| ARTE: EN 2007 SE HABLARA DE... |
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| Escrito por Natxo Rodriguez | |
| miércoles, 03 de enero de 2007 | |
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Últimamente el arte contemporáneo está revuelto por estas tierras, sin duda. Estamos ante un momento de cambio que se siente en los movimientos que están teniendo lugar en varios puntos cruciales del arte en Euskal Herria. Más que una sensación se trata de una extraña realidad ya que a cada uno de esos movimientos se le puede asignar nombre y apellidos. El año que entra estará marcado por el incierto futuro de Arteleku, un centro de producción artística de gran trascendencia para varias generaciones de artistas. Parte de la incertidumbre viene determinada por otro “grande” que está por llegar: el CICC o Centro Internacional de Cultura Contemporánea, a.k.a. Tabacalera. Pero lejos de quedar ahí la cosa, a unos pocos kilómetros, en Gasteiz se respira más impaciencia en el ambiente. El centro Krea, de mano de
También en el ahora inquieto territorio Gasteiztarra, 2007 será vital para el proyecto que Xabier Arakistain “Arakis”, nuevo director de Montehermoso, tiene que poner en marcha desde lo más alto de la ciudad. Por otro lado, en el complejo escenario navarro, el centro de arte contemporáneo de Huarte también será noticia mientras que en Bilbao parece que ya tuvieron lo suyo en su día con el aterrizaje del Guggenheim y ahora, aparentemente al menos, la situación está más tranquila si no fuera por el incierto futuro de otros mundos que también habitan Bilbao, como es el caso de Abisal. Así, cuando en el mapa de las infraestructuras dedicadas al arte contemporáneo están por suceder cosas determinantes para su futura configuración el Gobierno Vasco sigue tirando de un Plan Vasco de
En estas circunstancias, estas líneas no pretenden ser un análisis en profundidad del estado actual del arte contemporáneo en nuestro territorio. Sería tarea demasiado laboriosa y necesitaría de más dedicación que unos simples párrafos. Además, lo movedizo del panorama en estos momentos hace que cualquier análisis coyuntural realizado hoy, fuera fácilmente superado por la realidad en cuestión de meses, incluso semanas. Así pues, lo que continúa es más una instantánea rápida, una representación descriptiva y puntual aún a riesgo de quedar borrosa, velada o movida. Y por qué no, el síndrome del fin de año siempre invita a hacer este tipo de revisiones al estilo de “lo mejor de..”, “se habló de....” o incluso “en el 2007 se hablará de...:”.
En el campo del arte contemporáneo donde más tiene que ver con lo local, al tiempo que algunos siguen distraídos con el efecto Guggenheim o seducidos por el boom arquitectónico con aromas de vino de Rioja y el gran público sigue viendo desde la distancia un arte que no comprende, nuestro panorama se revuelve convulso con espasmos raramente vistos hasta ahora. Será mala memoria o cuestiones de la edad pero no recuerdo un momento similar, sin que me atreva, de todas formas, a pronunciar la palabra crisis. La llegada del Guggenheim a orillas del Nervión hace unos años no fue capaz de concitar, revuelo quizá sí, pero no tanta incertidumbre. Aunque no se equivocará mucho quien diga que de aquellas tierras estos lodos. La secuencia iniciada por el Guggenheim en Bilbao inauguró una manera de hacer las cosas en materia de cultura. Abrió una tendencia hacia lo espectacular que ha condicionado todo lo que ha venido sucediendo después a nivel local.
Como antes había ocurrido en otros ámbitos de la cultura, el menú de los contenidos también en arte contemporáneo ha pasado a depender de la audiencia en forma de número de visitantes, etcétera, trasladando a un segundo o tercer nivel cuestiones de calidad, coherencia y capacidad crítica. En primer plano del arte contemporáneo, junto a las estadísticas, se coloca también el potencial estetizador de la cultura y cómo no del arte contemporáneo. Como diría Benjamin “el esteticismo de la política “ que él tan directamente relacionaba con el fascismo. Hace unos días, Ramón Zallo, uno de los principales asesores culturales del gobierno de Lakua, hablando del museo Guggenheim y lo local aseguraba: “La verdad es que no encaja muy bien.
