Lucha Social
Francia
Faroleando: la pareja Chirac-Villepin echa un órdago al movimiento social | Faroleando: la pareja Chirac-Villepin echa un órdago al movimiento social |
|
|
|
| Escrito por Susana y Enrique | |
| sábado, 01 de abril de 2006 | |
Crisis de régimen en Francia: pese a la enorme movilización del martes pasado, la pirómana pareja del ejecutivo fragiliza, todavía más, las bases del diálogo social y del juego democrático, imponiendo por la fuerza la reforma del Código Laboral que acaba de promulgar Chirac en televisión. Con esta decisión se abre un período de enorme incertidumbre en cuanto a la orientación que tomará el movimiento social y se hace cada vez más inevitable la percepción anti-democrática por parte de la ciudadanía de una República ultra-jacobina y autoritaria.1. CRISIS DE RÉGIMEN: SE AGOTA EL MODELO DE LA V REPÚBLICALas manifestaciones convocadas durante la jornada de huelga interprofesional del 28 de marzo, con su apabullante número de asistentes -más de 2 millones 700 mil personas desfilando en filas apretadas y a paso ralentizado por las calles de las distintas ciudades francesas (y no un millón, como se empeña en señalarlo la corresponsalía de El País, que recoge, sin interrogarse sobre la objetividad de dicha cifra, el recuento realizado por el Ministerio de Interior)- representan todo un hito en la historia contemporánea francesa, en la que jamás se había alcanzado una cifra tan alta de manifestantes contra un proyecto gubernamental. Ni siquiera en las míticas e importantísimas movilizaciones de 1995 o durante la batalla de las jubilaciones de 2003 –ambas regularmente estimadas en dos millones-, el movimiento social francés había llegado a alcanzar una fuerza de tal magnitud. Una marea humana desbordante y nunca vista, en un país acostumbrado a salir a la calle y que se ha ido fortaleciendo de modo exponencial, convocatoria tras convocatoria. Las cifras del 28 de marzo (a la espera de las de la futura jornada de movilización convocada para el cuatro de abril) duplican, en efecto, las del sábado 18, que ya había reunido la altísima cifra de millón y medio de personas y triplican las del 7 de marzo, desmintiendo de momento, con la entrada en el conflicto de amplios sectores de trabajadores del sector privado (sobre todo en provincias), los cálculos de los estrategas gubernamentales, que predecían un agotamiento progresivo del movimiento y un escaso apoyo del sector laboral en esta revuelta esencialmente protagonizada desde sus inicios por estudiantes y alumnos de instituto. Estas cifras constituyen un auténtico terremoto político por la claridad del mensaje que transmiten los manifestantes al gobierno : la creciente movilización de los anti-CPE, más allá del contenido de esta reforma, se ha construido y reforzado evidentemente, en torno a la intransigencia gubernamental encerrada en su voluntad de doblegar psicológica y a ser posible, definitivamente, esa excepción cultural y social francesa (ambición Thatcheriana apenas velada por Chirac). Excepción ésta, que hace que regularmente el país se oponga al progreso de un liberalismo cada vez más salvaje, manteniendo siempre un espacio para las utopías que abogan por otras visiones del mundo. No sin razón el movimiento es actualmente objeto de una campaña en su contra -a través de los principales órganos de prensa internacional- que recuerda las críticas que llovieron el año pasado sobre los que se atrevieron a defender el No a la constitución europea (veánse en el caso de la prensa española, los artículos publicados en El País, La Vanguardia o A,B,C por sólo citar unos ejemplos). Lo que se denuncia y se censura ahora mediante estas manifestaciones, no sólo concierne la visión ultra-liberal del mundo que quieren imponer Chirac y sus acólitos a través de la mal llamada Ley sobre la Igualdad de Oportunidades, sino todo el método gubernamental que ha caracterizado la legislatura de este presidente mal elegido y apenas legítimo. Lo que se expresa en la calle es el profundo hastío de una franja cada vez más importante de la población, frente al déficit democrático y la actuación arrogante y autoritaria, de unos dirigentes que hoy con Villepin y ayer con Raffarin, se han distinguido por su desprecio hacia los actores sociales y por la relegación del debate público a un puro simulacro espectacular de democracia. Un simulacro que, lejos de servir a la democracia social, ha hipotecado a lo largo de estos últimos tres años las vías habituales de diálogo y de debate democrático, mediante el recurso a métodos perversos, brutales e hipócritas. Métodos todos ellos ideados desde las altas esferas del ejecutivo, al que la