Queer Maribollo Trans
EXPOSICIÓN: LAS CARAS DE LA HOMOFOBIA | EXPOSICIÓN: LAS CARAS DE LA HOMOFOBIA |
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| Escrito por Eutsi/EGHAM | |
| miércoles, 07 de mayo de 2008 | |
Hoy 7 de mayo, EHGAM inaugura en la casa de la cultura de Lugaritz en San Sebastián, la exposición Las caras de la homofobia, la lesbofobia y la transfobia dentro de las actividades programadas para el 17 de mayo, Dia internacional de la lucha contra la homofobia. EGHAM, como otros colectivos, lleva más de treinta años luchando contra el heterosexismo. Algunas cosas,
en este tiempo, han ido cambiando, sin duda. Sin embargo las manifestaciones de
homofobia son más que persistentes y siguen
constituyendo una amenaza. Para profundizar en esta problemática, EHGAM ha
preparado esta exposición con la intención de divulgar diferentes aspectos de
estas fobias. El proyecto cuenta, además de la exposición y de un catálogo, con un página web muy completa y documentada (mención especial al material iconógrafico y a los artículos de prensa recabados), con textos de Javier Sáez, Sejo Carrascosa y muchos otros. A continuación encontrarás toda la información respecto a la exposición, la web de la manifestación y el programa de actividades, así como el texto "A diestra y siniestra" que recuerda como al inicio de la transición, la cuestión homosexual seguía constituyendo un tema
tabú, incluso en los sectores de la izquierda que se decían más aperturistas o progresistas.
A DIESTRA Y SINIESTRA Como en otras cuestiones, el franquismo dejó “atado y bien atado” el tema de la libertad sexual. Al inicio de la transición, la cuestión homosexual seguía constituyendo un tema tabú, incluso en los sectores que se decían más aperturistas o progresistas. Las personas represaliadas por su orientación sexual siguieron en las cárceles y la homosexualidad no fue despenalizada hasta principios de 1979. La Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social no fue derogada y se mantuvo un ambiguo “escándalo público” para poder seguir condenando a quienes no se sometieran a la heteronorma establecida. La sociedad siguió manteniendo actitudes muy homófobas, junto a estructuras heteropatriarcales casi intactas y muy machistas, y sólo se pudieron escuchar algunas voces discrepantes, pero muy aisladas, en foros políticos o mediáticos. La historia volvía a repetirse, pues ocurrió algo muy similar a lo que aconteció a la finalización del nazismo: la homosexualidad continuaba penalizada y se ocultaba la represión y el genocidio por motivos de orientación sexual. La homofobia, la lesbofobia y la transfobia seguían desplegándose de derecha a izquierda, a diestra y siniestra con la misma intensidad.
Al
incipiente activismo por la liberación sexual le esperaba un largo camino,
luchando contra la discriminación, por la igualdad, por el respeto a la
diferencia y la diversidad y en defensa de los derechos de gays, lesbianas,
hombres y mujeres
La herencia del franquismo, ahora
representado por el Partido Popular, ha puesto todo tipo de trabas ante
cualquier avance: manejando desde las subvenciones cierto asociacionismo GLTB,
recurriendo cuanta legislación de parejas de hecho aceptase el derecho a la
adopción o la misma reforma del código civil para ampliar el matrimonio a las
parejas del mismo sexo y apoyando a los sectores más reaccionarios en su
particular cruzada a favor de su único e hipócrita modelo de familia. Esta derecha (que no la única) mantiene posturas de
lo más rancias, con algunas excepciones muy personales, y los ataques homófobos
no han cesado durante años. A los casos que ya se explican en estas páginas [Jaime
Ignacio del Burgo, Francisco Murcia, Angel Acebes, Cristóbal Montoro, Ana
Botella, Manuel Fraga, José Luis Requena, Domingo Triguero, Foro Español de la
Familia, Aquilino Polaino, Javier León de la Riva, Lluís Caldentey, Miguel
Angel García Nieto, Amando de Miguel, José María Aznar, HazteOir, Montserrat
Nebrera y Mariano Rajoy], baste añadir algunos ejemplos más. El 19 de Septiembre de 2000 el PP rechazó en el
Congreso las propuestas para regular a las parejas de hecho. El 16 de Octubre de 2000 los diputados de Unión del
Pueblo Navarro (UPN) presentaron un recurso de inconstitucionalidad contra la
ley navarra para la igualdad jurídica de las parejas estables que presentó IU y
fue aprobada en el Parlamento Foral el mes de Julio. El 20 de Noviembre de 2000, 84 diputados del PP en
el Congreso firmaron un recurso de inconstitucionalidad contra esta misma ley
foral.
