
Para mí eso es lo que importa. El día siguiente a la muerte del Innombrable. Porque antes que se muera, ya se sabe, no habrá nada nuevo. Se seguirá agravando ante cada posible sentencia en su contra y correrá a ocultarse al Hospital Militar. Porque es un cobarde y un redomado traidor. Se hizo masón para ascender a general y para acercarse al Presidente Salvador Allende. Luego volvió a golpearse el pecho ante la Iglesia. No se decidió a unirse a los golpistas hasta el sábado 8 por la tarde, cuando los marinos lo amenazaron con matarlo si no se unía a ellos. Y eso que Ricardo Pincheira 'Maximo', por orden directa del Presidente Allende, le había informado de la correlación de fuerzas y de quién era quién en el Ejército el viernes 7 por la tarde, a pesar de que Máximo no confiaba en el Genocida Vitalicio (que todavía no alcanzaba el honor de este nombre, ni se llamaba Daniel López). Su cobardía la demostró el once, dirigiendo el golpe oculto desde un bunker y con un avión esperándolo para fugarse si le iba mal. ¡Qué distinto a Salvador Allende, que rehusó cualquier oferta de salir y prefirió la muerte a traicionar a su pueblo!