vino a perturbar la paz dominical; tampoco llegaron las propuestas de enmienda de ley acerca de las cuales se rumoreaba aquí y allá en la prensa, como elementos del plan de retaguardia del General Villepin, para intentar dividir el frente sindical, unido hasta ahora frente a esta reforma autoritaria y sin concertación del código laboral. Los sindicatos ante el silencio despreciativo del gobierno decidieron lanzar un ultimátum al gobierno, decretando un plazo de 48 horas para que Villepin retirara su Ley y propusiera verdaderas rondas de negociación con los interlocutores sindicales y sociales, dejando para su reunión del lunes por la noche, la decisión de llamar o no a la huelga general. Villepin por su lado hizo todo para que los demás hablaran por él y dedicó su jornada del lunes a recibir por la mañana a los dirigentes patronales más afines al gobierno para que éstos pudieran escenificar su apoyo a la reforma delante de las cámaras de televisión. Por la tarde, hizo lo mismo con un panel supuestamente representativo de la juventud francesa, en realidad un grupo de jóvenes cuidadosamente seleccionado por su gabinete de prensa, con los que mantuvo a puerta cerrada un debate oficialmente sin tapujos acerca de la cuestión del CPE. Las cámaras de televisión, expresamente invitadas para inmortalizar este momento de vergonzosa propaganda oficial, no se perdieron las salidas del despacho de Villepin, de aquellos pobres e ingenuos jóvenes, ignorantes (¿o no?) del plan de comunicación del primer ministro, que tomaban el micrófono para explicar que Villepin había conseguido convencerles de los aspectos positivos del CPE. Al final de la jornada, por fin, Villepin a la salida de una reunión del ministro de educación con organizaciones sindicales estudiantiles minoritarias o de derecha (¡!), rompió brevemente su silencio para confirmar lo que todos ya nos imaginábamos, ante tanta escenificación de la indiferencia con su silencio voluntarioso, y explicó que no retiraría la Ley, invitando cínicamente a los sindicatos a demostrar un mayor sentido del diálogo. En ningún momento, a lo largo de estas 48 horas, hubo contacto alguno entre Villepin y las organizaciones opuestas al CPE, de forma que la posición de fuerza del frente sindical y de los estudiantes fue poco a poco y de modo paradójico, invirtiéndose hasta presentarse como atrapada en el callejón sin salida de la inflexibilidad gubernamental reacia a dar su brazo a torcer. ¿Qué más se podía hacer después de una jornada tan masiva de protesta como la del sábado 18 que no consiguió hacer mover ni un milímetro la postura del gobierno? ¿Qué soluciones alternativas al bloqueo indefinido proponían los estudiantes? preguntaban una y otra vez de modo sorprendente, los medios de comunicación a los líderes de la protesta. Una vez más, la táctica de la sordera inaugurada por Raffarin y destinada a desesperar y doblegar psicológicamente al movimiento social se volvía a poner en marcha. Una vez más la táctica de los rumores y de las declaraciones contradictorias de los distintos líderes de la mayoría política, los unos anunciando futuras enmiendas para que después los otros digan exactamente lo contrario, mareaban a los protagonistas del movimiento social creando desconfianza y crispación. La negativa rotunda del gobierno se formuló por fin de manera evidente anoche durante la cena organizada por Villepin con los diputados de su partido para ilustrar la solidaridad de la derecha con su proyecto. Las supuestas posibles enmiendas (1.reducir el período de prueba de dos a un año/2.imponer a los patrones una motivación del despido) que a lo largo de las jornadas del lunes y del martes se barajaron y fueron relegadas por la prensa y los representantes de la mayoría de derecha que apoyan al gobierno como posibles pistas de salida de crisis, fueron definitivamente apartadas por el propio Villepin en las declaraciones que hizo a la prensa. Ni que decir tiene que estas declaraciones han tenido hoy el efecto de una auténtica provocación al evidenciar el profundo desprecio que anima a este gobierno en su política respecto al mundo laboral. Se fundamentan en la opinión que tienen los estrategas aprendices de brujo del gobierno que lo peor ha pasado y que el movimiento está en fase de agotamiento. 4. EL ESTADO DE LAS FUERZAS.
Extraño cálculo si consideramos la reacción que después de la aletargada espera del domingo han seguido las declaraciones de Villepin. La huelga de los estudiantes como de los alumnos, lejos de tener visos de agotarse, parece al contrario reforzarse con la entrada en el movimiento de nuevas universidades cada día. La extensión del conflicto entre los alumnos de instituto está en fase de generalización con la multiplicación diaria y exponencial de los bloqueos y de las huelgas. Cada día las acciones y las manifestaciones se multiplican. Como la semana pasada, la dispersión geográfica y sindical del movimiento sin dejar de constituir una de sus debilidades, le permite al mismo tiempo ocupar el terreno mediático con la multiplicación de acciones a veces no concertadas entre las diferentes universidades. Este martes 21 ya se ha desarrollado una primera ronda de manifestaciones organizada por la Coordinación Nacional de estudiantes. Hoy, distintas acciones tenían lugar en diversos puntos del hexágono como el bloqueo total de las entradas por carretera a la ciudad de Poitiers. Mañana se desarrollará otra jornada de manifestaciones, esta vez organizada por los sindicatos de estudiantes y de alumnos de instituto, esperando la jornada de huelga interprofesional del martes 28 de marzo. Otro aspecto que hace de la intransigencia de Villepin, un factor agravante de irresponsabilidad y transforma la situación francesa en un auténtico polvorín hecho de crispación social llegada a su punto máximo, es la actitud de los protagonistas de las revueltas del mes de noviembre en los arrabales de las grandes ciudades francesas. Las últimas jornadas, especialmente desde que los bloqueos de institutos han empezado el jueves pasado, han coincidido en algunos puntos de la geografía urbana francesa con el resurgir de las imágenes de guerrilla callejera de noviembre de 2005 : batallas campales contra la policía, destrucción de todo tipo de material urbano, agresiones de alumnos unos contra otros, robos contra las personas o en los colegios, degradaciones de colegios etc. Estos brotes de violencia se han manifestado sobre todo en Seine-Saint-Denis y constituyen el mayor temor de un Sarkozy consciente de que su gobierno no ha hecho nada desde los disturbios para cambiar algo en la banlieue (todo lo contrario con la reforma de las zonas de educación prioritaria y la reducción de la edad de aprendizaje a los 14 años,) que ve como el CPE podría servir de catalizador explosivo para reavivar las cenizas mal apagadas de los fuegos del año pasado. 5. EL CONFLICTO SE COBRA UNA PRIMERA VÍCTIMA Como parece ser inevitable bajo una presidencia o un gobierno Chirac, el conflicto social se ha cobrado una primera víctima que, aunque salga con vida del coma en el que está sumida desde la mañana del domingo pasado, sufrirá de unas secuelas neurológicas muy graves. Como Malik Oussekine, el estudiante que murió en 1986 a consecuencia de una paliza propinada por la policía durante el conflicto contra la reforma de Alain Devaquet - ministro del gobierno del aquel entonces Primer ministro Chirac - que pretendía privatizar las universidades, Cyril Ferez, de 39 años de edad, ha sido a su vez víctima de lo que, a todas luces, según los testimonios y las imágenes de los presentes en las inmediaciones de los incidentes, se aparenta a una paliza hecha de puntapiés y porrazos dados en la cabeza por un grupo de antidisturbios durante la evacuación de la plaza de la Nación. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Recibirás un Boletín con nuestras recomendaciones.