¿Recuperar clave? ¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
  • Narrow screen resolution
  • Wide screen resolution
  • Auto width resolution
  • Increase font size
  • Decrease font size
  • Default font size
  • default color
  • red color
  • green color
Eutsi - Pagina de izquierda Antiautoritaria
jueves
03. jul 2008
Inicio arrow Lucha Social arrow Euskalherria arrow El 3 de Marzo y la sociedad del espectáculo
El 3 de Marzo y la sociedad del espectáculo PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Juan Ibarrondo Portilla   
domingo, 05 de marzo de 2006

La vergonzosa carga de la policía autonómica el viernes 3 de marzo de 2006 contra la manifestación anual para conmemorar los luctuosos sucesos de 1976 (cuando la policía asesinó a 5 obreros en Gasteiz) debe servirnos para reflexionar sobre el estado de las cosas a día de hoy.

Entre otras posibles reflexiones, quiero destacar en este artículo aquellas referidas al reflejo mediático de estos hechos y al intento recuperador del espíritu de lucha del 76 para convertirlo en anécdota mediática.

Los hechos del 2006 reflejan bien a las claras la esquizofrenia colectiva a la que nos conduce este Estado de dominación espectacular.

Un sistema de dominación que no se limita a los medios de comunicación sino que engloba a todos los elementos que conforman la representación falsaria del mundo.

Analizaremos en este caso dos de esos elementos: Las instituciones autonómicas, provinciales y municipales... en sus vertientes represiva y espectacular (el palo y la zanahoria) así como los medios locales de comunicación de la ciudad de Gasteiz.

Por un lado, la policía autonómica apalea a los manifestantes, hiriendo y deteniendo a los familiares de las víctimas de la masacre (el portavoz de la asociación de víctimas es detenido y apaleado brutalmente) disolviendo una manifestación autorizada de cerca de 10000 personas (incluidos niños, ancianos...)

Por otro, el parlamento autonómico homenajea a las victimas de los sucesos del tres de marzo y pide responsabilidades al clan político rival (es decir el Partido Popular) mientras chicos de gimnasio y testosterona convertidos en policías del gobierno vasco apalean sin piedad a los homenajeados.

Por un lado, la diputación alavesa concede la medalla de la provincia a las víctimas de aquel suceso; el alcalde de la ciudad de Vitoria afirma que el ayuntamiento arropa a los familiares de las víctimas. Ambas instituciones están gobernadas por el Partido Popular.

Por otro, en Madrid en la convención de ese mismo partido se homenajea a Manuel Fraga Iribarne, responsable político directo de la masacre del 76. El mismo Fraga se permite decir que se siente orgulloso de su actuación en aquellos años.

La política de dominación espectacular permite esta escisión de la realidad sin provocar demasiadas contradicciones en el ciudadano-espectador.

Los dos casos son diferentes pero el objetivo es similar. El conseguir hacernos comulgar con ruedas de molino y aquí paz y después gloria.

En el primer caso se nos dirá que la carga policial se produce por la introducción de un elemento “ilegal”: una ikurriña con crespón y las fotos de los dos presos muertos en las cárceles del estado español. También se recurre a la mentira descarada y se dice que se producen gritos a favor de ETA cosa que puedo asegurar personalmente es totalmente falsa.

Una vez más aparece la esquizofrenia inducida: el parlamento vasco y el propio gobierno autonómico condenan la dispersión de los presos vascos en cárceles lejanas a sus domicilios, y, sin embargo, se prohíben las muestras de dolor y homenaje a los muertos como consecuencia de esa política.

Desde siempre en las manifestaciones del 3 de Marzo se han incluido reivindicaciones sociales y políticas... Recuerdo con especial intensidad el apoyo a la ejemplar lucha de la insumisión y a los insumisos vitorianos presos, una lucha también ilegal en aquel momento.

En el segundo, y ante la negativa de la de la asociación de víctimas del 3 de Marzo a recibir la medalla de la provincia de manos de un correligionario de su victimario principal, de un partido que no ha condenado ni pedido disculpas por aquellos hechos, la respuesta es que si no quieren recoger la medalla pues que ellos no pueden hacer nada ante tanta tozudez.

Y al día siguiente ¿qué nos cuenta de lo sucedido la prensa local?:

Tenemos en esta ciudad dos medios escritos locales que de una forma u otra representan a los dos sectores políticos que hemos citado antes.

El primero, de mayor tirada y volumen de páginas (ligado a la derecha económica españolista), casi obvia lo sucedido y solo nos ofrece en su portada (en el espacio central y a todo color) una fotografía del concierto de homenaje a las víctimas del 3 de Marzo realizado por Lluís Llach ese mismo día. En letra pequeña subtitula: “incidentes ajenos a la convocatoria se producen en la manifestación de conmemoración del 3M”. Insiste en la idea de recuperar el 3 de Marzo (fecha muy querida y recordada en Vitoria) y vaciarlo de su contenido político. Desde luego este diario se libra muy mucho de citar las palabras del canta-autor catalán denunciando de forma clara y contundente el terrorismo de Estado.

El segundo, más modesto en tirada y numero de páginas (ligado al nacionalismo vasco conservador o moderado) titula en su portada: “incidentes empañan la conmemoración del 3M” algo así como si una fuerte tormenta hubiera deslucido el acto. En el interior una información confusa asegura que la Ertzantza intentó impedir la salida de la manifestación si no se eliminaban los elementos de homenaje a los presos muertos. En realidad la Ertzantza protagonizó una carga en toda regla, con ensañamiento incluido, y no fue al inicio sino cuando había transcurrido un tercio del recorrido total.

En ambos casos es palpable la desinformación a la que estos diarios someten a sus lectores. Por diversas razones ambos tratan de ocultar lo ocurrido, desnaturalizarlo...

Lo que sucedió en el 76 fue algo distinto. Si bien la desinformación fue también la tónica dominante.

Mi padre, por aquel entonces periodista de una de las dos únicas emisoras de radio de la época, siempre nos contaba en casa que desde la dirección de la radio cadena española (del movimiento como todas entonces) se insistió en que no se informara de nada y que desde Madrid se harían los informativos horarios. Sin embargo ante la gravedad de la situación empezaron a recibir llamadas de gente que se quejaba de su silencio, al final decidieron poner música clásica y se fueron todos a casa. A esas horas la ciudad estaba en manos de los trabajadores y la información estaba en la calle.

De entonces ahora el sistema de dominación espectacular ha ido penetrando más y más en nuestros cuerpos, de tal manera que ya no somos capaces de responder a las mentiras.

En el concierto de Lluis Llach la mayoría del público chistaba cuando algunas gargantas trataban de denunciar lo que había pasado esa misma tarde; lo importante no era denunciar sino escuchar un buen concierto. Siento parecer un aguafiestas pero una cosa es mantener viva la memoria y otra un ejercicio vacío de nostalgia y el concierto tuvo parte de lo segundo, nos guste o no reconocerlo.

Ahora el enemigo está en casa, en el 76 no tanto. Hemos interiorizado el discurso del poder hasta el punto de no ver lo evidente: Lo evidente de la tortura, de la discriminación al emigrante, a la mujer. A pensar que la sanidad y la educación tienen que ser rentables, que las subcontratas son necesarias para estabilizar los presupuestos de las instituciones. Que las cosas son como son y no es posible cambiarlas.

Juan Ibarrondo Portilla

 
< Anterior   Siguiente >

Arqueología Social

 
Resiste 15
 

Suscríbete

Recibirás un Boletín con nuestras recomendaciones.