Fue una intervención política y algunos fuimos muy críticos con esa opción. No responde al modelo de crear infraestructuras propias. Pero el efecto positivo en la economía es innegable, lo mismo que su éxito social y la visibilidad internacional que ha dado a la ciudad. El museo ha sido aceptado como algo propio por el prestigio que supone, pero al mismo tiempo tiene que implicarse en el ámbito que le compete en el País Vasco, en las artes visuales.” El efecto positivo que Zallo menciona se ha instalado peligrosamente en las políticas culturales que actualmente se ejecutan y son el prisma por el que, por un lado, los políticos se enfrentan a cualquier proyecto cultural y por el que se deberían analizar cualquiera de sus decisiones. Pero en segundo lugar, y no menos importante, operaciones espectaculares como la de Abando han tenido un efecto adormecedor y hemos terminado por acostumbrarnos a este tipo de actuaciones. Guggenheim Bilbao inauguró una nueva era en la que ya no nos sorprendemos con actuaciones a esa escala. Las cifras que se manejaban entonces nos estremecieron pero ahora, 10 años después, CCIC, KREA y demás proyectos que suponen increíbles inversiones de dinero público no nos perturban demasiado. El efecto Guggenheim ha narcotizado nuestra capacidad de reacción. BilbaoHoy en día, a grandes rasgos, Bilbao aparenta estar tranquila. La sala Rekalde parece haber resistido el envite (sobre todo presupuestario) del Guggenheim. El Museo de Bellas Artes ha salido reforzado. Bilbaoarte ha salido a escena y poco a poco va conquistando su terreno. Lo cierto es que el Guggenheim, al margen de ser un agujero negro económico, en cuanto a los contenidos no ha condicionado demasiado el paisaje para mejor, ya que, a piñón fijo, sigue dando pasos de gigante (pesados y poco dinámicos) respondiendo a su particular proyecto cultural(?). En ese contexto, sin querer establecer una relación de causa-efecto, algunas iniciativas independientes como espacio Abisal han entrado en crisis. Una crisis motivada por el cansancio y lo duro de una autonomía que normalmente reside en la militancia y las dificultades para el relevo humano cuando el principal motor de la aventura es el voluntarismo y las ganas de hacer de algunos/as. DonostiaSi en Bizkaia, al menos en apariencia, la calma acecha, quién sabe si peligrosamente, 2007 va a cambiar Donostia. Cuando la red de equipamientos culturales vivía una suerte de equilibrio tectónico: Koldo Mitxelena, Kursaal, Arteleku, etcétera, el antiguo edificio de Tabacalera rehabilitado como Centro Internacional de Cultura Contemporánea va a sacudir el ecosistema donostiarra. Un proyecto de tal envergadura sobrepasa con mucho las necesidades de una ciudad y afecta al paisaje de manera traumática. Para bien o para mal, otros equipamientos, aturdidos, sentirán la sacudida sin saber muy bien qué será de ellos. El alcalde de la ciudad, uno de los principales promotores del proyecto lo defendía como un motor cultural para el renacimiento de la ciudad. Lo describía como una “factoría de ideas” de A comienzos de 2007 se presentará el proyecto, de momento definitivo, para el CICC coincidiendo con uno de los momento más críticos de la historia de Arteleku. Arteleku es un centro de producción artística que se ha convertido en referencia fundamental para decenas de artistas. Desde sus inicios como una especie de centro educativo postuniversitario hasta ahora, convertido en un centro para la producción de teoría y práctica su trayectoria ha sido reconocida internacionalmente. Su delicada situación viene determinada por su relación con el futuro CICC quien puede asumirlo integrándolo en su estructura, complementarlo coordinando sus actividades o incluso anularlo provocando su desaparición. Si a todo ello sumamos la decisión de Santi Eraso, director de Arteleku desde su creación, de dejar su puesto a principios del año que viene por diversas circunstancias, no es difícil entender la creciente preocupación de un amplio sector. Para continuar con la dirección del centro, Eraso había propuesto un equipo de tres personas: Catherine David, Laurence Rassel y Miren Eraso.
Miren Eraso ha sido durante años la responsable de la excelente mediateca y de la página web del centro, así como de la revista ZEHAR editada por Arteleku. David ha sido directora de importantes proyectos internacionales como el centro Witte de With de Rotterdam o GasteizArteleku y Bilbaoarte son dos de los referentes que Araceli de De Por si esto fuera poco, el hueco creado en la dirección de Montehermoso ha provocado otro foco de atención y debate. Para cubrir su puesto en el departamento de cultura el Ayuntamiento, responsable del centro, convocó una plaza pública que finalmente consiguió Xabier Arakistain “Arakis”. Arakis con experiencia en organización de exposiciones de arte contemporáneo a nivel local e internacional y militante activo sobre cuestiones de género, pondrá en marcha un nuevo proyecto que, de responder a las expectativas creadas, supondrá un reto tanto para el centro, como para el ayuntamiento que lo soporta, como para el director y su nuevo equipo. Arakis, reconocido comisario de arte, ha tratado principalmente cuestiones relacionadas con la igualdad, el feminismo y la sexualidad en el arte. Su trabajo puede reconducir la trayectoria del centro vitoriano creando un interesante escenario en la ciudad donde se compartirán espacios comunes no sólo con el nuevo KREA sino también con Artium, símbolo institucional del arte contemporáneo de la ciudad. IruñeaPor último, en este vuelo rasante a los cuatro vientos del arte en Euskal Herria, no podíamos dejar de lado el caso de Navarra que también redibujará su panorama en materia de arte contemporáneo durante el próximo año. Muchos de los agentes más activos del territorio llevan años reclamando infraestructuras artísticas dignas y mínimamente independientes. Después de traspiés importantes como En consecuencia, no es aventurado decir que son demasiados equipamientos para ciudades como Gasteiz, Iruña o Donostia; que no hay público capaz de asumir tanta programación; que son demasiados recursos para actividades que parecen no importar demasiado a los ciudadanos. Aún así, la intensidad del futuro cercano va a ser una prueba de fuego no sólo para estas ciudades, sino también para los diferentes proyectos que están llamados a liderar esa parte más contemporánea de Gasteiz, Iruña o Donostia. Puede ocurrir, que tanta inversión genere algo de energía que contagie a sus habitantes, puede. Pero también puede ocurrir que algunos vean la ocasión de poner definitivamente, a Este tiempo de cambio va a reconfigurar la cartografía del arte contemporáneo tanto a nivel de espacios como de recursos pero también a nivel humano. Al menos en parte, supondrá un cambio generacional y una promoción de gente nueva asumirá responsabilidades en la gestión, promoción difusión y producción de arte contemporáneo en nuestro entorno más inmediato.
Natxo Rodriguez.
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