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viernes
08. ago 2008
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Nuevas tendencias del teatro libanés/I: la representación de la historia PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Henri Belin/Susana Arbizu   
jueves, 15 de noviembre de 2007
spe-ifeelagreatdesire.jpgFiel a su vocación interdisciplinar, la última edición del Festival de Otoño de París propone un recorrido por las líneas fuertes del frente creativo contemporáneo, a través de una programación variada que apuesta por las nuevas tendencias que se gestan en los ámbitos de la música, del teatro y de la danza. Esta edición 2007 se distingue además, por su voluntad de superar una asignatura pendiente con la producción artística de Oriente Medio, al hacer especial hincapié en la riqueza y la vitalidad de la escena libanesa contemporánea, gran olvidada de anteriores ediciones y globalmente ausente del circuito teatral francés. Verdadero plato fuerte del evento, los espectadores del festival han podido descubrir cinco espectáculos dirigidos por destacados miembros de la vanguardia teatral de Beirut -Rabih Mroué, Linah Saneh y Walid Raad- nacidos todos entre 1966 y 1967 y que contaban con apenas diez años de edad cuando empezó el ciclo infernal de las guerras civiles de su país (1975-1990).
                        
La emergencia de estos nuevos directores en el Beirut post-bélico de los 90 marca una ruptura importante dentro del panorama teatral libanés. Durante la guerra, la esfera teatral presentaba una línea de demarcación globalmente equiparable a la partición ideológica y/o confesional de la ciudad, con el sector Este de la capital dominado por las fuerzas cristianas y un teatro comercial de escasa creatividad, y el sector Oeste controlado por las fuerzas musulmanas y progresistas, lugar de expresión de un teatro más novedoso, social y políticamente comprometido. A principios de los 90, la llegada de una paz frágil e inestable coincide con la  aparición de las propuestas de estos nuevos directores que no dudan en poner en tela de juicio las formas tanto comerciales como intelectuales y militantes, características del período bélico. Sus primeros montajes marcan de hecho, el inicio de un proceso de profunda renovación y refundación artística desde una perspectiva pesimista y crítica con la historia del Líbano.

El objetivo claramente declarado desde el principio por Rabih Mroué y Linah Saneh es radicalizar tanto su práctica escénica como su posicionamiento socio-político. Se trata de proponer un teatro de combate eminentemente político que, además de no dejar títere con cabeza,  consiga, por su cuestionamiento en paralelo de las convenciones teatrales, descolocar al máximo al espectador. Una radicalización, como señala Linah Saneh, que aspira a escapar de las divisiones políticas dicotómicas : occidente-oriente, verdugo-víctima, poder-pueblo, etc. Por ello, la materia de sus montajes se nutre dequi_a_peur_de_la_representation.jpg temas concretos y concisos sacados de la realidad socio-política libanesa o de la guerra civil, enfocados siempre desde una perspectiva compleja y autocrítica  que, asumiendo la dificultad de identificar al enemigo, es capaz al mismo tiempo  de no caer en el maniqueísmo simplista del teatro militante de la era bélica.

Un enemigo por definición polifacético que según las obras puede tomar múltiples y variados rostros. En How Nancy wished that everything was an april fool’s joke, Rabih Mroué denuncia la absurdez de un conflicto bélico que con el paso de los años parece haber perdido todo sentido y toda justificación para envolver a sus protagonistas en una locura guerrera ajena a toda veleidad ideológica. En Apéndice, Linah Saneh denuncia el peso de las comunidades y del confesionalismo imperante (sea musulmán, cristiano o judío) en una sociedad libanesa muy poco laica, donde el control ejercido también por el estado y por los distintos sistemas políticos y militares hacen que se le niegue a la protagonista de la obra, disponer como quiere de su cuerpo.

Esta negación del individuo se traduce en unas propuestas escénicas que reivindican un minimalismo asumido y se declina en distintos niveles. El trabajo actoral es voluntariamente reducido a su mínima expresión: a menudo inmóvil o sentado en la misma postura, el actor suele mantener una actitud de “no-interpretación”; puede permanecer  callado o incluso a veces ausente del escenario, para escenificar esa desaparición de la voluntad y libertad del individuo. Para Mroué, Saneh y Raad, cualquier intento de contar la historia, la guerra y sus horrores, mediante un trabajo corporal puramente naturalista o narrativo, o peor aún, melodramático, es vano: esa vía interpretativa no podría reflejar los efectos de la guerra y se quedaría corta, de cara a la experiencia personal vivida por cada espectador  libanés durante el conflicto.