V República reserva el control de casi todas las iniciativas cuando no de todos los poderes, para abreviar el debate parlamentario casi inexistente de la representación nacional y así pillar desprevenida a la clase trabajadora y a los sindicatos. La reacción de los manifestantes y de la mayoría de los franceses que expresan también su desacuerdo en las encuestas (el 80 % expresa su desconfianza respecto a Chirac y Villepin y el 70 % expresa su oposición al CPE) proclama esta aspiración de la también mayoría de la población a una mayor participación democrática en la toma de decisiones políticas y manifiesta aunque de modo todavía informal y quizás inconsciente, la voluntad de un cambio ya no sólo de la mayoría política sino del sistema político. Se evidencia en efecto la crisis política de un régimen presidencialista autoritario y simplificador -creado por De Gaulle a su medida de Caudillo, pero agotado y pervertido por Chirac- y donde el papel del presidente y de su gobierno predominan sobre un parlamento a sus órdenes que, en raras ocasiones, hace valer su rol de contrapoder o simplemente de plataforma de propuestas legislativas autónomas (recordemos aquí el título del famoso libro de Mitterand a propósito de la V República, en su época de acérrimo adversario de De Gaulle: El golpe de estado permanente); el escrutinio mayoritario impide además en las elecciones generales, la aparición de nuevas orientaciones políticas, alternativas al prisma político bi-polar habitual, demasiado a menudo reducido a las propuestas de los partidos de centro-izquierda y de derecha, todos ellos representantes en distinta medida de un pensamiento económico único.
La calle es por tanto, el único espacio reservado a esta aspiración de renovación democrática en el sistema actual ya que la malograda tentativa protagonizada por los electores de izquierda durante el escrutinio presidencial para encontrar una vía alternativa a la izquierda oficial de Jospin, se saldó con la desaparición de su representante en la segunda ronda, por primera vez en décadas (una desaparición no debida a una debilidad en votos de la izquierda sino a su dispersión, lo que sanciona inevitablemente el escrutinio mayoritario). Una situación de frustración que los representantes de la izquierda no han dejado de intentar superar haciendo oír su voz en los distintos conflictos que han agitado el hexágono a lo largo de estos tres últimos años, privilegiando la lucha social al combate por el poder. 2. LA TENTACIÓN DE LA FUERZA.La decisión de imponer por la fuerza el CPE abre por tanto un período rico en incertidumbres, ya que la situación explosiva de estos últimos días presenta cada vez más signos de radicalización, a medida que aumentan por otro lado los signos de agotamiento y de crispación que produce el autismo del gobierno. El cálculo de Villepin -que en esta batalla lucha sobre todo por el liderazgo a la derecha frente a un Sarkozy que a lo largo de la semana, temeroso de ver su victoria en las presidenciales seriamente comprometida por este conflicto, ha pedido reiteradamente la suspensión del CPE y la apertura de nuevas negociaciones- es simple cuando no simplista : considera que el movimiento con las manifestaciones y la huelga del 28 de marzo ha alcanzado su punto más álgido y que le será difícil al frente sindical y estudiantil volver a repetir un nivel de movilización tan alto como el del 28 de marzo, sobre todo si tomamos en consideración las propuestas que anoche formuló Chirac para acompañar la promulgación de la Ley, y que aunque confusas iban claramente destinadas a resquebrajar la unidad de los oponentes al CPE. La evolución de la situación en los próximos días será particularmente interesante de Parece por tanto que la táctica ideada por Villepin y sus secuaces con la colaboración aparente de un Sarkozy deseoso de salir del atolladero, no funciona, de momento. Habrá que ver cuáles son las repercusiones -especialmente el día 4- de la confusa propuesta de Chirac, destinada a convencer a la población de que ya no hay motivo para seguir adelante con esta crisis. El dispositivo de salida por la fuerza de la crisis ya está preparado como lo revela, más allá del discurso hipócrita y el simulacro de democracia propuesto por Chirac, la decisión tomada por el Ministro de Educación de pedir a los Presidentes de Universidad y directores de instituto, que recurran a las fuerzas del orden para levantar por la fuerza los bloqueos y las amenazas de sanciones administrativas formuladas contra los profesores que, según Gilles de Robien, manipulan a los alumnos y estudiantes, desinformándoles sobre el CPE e incitándoles a hacer huelga.
