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Se constata por un lado por la pasividad de las autoridades, presas de los
intereses de los sectores más reaccionarios de la sociedad portuguesa, y por
otro lado el sensacionalismo casi justificativo mostrado por parte de los medios
de prensa. En aquella ocasión exigimos medidas por parte del Gobierno y
Administración portuguesas para evitar que pudieran cometerse crímenes
similares.
Al igual que
entonces nos hacemos eco del llamamiento internacional convocado desde el
colectivo Panteras Rosa de Portugal para denunciar que a fecha de hoy no han
cambiado las condiciones que permiten que se sigan cometiendo atentados contra
la vida de las personas transexuales.
Dos años
después de Gisberta, las personas transexuales continúan siendo blanco de la
violencia y el odio generado por la incomprensión y el prejuicio. No sabemos
nada sobre el criminal que ejecutó el asesinato ni sobre sus motivaciones. Pero
sabemos que la transfobia mata y que las personas trans están mayormente
sometidas a la violencia que las demás. Sabemos también que los prejuicios y la
discriminación son generalizados, que la ignorancia alimenta el odio y que
genera violencia. Sabemos que el estado, la sociedad, todos nosotros y nosotras
tenemos responsabilidades para con las víctimas mortales y sobre todo para con
todas las personas que llevan una vida en que la lucha por sobrevivir coexiste
con el miedo y con los riesgos consecuentes.
Luna nació
mujer; con su cuerpo masculino que no concordaba con su identidad femenina.
Tenía un seguimiento en el Hospital de Santa María por el equipo
multidisciplinar de alteración del cuerpo. Tenía proyectos, deseos y
frustraciones como todo el mundo. Tenía personas que la querían y tal vez quería
volver a Brasil donde se encuentra su familia. Luna fue una mujer que luchó
contra muchas dificultades y, según los diarios, murió víctima de una gran
violencia, posiblemente alimentada por el odio, el prejuicio y la ignorancia. Su
cuerpo fue abandonado en un contenedor de escombros, oculto por piedras y polvo,
como si fuese basura, como si su vida no hubiera valido la
pena.
Los medios de
prensa se concentraron de forma sensacionalista en el aspecto físico de la
víctima, convirtiendo dicho aspecto en algo más importante que el propio
asesinato en sí. Después de una descripción pormenorizada en exceso, incidiendo
en lo fuera de lo normal del físico de la víctima, la noticia continua con unas
palabras sobre el asesinato, como si el aspecto físico de la víctima fuese una
explicación evidente, suficiente, natural, lógica y casi inevitable del
asesinato.
Los medios
hablan de transexual como un cuerpo de hombre (púdicamente señalando “con
pene”), o como hombre vestido de mujer, o de travestí con
pechos. La imagen
emergente de este tipo de artículos hace
de la víctima una monstruosidad presentada para júbilo de la curiosidad pública,
sin ningún respeto por su género o por la intimidad de su cuerpo y dando la
impresión de que es casi (o absolutamente) normal que este tipo de personas sean
asesinadas.
La otra imagen
dirigida de esta forma es la de ser trans y querer engañar “al mundo” usando un
disfraz particularmente bien logrado que dé la apariencia engañosa de mujeres y
hombres… y si engañan al mundo, es evidentemente natural que las personas
engañadas reaccionen.
Este tipo de
discurso hecho por los media está,
infelizmente, lejos de ser solo un caso en lo que respecta al homicidio; es el
caso de casi todas las emisiones, artículos y entrevistas sobre el tema
trans.
Los
media portugueses, sin excepción, se quedan satisfechos con la descripción de la
precaridad de las personas trans, sea la prostitución, las drogas, ser
seropositiv@ , no tener papeles o casa, como si estas vidas fueran una elección
de las victimas, ocultando que es la transfobia la circunstancia que mantiene
esta precaridad, y presentando como escandaloso no solo el hecho “elegir” ser
trans, como también el elegir este modo de vida, haciendo de las víctimas
personas inmorales y chocantes, y persistiendo así en la promoción de la
transfobia, de la precaridad de las vidas trans, y del hecho de que estas
personas continúen siendo uno de los colectivos más proclives al desprecio y la
agresión. En resumidas cuentas la falta de conciencia hacia los derechos humanos
mostrada desde los medios de comunicación, su persistencia en mostrar la
transexualidad como algo patológico, la manera en la que utilizan el
sensacionalismo a la hora de recojer noticias relacionadas con lo trans
contribuyen a perpetuar el estigma, los prejuicios, el odio y la violencia que
recae sobre estas personas.
Como todas
las víctimas potenciales, los y las trans necesitan formas de protección que les
garantice igualdad de oportunidades y la posibilidad de una vida digna.
Necesitan, como cualquier persona, poder ejercer su derecho al libre desarrollo
de la personalidad y a la autodeterminación del propio cuerpo, derecho a poder
escoger libremente su propio nombre en los documentos de identidad. Los y las
trans necesitan ser vistos como personas con derechos y obligaciones, ni más ni
menos que todas las demás. Los y las trans en Portugal necesitan de la pedagogía
de la visibilidad, más allá de los círculos de la prostitución o el espectáculo
nocturno. Y Portugal necesita ver a estas personas sin la mirada del prejuicio,
la desconfianza y el rechazo.
La identidad
del género es un asunto que el Estado de Portugal tarda en legalizar y ese
atraso empeora las condiciones de vida y sobrevivencia de muchos trans. ¿Para
cuándo las correcciones legales que posibiliten el real ejercicio de la
ciudadanía por las personas transexuales y transgéneros? . ¿Para cuándo la
legislación que deje de imponer restricciones mezquinas? ¿Para cuándo una
legislación que deje de alimentar la violencia psicológica cotidiana sobre estas
personas? ¿Para cuándo una legislación que considere explícitamente como
agravante la discriminación, el asedio y la violencia con base en la transfobia?
¿Para cuándo un compromiso serio para acabar con casos como el de Gisberta o el
de Luna, personas asesinadas por el odio transfóbico? ¿Para cuándo más medios
humanos y mejor formación cívica y técnica en las fuerzas policiales? ¿Para
cuándo presencia de cooperación en vez de las actitudes agresivas que todavía
perduran en algunos elementos de las instancias policiales? ¿Para cuándo una
ética periodística más humana y menos
sensacionalista?
Asociación
RQTR de la Universidad Complutense de Madrid
Colectivo
LiberAcción de Madrid
Fundación
Triángulo
Asociación
Española de Transexuales – Transexualia
Grupo de
Trabajo Queer
Colectivo
Acera del Frente de Madrid
Asociación Ex-Presos
Sociales, Xirivella (Estatal)
Vindicación
Feminista
Colectivo de
Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid-
COGAM
Federación Estatal
de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales -
FELGTB
Area de Libertades
Sexuales de Izquierda Unida
Iniciativa del Poble Valencià de
Xirivella
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