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ARTE: EN 2007 SE HABLARA DE... PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Natxo Rodriguez   
miércoles, 03 de enero de 2007

Arte garaikidea nahiko nahasia dabil azkenaldion. Aldaketa askotako memento baten aurrean gaude, Euskal Herriko hainbat toki nagusitan ematen ari diren mugimenduetan sumatzen da eta. Izan ere, sentsazio baino gehiago errealitate arraroa delakoan nago, mugimendu bakoitzari izen-abizena jarri ahal zaiolako. Artelekuren zalantzazko etorkizunak datorren urtea markatuko du. Arteleku arte ekoizteko zentroak hainbat artista belaunaldirentzat apartako eragina izan du. Kolokan egote horren parte bat beste “handi” baten agerpenetik dator. Hau da CICC, Kultura Garaikidearen Nazioarteko Zentroa, nahiz eta Donostian oraindik Tabacalera deitu. Baina hori gutxi balitz, kilometro eskasetara, Gasteizen ere giro egonezina susmatzen da. 2008an edo 2009an ireki ez arren, Krea zentro berria, Vital Kutxaren eskutik, abian jarri da eta ikusmina sortzen hasi da. Gasteizko testuinguruan, 2007 urtea ere Xabier Arakistainek, Arakisek, Montehermosoko zuzendari berriak abiatuko duen proiekturako garrantzitsua izango da. Bestetik, Nafarroako panorama zailean, Huarteko Arte Zentroa ere albistea izango da. Bilbon, bitartean, badirudi bere garaian Guggenheimaren sortzearekin nahiko izan zutela eta egoera lasaiago dagoela; Abisal bezalako proiektuen etorkizun grisatik ez balitz izango. Horrela, arte egituren mapan gauza erabakigarriak gertatzear daudelarik, Eusko Jaurlaritzak Kulturaren Euskal Planari tiratzen jarraitzen du. Dagokion sektoreak oso hurbil sentitzen ez duen plana, hain zuzen. Texto en castellano.

           

Últimamente el arte contemporáneo está revuelto por estas tierras, sin duda. Estamos ante un momento de cambio que se siente en los movimientos que están teniendo lugar en varios puntos cruciales del arte en Euskal Herria. Más que una sensación se trata de una extraña realidad ya que a cada uno de esos movimientos se le puede asignar nombre y apellidos. El año que entra estará marcado por el incierto futuro de Arteleku, un centro de producción artística de gran trascendencia para varias generaciones de artistas. Parte de la incertidumbre viene determinada por otro “grande” que está por llegar: el CICC o Centro Internacional de Cultura Contemporánea, a.k.a. Tabacalera. Pero lejos de quedar ahí la cosa, a unos pocos kilómetros, en Gasteiz se respira más impaciencia en el ambiente. El centro Krea, de mano de la Caja Vital Kutxa, ha echado a andar; cierto es que todavía como proyecto, pero su inauguración prevista para 2008 comienza a crear expectación.

                                          

También en el ahora inquieto territorio Gasteiztarra, 2007 será vital para el proyecto que Xabier Arakistain “Arakis”, nuevo director de Montehermoso, tiene que poner en marcha desde lo más alto de la ciudad. Por otro lado, en el complejo escenario navarro, el centro de arte contemporáneo de Huarte también será noticia mientras que en Bilbao parece que ya tuvieron lo suyo en su día con el aterrizaje del Guggenheim y ahora, aparentemente al menos, la situación está más tranquila si no fuera por el incierto futuro de otros mundos que también habitan Bilbao, como es el caso de Abisal. Así, cuando en el mapa de las infraestructuras dedicadas al arte contemporáneo están por suceder cosas determinantes para su futura configuración el Gobierno Vasco sigue tirando de un Plan Vasco de la Cultura que crea recelos en un sector que no lo siente demasiado cercano.