3. CAPACIDAD DE RESISTENCIA DEL MOVIMIENTO SOCIAL E ÍNDICES DE RADICALIZACIÓNLa capacidad de resistencia de un movimiento fuerte pero con pies de barro, por la ausencia de movilización de momento, de los asalariados al lado de los estudiantes, representa la gran incógnita creada tras la intervención de Chirac. Por un lado, se puede pensar en la desconfianza acumulada por la población hacia su ejecutivo para que entienda el alcance de la maniobra presidencial. Pero por otro lado, está también el factor tiempo, quizá el mayor aliado de Villepin, que cuenta con la llegada de las vacaciones de semana santa al final de la semana que viene, para que se apague definitivamente el movimiento. A partir del viernes 7, las distintas regiones francesas entrarán en un proceso vacacional progresivo, a lo largo de cuatro semanas. La resistencia del movimiento se verá entonces claramente puesta a prueba, como ha pasado con los conflictos de estos últimos años. Los enfrentamientos y las divisiones en las facultades entre pros y anti-bloqueo, aunque minoritarios todavía, van cobrando cada día más importancia a medida que se acercan las fechas de los exámenes de fin de curso. El número de facultades bloqueadas (57 de 84), sigue siendo muy alto y los institutos tampoco dan signos de debilitamiento (600 de ellos seguían cerrados o bloqueados ayer en un momento en que se esperaba la intervención de Chirac y algunos habían decidido levantar momentáneamente el bloqueo). Por mucho que los telediarios muestren una y otra vez las imágenes de unos pocos padres de alumnos que, en Nantes, intentaron el jueves por la mañana, reventar un bloqueo ante unas cámaras de televisión oportunamente presentes desde las primeras horas de la mañana en las puertas de un establecimiento prestigioso de la ciudad, la movilización, en un principio vista como aleatoria y fluctuante, de los jóvenes de los institutos, cobra día a día más fuerza, coherencia y capacidad organizativa. Así es como la experiencia adquirida por los alumnos de mayor edad en la lucha del año pasado contra la controvertida Ley de Educación, se transmite a una nueva generación que descubre la lucha política y social, dándole cada vez más firmeza a su discurso. Los alumnos de institutos se organizan a menudo, bajo la presión de los directores, en asambleas generales destinadas a aíslar y marginalizar a los líderes de la revuelta, pero se saldan en la mayoría de los casos, con la victoria de los pro-bloqueos en las votaciones con boletín secreto, organizadas en los establecimientos escolares. La mayor incógnita y la mayor debilidad del movimiento sigue siendo la del sector laboral que no acaba de movilizarse de manera duradera contra el CPE mediante una huelga continua y generalizada en la que, de momento, no se atreve a entrar, por mucho que lo desee en su fuero interno, una mayoría de la población sangrada económicamente por el gobierno en los conflictos anteriores. Se puede confíar en la ceguera de este gobierno sin embargo, para alimentar la resistencia de un movimiento que tiene, dada la inflexibilidad del gobierno, todavía muchos días por delante con la posibilidad de ampliar el abanico de sus reivindicaciones y de cuestionar su legitimidad. De hecho, a partir de hoy, las principales organizaciones estudiantiles llaman a los anti-CPE a radicalizar sus acciones y a generalizar por todo el territorio, mediante acciones espontáneas, el bloqueo de modo sistemático, ya no sólo de facultades o institutos sino de aeropuertos, autopistas, estaciones de trenes, etc.. La semana que viene será por tanto crucial en cuanto al alcance político y al posible desenlace de este conflicto. [1] Un nuevo episodio de la justicia expeditiva que se practica en Francia desde la instauración de los juicios en comparación inmediata, cuya arbitrariedad se ilustró durante las revueltas de las banlieues, con la condena sin pruebas de numerosas personas a penas de cárcel.
|
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Recibirás un Boletín con nuestras recomendaciones.