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martes
13. may 2008
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Carta abierta al consejero Balza PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Javi Ruiz   
sábado, 04 de marzo de 2006

El viernes 3 de marzo del año 2006 la policía vuelve a cargar –una vez más- contra la trigésima manifestación que denunciaba en Gasteiz la impunidad de la masacre ejecutada por la policía treinta años antes.

Me da igual como se denomine o en que idioma hablen: policías machacan con sus armas a gente que se manifiesta pacíficamente y sin armas.

Se repite la escena: gente herida, gente incrédula por la situación pavorosa que contempla, policías que no hablan solo machacan y en pleno aniversario de una de las masacres policiales más eficaces y sanguinarias de la historia.

Ahora ya no valen paños calientes ni templados. No valen excusas. La hipocresía se ha caído al suelo y deja -de nuevo al descubierto- la imagen del terror organizado desde los entresijos del estado.

Personalmente he vivido los treinta aniversarios de la masacre del 3 de marzo. En muchos de ellos nos ha zurrado policía. Vestida de gris, de marrón, de azul, de negro, con gorras de plato con boina tipo comando, con txapela. Hemos vivido la progresión de los materiales que emplean en la faena desde los peloteros hechos a base de acoplamientos en fusiles o en cetme hasta llegar a los sofisticados del presente. Ha ocurrido lo mismo con el equipo de protección policial, sus botas sus guantes, sus cascos, su ropa siempre militar, o sus novedosas máscaras-nomeconoces-teconozco.

La policía –quienes les dirigen, les controlan, les azuzan, o lo que sea que hagan- sabe que esta es su fecha más célebre. Donde más trofeos pueden conseguir y con menor riesgo. No hay problema en que decenas o cientos de personas vean y oigan el ataque, tienen la impunidad asegurada. Siempre hay un par de excusas –o más- preparadas para echar la culpa a quienes insultaron, hostigaron, enardecieron y muchos más “aron” y “eron”.
El viernes 3 de marzo de 2006 la policía ha vuelto a asesinar a nuestros cinco compañeros. Ha vuelto a herir a casi cien personas de bala. Ha vuelto a apalear y gasear a casi todas las personas que estaban esperando en la iglesia católica de San Francisco para realizar una asamblea. Lo han hecho a escala más reducida, pero podía haber sido a tamaño real.
A mi también me han vuelto a zurrar. Como hace treinta años, como hace 29, como hace 28 y algunos otros más, en la misma fecha. Me han herido en el brazo pero mucho más en mi dignidad. No he podido terminar la manifestación. He llegado tarde al concierto de Lluis Llach y mi cuerpo se ha estremecido pensando en toda la gente que hoy también había sido herida y detenida por la policía escuchando eso de ASESINOS DE RAZONES, ASESINOS DE PERSONAS.

¿Cuántas veces vais a matar a la razón? ¿Cuándo mataréis a la siguiente persona?
Ahora tenía que hacer la suerte de leña para todo el año y en quince días no voy a poderlo hacer porque un policía ha empleado su porra tan diestramente que me ha llegado hasta el hueso de un sólo y certero golpe de porra. Zorionak. Ese se merece ascender y que le paguen más. Y a los otros que se han empleado con un buen número de gente también. Las otras faenas que he visto me han gustado menos: una cabeza abierta, unos dedos rotos en una mano, un codo de aquella manera. Por cierto que he visto una señora mayor –muy conocida en Gasteiz- a la que “unos bárbaros que huían de la policía le han tirado al suelo” y te aseguro que su muñeca tenía muy mala pinta y a mi me ha llegado dentro el dolor de esta pobre mujer porque me ha recordado a mi propia amatxo.

Te lo quería decir en público porque me parece que la sinceridad es el primer paso al entendimiento y que la razón es la fuerza que supera a la violencia. A fuerza de ser sincero te diré que la pequeña masacre que hoy ha ejecutado la policía de turno estaba también organizada como la gran masacre de hace 30 años.

Javi Ruiz (Huelguista de Forjas Alavesas en 1976)
 
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