                         

En estas circunstancias, estas líneas no pretenden ser un análisis en profundidad del estado actual del arte contemporáneo en nuestro territorio. Sería tarea demasiado laboriosa y necesitaría de más dedicación que unos simples párrafos. Además, lo movedizo del panorama en estos momentos hace que cualquier análisis coyuntural realizado hoy, fuera fácilmente superado por la realidad en cuestión de meses, incluso semanas. Así pues, lo que continúa es más una instantánea rápida, una representación descriptiva y puntual aún a riesgo de quedar borrosa, velada o movida. Y por qué no, el síndrome del fin de año siempre invita a hacer este tipo de revisiones al estilo de “lo mejor de..”, “se habló de....” o incluso “en el 2007 se hablará de...:”.

                                       

En el campo del arte contemporáneo donde más tiene que ver con lo local, al tiempo que algunos siguen distraídos con el efecto Guggenheim o seducidos por el boom arquitectónico con aromas de vino de Rioja y el gran público sigue viendo desde la distancia un arte que no comprende, nuestro panorama se revuelve convulso con espasmos raramente vistos hasta ahora. Será mala memoria o cuestiones de la edad pero no recuerdo un momento similar, sin que me atreva, de todas formas, a pronunciar la palabra crisis. La llegada del Guggenheim a orillas del Nervión hace unos años no fue capaz de concitar, revuelo quizá sí, pero no tanta incertidumbre. Aunque no se equivocará mucho quien diga que de aquellas tierras estos lodos. La secuencia iniciada por el Guggenheim en Bilbao inauguró una manera de hacer las cosas en materia de cultura. Abrió una tendencia hacia lo espectacular que ha condicionado todo lo que ha venido sucediendo después a nivel local.

                               

Como antes había ocurrido en otros ámbitos de la cultura, el menú de los contenidos también en arte contemporáneo ha pasado a depender de la audiencia en forma de número de visitantes, etcétera, trasladando a un segundo o tercer nivel cuestiones de calidad, coherencia y capacidad crítica. En primer plano del arte contemporáneo, junto a las estadísticas, se coloca también el potencial estetizador de la cultura y cómo no del arte contemporáneo. Como diría Benjamin “el esteticismo de la política “ que él tan directamente relacionaba con el fascismo. Hace unos días, Ramón Zallo, uno de los principales asesores culturales del gobierno de Lakua, hablando del museo Guggenheim y lo local aseguraba: “La verdad es que no encaja muy bien.

                          

Fue una intervención política y algunos fuimos muy críticos con esa opción. No responde al modelo de crear infraestructuras propias. Pero el efecto positivo en la economía es innegable, lo mismo que su éxito social y la visibilidad internacional que ha dado a la ciudad. El museo ha sido aceptado como algo propio por el prestigio que supone, pero al mismo tiempo tiene que implicarse en el ámbito que le compete en el País Vasco, en las artes visuales.” El efecto positivo que Zallo menciona se ha instalado peligrosamente en las políticas culturales que actualmente se ejecutan y son el prisma por el que, por un lado, los políticos se enfrentan a cualquier proyecto cultural y por el que se deberían analizar cualquiera de sus decisiones. Pero en segundo lugar, y no menos importante, operaciones espectaculares como la de Abando han tenido un efecto adormecedor y hemos terminado por acostumbrarnos a este tipo de actuaciones. Guggenheim Bilbao inauguró una nueva era en la que ya no nos sorprendemos con actuaciones a esa escala. Las cifras que se manejaban entonces nos estremecieron pero ahora, 10 años después, CCIC, KREA y demás proyectos que suponen increíbles inversiones de dinero público no nos perturban demasiado. El efecto Guggenheim ha narcotizado nuestra capacidad de reacción.

