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Escrito por Jakue Pascual
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viernes, 05 de octubre de 2007 |
Amo a mi ciudad
tanto como detesto su espectáculo burgués. Transito por la interzona. Punteo
con líneas de fuga la periferia del 55 Donostia Zinemaldia. Rememoro la lucha
de clases, cuando el Festival perdió la categoría por devenir en un certamen
popular. Evoco retrospectivas como la de Fassbinder. Un viejo conocido me
anuncia: - He compuesto la música para El
año de todos los demonios. Minutos después pasa Lucio, el anarquista, y
tras él dos amigos. - O sea, ¿que los títulos de crédito son tuyos?, exclamo
ante la aseveración de uno de ellos. Y él, el autor del corto El gran Zambini y yo nos enredamos en
una apresurada conversación cinematográfica, donde convergen realizadores como
Jarmusch, Herzog y Sanjinés con joyas del cine mudo como Verdun y actores extremos como Artaud o Kinski.
El
Festival es un agujero negro y el destino ha programado enfrentarme a Control. “Tengo el espíritu, pero pierdo
el sentimiento” canta Ian Curtis. La película narra la versión de la viuda (Touching from a distance) sobre la
infidelidad y posterior suicidio del vocalista, pero en su subtexto se intuye
la existencia de todo un movimiento. Repaso al vuelo las obsesivas hojas de Joy Division: Ian Curtis, canciones. Gira
en el plato Unknown pleasures. Fact
10: “Ha vuelto a perder el control”. Las peripecias de los grupos de Manchester
alrededor de The Factory ya habían sido retratadas en 24 hours party people. La Alegre División de prostitutas del campo
de concentración nazi alumbra a New Order.
Derek
Jarman transporta a Isabel I al caos de la Inglaterra Punk en Jubilee. Wolfgang Büld expone
provocadores símbolos en Punk in London.
Punk Rock Movie: Tiempo de
performances que el rastafari Don Letts registra en super 8. Punky Reggae
Party. “A los punks les gusta el reggae”. Ordovás recita a Bob Marley.
Los
Ramones puntean la comedia Rock´n´roll
highschool y End of the Century documenta
sobre ellos. Julian Temple filma El gran
timo del rock´n´roll y Moorcock idea una ficción literaria en torno a la
película de los Sex Pistols. En La mugre
y la furia de Temple, la banda se desmitifica a sí misma. La tragedia de Sid y Nancy es novelada por Gerald Cole
y Alex Cox la lleva al cine; los filmes Repo
Man o Straight to hell de este
director conjugan la estética punk con el spaghetti western. Punk: Attitude, un recopilatorio sobre
el punk británico y estadounidense, donde confluyen muchos de los grupos y
personajes relevantes de esta tendencia.
The Clash representa Rude Boy. Oi! y revuelta blanca. “Los
negros tienen muchos problemas, pero no les importa tirar ladrillos”. The Clash: West way to the World de Don
Letts y el texto The Clash de
Sagrario Luna rearticulan parte del legado de una banda que mostró la manera de
transmutar el punk rock en política. De ahí que no sean casuales libros que, como Rastros de Carmín de Greil Marcus o El asalto a la cultura de Steward Home,
escarban en las conexiones entre el punk y los situacionistas, los dadaístas,
la guerrilla del arte o Class War.
Han
pasado treinta años desde el surgimiento del punk y el creciente interés, que
despierta este fenómeno irredento y rebelde, obliga a que recopilemos sus
materiales y los ofrezcamos como regalo.
Jakue
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