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Las luchas de los sin papeles y la extensión de la ciudadanía. Perspectivas críticas. PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Liliana Suárez-Navaz, Raquel Maciá Pareja, Ángela Moreno García (eds.)   
viernes, 14 de septiembre de 2007
Las movilizaciones de los sin papeles presentan un reto sin parangón al sistema político-jurídico que sostiene nuestra democracia. Sus reivindicaciones apelan a los más básicos principios de los derechos humanos, entre otros, el derecho a tener derechos, tal y como mantuvo la filósofa Hannah Arendt. A través del estudio de estas movilizaciones en Francia, Suiza, Suecia, Estados Unidos y España, este libro muestra cómo las luchas de los sin papeles evidencian la doble moral del sistema político, al mismo tiempo que son consecuencia de una contradicción estructural entre el universalismo de los derechos humanos y el universalismo del mercado laboral neoliberal. Tratando así de añadir una modesta aportación al esfuerzo común de denuncia de estas contradicciones, este volumen quiere aprender de las acciones de los más excluidos del sistema, los sin papeles, a la vez producto y agentes de transformación de nuestras sociedades. (A continuación, publicamos un extracto y el índice de esta novedad de la editorial Traficantes de Sueño).

              

Introducción.

               

La lucha de los sin papeles. Anomalías democráticas y la (imparable) extensión de la ciudadanía

           

Liliana Suárez Navaz

             

«Porque la ciudadanía se conquista ejerciéndola.»

Asamblea por la Regularización Sin Condiciones,

Barcelona, 6 de junio de 2004

                    

Desde finales de la década de 1980 la representación de los inmigrantes en España se condensa en el icono de las pateras, pequeñas embarcaciones que parecen conducir a la deriva el frágil destino de africanos desesperados en su huída de la pobreza. Ésta y otras representaciones de los inmigrantes son resultado de estrategias discursivas de dominación que actúan con eficacia en nuestro imaginario colectivo colocando a cada uno «en su sitio». Los que llegan, escondidos y amontonados, son construidos como víctimas desposeídas. Y como en un espejo, su imagen proyecta un «nosotros» con control de nuestro destino, libres y capaces de esquivar riesgos que no conducen a ningún buen lugar (Suárez Navaz, 2004).

                    

Han pasado ya algunos años desde las movilizaciones de los sin papeles. A pesar de las muchas transformaciones de la sociedad española acaecidas por la llegada y el establecimiento de inmigrantes no comunitarios, vemos como sigue siendo dominante la iconografía de la desposesión y la desesperación. No cabe duda que comienzan a existir nuevas formas de representar a los inmigrantes en los medios de comunicación —tímidas muestras de la heterogeneidad y de los capitales sociales, educacionales y simbólicos que aportan los hombres y mujeres que llegan a nuestro país bajo la etiqueta de inmigrantes. Pero en general, pivotan todas alrededor de la concepción del inmigrante como sujeto económico, trabajador, productor, consumidor. La representación de los inmigrantes como actores políticos es rara si no inexistente.

                          

Este hecho no es una casualidad. Ignorar la dimensión política de la presencia de los inmigrantes —específicamente la presencia abrumadora y permanente de inmigrantes no autorizados a residir ni trabajar en España— es instrumental para «nuestra» tranquilidad. Es parte, como hemos sugerido antes, de una retórica que conjura una aparente normalidad en nuestro sistema democrático. Destacar las contradicciones que genera la mera existencia de los sin papeles como sujeto político implica reconocer, de alguna forma, que algunas de las más vergonzantes limitaciones de la ciudadanía ateniense siguen vigentes en la era de los derechos humanos. En otras palabras, que pueden vivir entre nosotros trabajadores de segunda fila, privados del reconocimiento legal de su mera existencia. Demasiado similar al régimen de esclavitud defendido por el gran filósofo Aristóteles.

                 

Este libro parte de la común creencia de que la importancia de las acciones colectivas lideradas por sin papeles, en todas las democracias liberales, no se mide por los mismos parámetros que otros movimientos sociales. De hecho, el colectivo de los sin papeles lucha para dejar de serlo. Mal comienzo para la consolidación de un movimiento social organizado. La fragilidad de los sin papeles como actores sociales es evidente: pobreza, inestabilidad laboral, angustia y miedo a la expulsión o a la represión policial, son sólo algunos de los males comunes a la población inmigrante sin documentación legal. Sin hablar de la fragmentación característica de un colectivo plurilingüe, donde se conjugan las más diversas orientaciones ideológicas y orígenes etnoculturales. Además, sabemos bien que los movimientos sociales sólo se institucionalizan si adquieren poder para desestabilizar al Estado y/o a sus oponentes, patronos o colonizadores entre otros.

                      

Mucha tinta se ha gastado en apuntar a las debilidades de las acciones reivindicativas de los sin papeles y sin duda es crucial aprender de las limitaciones organizativas para crear estrategias de lucha más efectivas. Pero no es éste el objetivo de nuestra reflexión en este libro. Pensamos que la existencia de acciones colectivas lideradas por sin papeles en países como España, pero también —y a la vez—, en Francia, Italia, Suiza, Suecia, Alemania o Estados Unidos no es casual. No podrían producirse de existir una debilidad tal por parte de los inmigrantes indocumentados. Nuestro objetivo más general en este libro es doble. Por una lado, a través de la agrupación de estudios de caso desde una perspectiva comparada, queremos mostrar que la existencia de movilizaciones de sin papeles no es coyuntural sino estructural. Se producen en muy diferentes contextos receptores, con situaciones políticas diversas. En todos los casos encontramos una rotunda negativa inicial por parte de las autoridades a reconocerles como actores políticos.