Bilbao

Hoy en día, a grandes rasgos, Bilbao aparenta estar tranquila. La sala Rekalde parece haber resistido el envite (sobre todo presupuestario) del Guggenheim. El Museo de Bellas Artes ha salido reforzado. Bilbaoarte ha salido a escena y poco a poco va conquistando su terreno. Lo cierto es que el Guggenheim, al margen de ser un agujero negro económico, en cuanto a los contenidos no ha condicionado demasiado el paisaje para mejor, ya que, a piñón fijo, sigue dando pasos de gigante (pesados y poco dinámicos) respondiendo a su particular proyecto cultural(?). En ese contexto, sin querer establecer una relación de causa-efecto, algunas iniciativas independientes como espacio Abisal han entrado en crisis. Una crisis motivada por el cansancio y lo duro de una autonomía que normalmente reside en la militancia y las dificultades para el relevo humano cuando el principal motor de la aventura es el voluntarismo y las ganas de hacer de algunos/as.

Donostia

Si en Bizkaia, al menos en apariencia, la calma acecha, quién sabe si peligrosamente, 2007 va a cambiar Donostia. Cuando la red de equipamientos culturales vivía una suerte de equilibrio tectónico: Koldo Mitxelena, Kursaal, Arteleku, etcétera, el antiguo edificio de Tabacalera rehabilitado como Centro Internacional de Cultura Contemporánea va a sacudir el ecosistema donostiarra. Un proyecto de tal envergadura sobrepasa con mucho las necesidades de una ciudad y afecta al paisaje de manera traumática. Para bien o para mal, otros equipamientos, aturdidos, sentirán la sacudida sin saber muy bien qué será de ellos. El alcalde de la ciudad, uno de los principales promotores del proyecto lo defendía como un motor cultural para el renacimiento de la ciudad. Lo describía como una “factoría de ideas” de 32.000 metros cuadrados. “Tabacalera ha de convertirse en el foro de debate de los problemas que preocupan en el siglo XXI, un lugar de exposiciones temáticas y de encuentro entre culturas y un equipamiento cultural que no compite con los que ya existen en la ciudad y en el territorio, sino que los potencia y complementa. Formará parte de una red de centros culturales de ciudades europeas que producirán proyectos y programas en común.” Sin embargo, cuesta imaginar otra red, la local, sin verla desfigurada por tamaña irrupción. El CICC necesitará presupuestos y éstos tendrá que salir de la misma caja común que abastece esa red local.

                          

A comienzos de 2007 se presentará el proyecto, de momento definitivo, para el CICC coincidiendo con uno de los momento más críticos de la historia de Arteleku. Arteleku es un centro de producción artística que se ha convertido en referencia fundamental para decenas de artistas. Desde sus inicios como una especie de centro educativo postuniversitario hasta ahora, convertido en un centro para la producción de teoría y práctica su trayectoria ha sido reconocida internacionalmente. Su delicada situación viene determinada por su relación con el futuro CICC quien puede asumirlo integrándolo en su estructura, complementarlo coordinando sus actividades o incluso anularlo provocando su desaparición. Si a todo ello sumamos la decisión de Santi Eraso, director de Arteleku desde su creación, de dejar su puesto a principios del año que viene por diversas circunstancias, no es difícil entender la creciente preocupación de un amplio sector. Para continuar con la dirección del centro, Eraso había propuesto un equipo de tres personas: Catherine David, Laurence Rassel y Miren Eraso.

                                 

Miren Eraso ha sido durante años la responsable de la excelente mediateca y de la página web del centro, así como de la revista ZEHAR editada por Arteleku. David ha sido directora de importantes proyectos internacionales como el centro Witte de With de Rotterdam o la Dokumenta de Kassel en Alemania y Rassel es miembro del colectivo belga Constant con quien ha organizado importantes eventos como Copy.cult. Esta dirección colegiada a estas alturas habría presentado su propuesta antes de fin de año, casi simultáneamente a la presentación del proyecto para el nuevo CICC a cargo de Joxean Muñoz, persona que ha sido propuesta como director del nuevo centro. A falta de nuevas noticias, ambos proyectos dependen de la respuesta de los responsables políticos quienes tendrán la última palabra sobre su futuro. Los debates (como en politikak.org) están servidos y a falta de muy poco tiempo para saber algo más, parece que la diputación se decantará por una solución más administrativa. Es decir, sustituir a S. Eraso por un funcionario/a que tendrá la responsabilidad de pensar el próximo Arteleku y la posibilidad de delegar la programación y los contenidos en una tercera persona que pudiera salir del actual equipo del centro.