En 2001, el diputado popular Ángel Cristóbal afirmó
que “la unión entre homosexuales atenta contra el derecho natural”. Y fue más
allá: “y si hablamos de matrimonio entre homosexuales, ¿por qué no hablar de
matrimonio entre dos hombres y una mujer, entre dos mujeres y un hombre, entre
cuatro mujeres y cinco hombres. ¿Por qué no llegamos a la promiscuidad total, a
la manera de una tribu amazónica, y vivimos todos bajo un cobertizo y lo
pasamos bomba?” En Mayo de 2002, con el PP en el poder, se debatía
en la ONU la inclusión de ILGA y otras asociaciones defensoras de los derechos
de gays y lesbianas en ECOSOC, órgano asesor de la ONU. La medida fue rechazada
por 29 votos en contra, entre los que se encontraba el voto negativo del
representante español, siendo el único europeo que votó en contra y aliándose
con Irán y Sudán, que castigan la homosexualidad con la pena de muerte, o con
Uganda y Qatar, con legislación homófoba. En 2002, Ana Botella declaró creer en la familia
tradicional y formada por hombre y mujer y no ser partidaria de la adopción de
niños por parte de gays y lesbianas. En 2003, el consejo de ministros de Aznar acordó
interponer recurso de inconstitucionalidad contra ley vasca de parejas de
hecho. El Partido Popular siempre ha rechazado cualquier intento para regular
parejas del mismo sexo que incluyera idénticos derechos.
A finales de Junio de 2005 se aprobó el matrimonio
homosexual con 183 votos a favor y 136 en contra, éstos del PP y de algún
diputado de CiU. El 30 de Septiembre de 2005, Mariano
Rajoy presentaba un recurso de inconstitucionalidad contra la modificación del
Código Civil que permitía el matrimonio en igualdad de condiciones, porque
“desnaturaliza la institución básica del matrimonio”.
La hipocresía saltó en Marzo de 2008 con el ex concejal del PP mallorquín Rodrigo de Santos, marido y padre católico ejemplar de día y de noche adicto a la droga y a los chaperos, incluso menores, a costa del erario público. “No he sido yo, ha sido la droga.”
...y siniestra La posición estalinsta se mantuvo en la mayoría de la izquierda de la transición, que mostró actitudes homófobas. Hoy en día puede parecer mentira, pero en aquella época la causa de la liberación gay apenas contaba con aliados. La labor que nos esperaba era ingente. También en 1977 se publicó un libro titulado “Los partidos marxistas. Sus dirigentes. Sus programas” que también recogía sus opiniones sobre la homosexualidad. Diego Fábregas, dirigente de OIC (Organización de Izquierda Comunista), reconocía abiertamente que “en esto soy reaccionario”. Entendía la homosexualidad como un problema social y económico con raíces ideológicas que no habría que estimular, pero tampoco reprimir. Defendía que había que crear unas condiciones para que su existencia no sea un trauma para la sociedad. Para Manuel Guedán, de la maoísta ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), la homosexualidad era una anormalidad, una alteración de la sexualidad e, incluso, un tipo de deformación educativa, psicológica o física.
Este mismo libro recogía también opiniones de Tierno, defendiendo actitudes ascéticas, porque “lo que es ambiguo nos debilita”. Tierno se negaba a impulsar el movimiento gay, y prefería aplicar medidas para corregirlo y “mucha comprensión”. Los homosexuales serían desviados, pero no por su culpa, sino por las relaciones insanas fomentadas dentro del sistema capitalista y “porque no han tenido un tratamiento psiquiátrico a tiempo”. Tierno asociaba el crecimiento de la pornografía, el desarrollo de una literatura erótica o la búsqueda de un refugio en el placer con “formas decadentes de la burguesía”. A esta cruzada ascética y salvadora de la izquierda también se sumó la dirigente anarquista Federica Montseny: la homosexualidad era un símbolo de debilidad, de decadencia social, recordando que la civilización griega inició su decadencia con ella. Incluso consideraba las incipientes organizaciones gay como “equivocaciones de la naturaleza”. “La verdad es que todos esos movimientos ya me empiezan a inquietar un poco.” Se ha intentado ocultar interesadamente estas manifestaciones homófobas tan contundentes. En aquellas organizaciones había otras posturas ante el hecho homosexual, pero no eran las de los dirigentes. Otros partidos de izquierda mantuvieron posturas bien diferentes y también es necesario reconocerlo, pues apoyaron el desarrollo del movimiento gay. Hay una deuda histórica con los colectivos gay de la transición que lograron, ante todo, una transformación paulatina de la izquierda, porque nos parecía fundamental tenerla como aliada.
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