               

A pesar de esto las movilizaciones muestran finalmente que el Estado cede; muchas de ellas acaban de forma exitosa. Lejos de intentar encontrar similitudes entre las movilizaciones, ya sea por el tipo de agentes involucrados, ya por las estrategias seguidas, nuestro interés se desplaza hacia la relación entre los actores sociales y el Estado, en tanto representante legítimo de las democracias liberales. Se trata pues de mostrar que la fortaleza de las movilizaciones de los sin papeles, su probada capacidad de obtener resultados y ser instrumentos eficaces para el reconocimiento de derechos, radica en la debilidad de nuestro sistema políticojurídico.

                     

Radica en las contradicciones internas del sistema y aquellas otras contradicciones que se generan entre la teoría y la práctica. La dimensión política de la presencia masiva y de la acción colectiva de los sin papeles es tan descomunal que sólo puede amortiguarse a través del éxito, más o menos disimulado, de sus luchas. Como veremos a continuación, el nudo gordiano de esta relevancia política radica en la coexistencia de los límites de la ciudadanía nacional y del universalismo moral de los derechos humanos refrendados por las sociedades liberales. Los sin papeles representan un anatema para el sistema.

                       

Las irregularidades democráticas no pueden resolverse a través de la exclusión, porque el crecimiento económico que lubrica las democracias del Primer Mundo exige la continua incorporación de mano de obra barata y flexible. La inmigración irregular, tolerada en mayor o menor medida en la mayoría de los países democráticos, no es compatible con los derechos humanos. Tal y como Hannah Arent mantuvo en su libro Los orígenes del Totalitarismo, el «derecho a tener derechos» es el más básico e irrenunciable. La categoría de los «sin papeles» no puede existir en la lógica liberal5 del contrato social. En esta lógica política, todos los individuos parten necesariamente de su libertad «natural» y de los derechos adscritos a la misma.

                        

Quizás sea por la manifiesta evidencia de estos argumentos que las acciones de los sin papeles reciben un lugar más que incierto en nuestra memoria histórica. La imagen de la lucha de los «sin papeles» que en su momento conquistó portadas en todos los medios de comunicación y planteó un cambio radical en la representación dominante de los inmigrantes, apenas se recuerda. Ni la opinión pública, ni los políticos, ni la sociedad civil, ni la academia se han destacado por prestar atención a esta movilización sin precedentes en España. Apenas algunas voces se alzaron en su momento para resaltar la importancia del proceso de protesta y reivindicación de los sin papeles (Aierbe, 2001).

                 

Ahora que los debates sobre la memoria histórica reviven el doloroso recuerdo del uso político del olvido en España, los autores de este libro esperamos contribuir a que no suceda lo mismo con los sin papeles. Como una modesta aportación al justo reconocimiento de las movilizaciones de los sin papeles, nuestro objetivo es demostrar la importancia de sus reivindicaciones a partir de la evidencia de las contradicciones internas del modelo de ciudadanía nacional. Esto es, interpretando los encierros, marchas, luchas sociales y jurídicas como síntoma de estas contradicciones y a los sin papeles como agentes vinculados con la lógica económica y política de los agentes nacionales de una manera compleja pero indispensable. Queremos romper con el imaginario del inmigrante como elemento exógeno, de los sin papeles como venidos de afuera, para mostrar cómo son producto de nuestro sistema, construidos como agentes desposeídos dentro de nuestra sociedad, para justificar su exclusión, su invisibilización, y en definitiva la negación de su capacidad agentiva y relacional.

   

              

para acceder a la totalidad del texto en formato pdf, clikea este link:

          

http://www.traficantes.net/index.php/trafis/distribuidora/catalogo/libros/l

as_luchas_de_los_sin_papeles_y_la_extension_de_la_ciudadania_

perspectivas_criticas_desde_europa_y_estados_unidos

                             

o entra a la página principal de la web de Traficantes:

http://www.traficantes.net/

                                

Índice

          

Presentación y agradecimientos  11

             

Introducción. La lucha de los sin papeles. Anomalías democráticas y la (imparable) extensión de la ciudadanía. Liliana Suárez Navaz  15

              

Sobre los autores  35

              

1. El difícil reconocimiento de los sin papeles en Francia. Entre tentación individualista y movilización colectiva. Alain Morice  39

                  

2. Los colectivos de sin papeles en Francia: Agentes de redefinición identitari y ejercicio de ciudadanía local. Elena Giner Monge 73

                  

3. Los límites de la solidaridad. Sin papeles y niños refugiados apáticos en la sociedad de bienestar sueca. Zenia Hellgren 105

                            

4. Entre el mercado y el Estado. La formación del movimiento pro-regularización suizo. Barbara Laubenthal 133

                   

5. ¡Sí, se puede! Los sin papeles en Estados Unidos y la lucha por la legalización en los primeros años del siglo XXI. Susan Coutin 155

                 

6. El Estado y las luchas de los sin papeles en España: ¿una extensión de la ciudadanía? Liliana Suárez Navaz, Raquel Macià Pareja y Ángela Moreno García  185

                  

7. ¿Papeles?, ¡para todos! Diez años de movimiento de migrantes sin papeles en Barcelona. Amarela Varela 215

                       

8. Sin papeles: límites como movimiento, fuerza como agente de cuestionamiento del concepto de ciudadanía. Peio M. Aierbe  237

                                 

 

 
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