Gasteiz

Arteleku y Bilbaoarte son dos de los referentes que Araceli de la Horra ha mencionado siempre que ha tenido ocasión de hablar de KREA, el proyecto de Caja Vital Kutxa que abrirá sus puertas en 2008. De la Horra había sido hasta hace muy pocos meses la directora del Centro Cultural Montehermoso. Montehermoso es un caso curioso en el mapa cultural de la ciudad. Sin destacar demasiado ni llamar la atención, sin grandes recursos ha conquistado un espacio mínimamente digno en la ciudad. Partiendo de un proyecto a caballo entre un centro cívico, un centro cultural y espacio para el arte, ha ocupado el hueco que otros iban abandonando en una suerte de error del sistema que no se puede contextualizar en la floreciente proliferación de centros de arte por toda la península. En los últimos años se había convertido en modesta referencia para la creación local a medida que el recién estrenado Museo Artium redirigía su actividad hacia lo más estrictamente museístico, la diputación eliminaba las becas de artes plásticas a la vez que había cerrado otro referente de la creación local: la Sala Amárica. Montehermoso, situado en el casco antiguo de la ciudad ha programando exposiciones de artistas locales a través de las únicas ayudas económicas existentes estos últimos años y ha mantenido actividades audiovisuales por medio de diferentes programas Todo ello mezclado con otras actividades dirigidas a públicos más mayoritarios, lo que daba al centro cierto carácter difuso y también cierta indefinición, pero que ha ido calando en la ciudad a diferentes niveles, combinando, en ocasiones de manera un tanto insólita, diversos y diferentes públicos.

                                

De la Horra, pasó a compartir esta actividad con Cultural Álava, una iniciativa conjunta de la Diputación Foral de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y la Caja Vital Kutxa para, pretendidamente al menos, apoyar y coordinar actuaciones culturales en el territorio. La competencia de esta “nueva institución” nunca ha quedado suficientemente clara y su presencia se ha limitado casi siempre a aparecer como una cuarta institución subvencionadora. Recientemente De la Horra fue nombrada para ser directora del nuevo proyecto de la obra social de la Caja Vital, Krea, dejando la dirección de Montehermoso para capitanear el proyecto estrella de Vital Kutxa. Krea ocupará el antiguo convento de la Carmelitas Descalzas de Betoño, en las afueras de la ciudad con una superficie de 16.000 metros cuadrados, incluido el gran jardín. Costará 12 millones de euros y según su directora supondrá un impulso para la creación y la producción cultural contemporánea con talleres, residencias de artistas, becas, financiación de proyectos, etc. Sin duda, es muy pronto para valorar esta aventura que será bienvenida si cumple con lo prometido pero que no deja de causar cierta incertidumbre viniendo de una entidad como la Vital que nunca ha prestado especial atención a la cultura contemporánea. Cuando lo ha hecho, por ejemplo con las artes plásticas en su certamen anual de arte, estas actuaciones han sido poco rigurosas, anacrónicas, faltas de criterio y nada comprometidas con su responsabilidad cultural. Si Krea supone realmente un cambio paradigmático en los comportamientos de la caja para con el arte contemporáneo será una estupenda noticia.

                                      

Por si esto fuera poco, el hueco creado en la dirección de Montehermoso ha provocado otro foco de atención y debate. Para cubrir su puesto en el departamento de cultura el Ayuntamiento, responsable del centro, convocó una plaza pública que finalmente consiguió Xabier Arakistain “Arakis”. Arakis con experiencia en organización de exposiciones de arte contemporáneo a nivel local e internacional y militante activo sobre cuestiones de género, pondrá en marcha un nuevo proyecto que, de responder a las expectativas creadas, supondrá un reto tanto para el centro, como para el ayuntamiento que lo soporta, como para el director y su nuevo equipo. Arakis, reconocido comisario de arte, ha tratado principalmente cuestiones relacionadas con la igualdad, el feminismo y la sexualidad en el arte. Su trabajo puede reconducir la trayectoria del centro vitoriano creando un interesante escenario en la ciudad donde se compartirán espacios comunes no sólo con el nuevo KREA sino también con Artium, símbolo institucional del arte contemporáneo de la ciudad.