Del mismo modo, la pasividad a la que se ve reducido el individuo de cara a la apisonadora de la Historia o frente al entramado comunitario-religioso hace que las obras se caractericen por la ausencia casi completa de acción en el escenario. Las obras de Mroué y Saneh toman desde este punto de vista un cariz especial, a medio camino entre el documental y la performance, que Raad lleva a su punto máximo con su concepto de conferencia-performance: la historia narrada del país, de sus guerras, se sustituye a la acción en el escenario y a la representación de una trama. Dicho de otro modo, la Historia que es contada en escena  de modo a menudo irreverente y tragi-cómico, constituye la propia acción dramática; una acción ausente del escenario, simplemente plasmada por la palabra, el verbo, única forma para estos dramaturgos no sólo de restituir la complejidad del proceso histórico vivido por su país sino de hacer que cada espectador libanés, a partir de la escucha del relato, pueda revivir desde su peculiar vivencia de la guerra, la experiencia traumática por la que ha pasado. Una clara referencia al teatro clásico griego, que como lo señala Lina Saneh daba muy poco a ver: "Historias llenas de imágenes, señala Lina Saneh, pero que no se representaban sobre el escenario, sino en la imaginación individual y personal de los espectadores".

I Feel a Great Desire to Meet the Masses Once Again,
Conferencia-Performance de Walid Raad

Sentado durante los escasos cincuenta minutos que dura la conferencia detrás de una mesa con ordenador, Walid Raad lee en directo un texto que ha redactado a propósito de su personal vivencia de las guerras civiles libanesas. Su narración se inicia con su experiencia como palestino residente en Beirut en el momento de la primera invasión israelí de 1982, prosigue con la evocación de su posterior exilio estadounidense y la paranoia desatada en ese páis por los atentados del 11-S, para concluirse con su regreso a Beirut y la segunda invasión israelí de 2006. Acompaña sus comentarios con fotografías suyas, imágenes y gráficos proyectados en la pantalla que se encuentra detrás de él, como si de una auténtica conferencia universitaria se tratara, en un intento de recrear la memoria de este período histórico amenazado por el olvido. Todos los datos contados son hechos reales. La Historia aquí representada, aunque tome la forma de una conferencia pseudo-científica y arroje todo tipo de de cifras, gráficos y mapas, interroga la amnesia de un mundo donde las imágenes de guerras y  violencia se venden como un espectáculo más. Una condición a la que no escapa el conflicto libanés según Walid Raad y que denuncia dando su conferencia en un escenario, dentro de un teatro, remitiéndonos de modo pesimista e irónico a la percepción mediática dominante del evento histórico cuyo alcance trágico se ve habitualmente disuelto en lo espectacular.

     
Walid Raad es un artista pluridisciplinar procedente de la fotografía.
Es el impulsor del proyecto The atlas Group cuya postura ante los conflictos bélicos destaca por la peculiaridad de su enfoque. Dicho proyecto es una iniciativa que reúne diversas actividades de recopilación, clasificación y formulación de escritos y registros, visuales y auditivos, relacionados con el periodo de guerras en el Líbano de 1975 a 1990. The Atlas Group es el nombre del resultado artístico del uso de dichos registros encontrados o producidos por el artista y una rotación de colaboradores entre 1989 y 2004. A diferencia de la mayoría de los registros de guerra que buscan ser evidencia de lo sucedido, la información ofrecida en el proyecto The Atlas Group no busca ser una constancia de hechos y desvía la mirada hacia los aspectos ocultos de la guerra, hacia el curso cotidiano que en apariencia se anula cuando la atención y los recursos se concentran en el conflicto. Al final, quienes protagonizan la guerra no son los soldados que se enfrentarán en batalla o los gobiernos en desacuerdo, sino el pueblo que convive diariamente con los efectos de una contienda armada.
        
Henri Belin/Susana Arbizu

 
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