Iruñea

Por último, en este vuelo rasante a los cuatro vientos del arte en Euskal Herria, no podíamos dejar de lado el caso de Navarra que también redibujará su panorama en materia de arte contemporáneo durante el próximo año. Muchos de los agentes más activos del territorio llevan años reclamando infraestructuras artísticas dignas y mínimamente independientes. Después de traspiés importantes como la Fundación Oteiza, el nuevo Centro de Arte Contemporáneo de Huarte (CAC) representaba algo de luz. Sin embargo, como dice Iñaki Hartza en politikak.org “tras un polémico concurso público y la intervención del Gobierno de Navarra, será gestionado por la Fundación Ordóñez-Falcón. No obstante, el arte contemporáneo de Navarra ha perdido una nueva oportunidad para normalizarse”. Frente a su apertura que está prevista para octubre de 2007, como dice Hartza, aparecen cuestiones tan llamativas como una posible reedición de los históricos encuentros de Pamplona del 72 (http://www.arteleku.net/desacuerdos/index.jsp?PAR=p&SECCION=15&ID=1095), o la creciente omnipresencia de Ordóñez-Falcó en nuestro mapa de recursos para el arte (D-Photo, Galería DV, CICC, etc.) ahora que también ha firmado un acuerdo con el Museo Artium de Álava.

                              

En consecuencia, no es aventurado decir que son demasiados equipamientos para ciudades como Gasteiz, Iruña o Donostia; que no hay público capaz de asumir tanta programación; que son demasiados recursos para actividades que parecen no importar demasiado a los ciudadanos. Aún así, la intensidad del futuro cercano va a ser una prueba de fuego no sólo para estas ciudades, sino también para los diferentes proyectos que están llamados a liderar esa parte más contemporánea de Gasteiz, Iruña o Donostia. Puede ocurrir, que tanta inversión genere algo de energía que contagie a sus habitantes, puede. Pero también puede ocurrir que algunos vean la ocasión de poner definitivamente, a la Guggenheim, su ciudad en el mapa y repetir errores del pasado. Las intromisiones políticas o incluso la voluntad de los responsables directos de estos proyectos pueden convertir en fracaso tanta expectación. Para empezar, tienen encima de la mesa uno de los retos más difíciles: conectar con la ciudad, con los ciudadanos, con la comunidad y con los colectivos que trabajan en cada ciudad. Contribuir a que los respectivos ecosistemas culturales se mantengan y salgan fortalecidos; favorecer las condiciones para potenciar lo que ya existe y para que se creen nuevas iniciativas. Activar la interlocución con los agentes pertinentes en cada contexto y dar soporte para que sigan activos; poner en valor el tejido cultural y social existente sobre el que necesariamente ha de tejerse cualquier proyecto, independientemente de su escala. Me temo que para todo esto la dimensión de todos estos equipamientos es demasiado grande (CICC, CAC, Krea, Artium) no es la fórmula más idónea. Tanta institucionalización de los proyectos, tanto peso administrativo, no ayuda. Para tales objetivos mejor sería crear redes, espacios pequeños y maleables, paquetes de recursos dinámicos, ágiles y mutables, para favorecer el contacto, para crear canales, etc.

                                      

Este tiempo de cambio va a reconfigurar la cartografía del arte contemporáneo tanto a nivel de espacios como de recursos pero también a nivel humano. Al menos en parte, supondrá un cambio generacional y una promoción de gente nueva asumirá responsabilidades en la gestión, promoción difusión y producción de arte contemporáneo en nuestro entorno más inmediato.

                     

            

Natxo Rodriguez.

 
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