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Eutsi - Pagina de izquierda Antiautoritaria
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BOLIVIA INSURGENTE PDF Imprimir E-Mail
Escrito por J.Ibarrondo & L.K Garcia   
viernes, 25 de agosto de 2006

En los últimos 5 años, Bolivia ha sufrido una transformación radical, en ese sentido podemos hablar de revolución. Un proceso que no se limita en absoluto al triunfo electoral de Evo Morales en las elecciones sino que afecta a la mayoría de los actores sociales del país. Sin duda el papel protagónico en la serie de insurrecciones del nuevo siglo, lo tienen los indígenas quechua-aymarás del Coyasullo (nombre que se daba antes de la colonia a la actual Bolivia). Estos pueblos, a través de sus luchas y procesos de cambio cotidianos, han conseguido poner en jaque el sistema de apartheid que durante siglos rigió la política boliviana. Pero, además, han iniciado un proceso constituyente (en sentido amplio) con elementos originales de su cultura y formas de organización social.

                              

El actual ministro de asuntos exteriores boliviano David Choquehuanca y reputado intelectual aymará nos descubre algunas claves de la novedosa propuesta de refundación del Estado que, con muchas contradicciones internas y obstáculos imperiales, pugna por desarrollarse en Bolivia: “El discurso de la modernidad está en crisis, conceptos como democracia, socialismo, estado de derecho… han perdido su significado en estos tiempos. Nosotros no aspiramos a vivir mejor, clave de la modernidad, sino a vivir bien. Esta es una distinción crucial para entender la política indígena de la vida. Vivir mejor es siempre vivir mejor que otro, el hombre mejor que la mujer, unos pueblos mejor que otros. Ante esta concepción propugnamos el vivir bien como una forma de equilibrio, entre la humanidad y la naturaleza, hombre y mujer… El capitalismo considera el dinero, el beneficio, como valor supremo, el socialismo en cambio pone al Hombre, en primer plano, nosotros estamos más cerca del segundo pero vamos más allá, ponemos la vida en primer lugar y buscamos el equilibrio, somos criados de la madre tierra… no hacemos absoluto el concepto de libertad que debe ir unido al de responsabilidad, responsabilidad comunitaria y con la pachamama. Más allá de los derechos humanos individuales están los colectivos, y más allá todavía deberíamos hablar de derechos cósmicos. Nosotros no queremos construir el socialismo sino el colectivismo comunitario” concluye.

                                   

Roberto Aguilar.Por supuesto no todos los intelectuales ni activistas sociales están de acuerdo con esta visión. Incluso dentro del MAS (organización actualmente en el gobierno) hay distintas tendencias: marxistas, indigenistas, reformistas, nacionalistas… aunque de momento la figura del presidente consigue mantener la unidad. Hablamos con Roberto Aguilar vicepresidente de la Asamblea Constituyente boliviana: “Con la asamblea constituyente pretendemos solucionar los graves problemas del país por vía democrática, establecer una democracia popular, superando la dominación secular de las oligarquías criollas: conseguir una redistribución del ingreso, recuperación comunitaria de la tierra y social de los recursos naturales. Crear una república incluyente donde quepan todas las naciones que conforman la sociedad boliviana, respetando sus culturas y formas de organización. Conseguir la unidad desde la diversidad. Cambiando la constitución pretendemos crear un instrumento de lucha para los sectores populares, para conseguirlo tenemos que blindar el texto que salga de esta asamblea”.

                             

Oscar Oliveras (dirigente del movimiento por el agua en Cochabamba) sin embargo critica el proceso impulsado por el gobierno porque no respeta el carácter horizontal y comunitario de la revolución popular que, en resumidas cuentas, es la que ha llevado a Evo Morales al gobierno: “No sólo necesitamos desprivatizar el agua o los hidrocarburos sino también la política y la democracia, en ese sentido lo prioritario es construir el poder comunitario” continúa Oscar hablando de las características de esta nueva forma social: “Hay que implementar una nueva institucionalidad, un nuevo horizonte, un cambio del imaginario colectivo, rechazando ciertos modelos de democracia que nos imponen desde siglos. No queremos un mero cambio de cúpulas, de la corbata por el poncho. Estamos saboreando algo nuevo que todavía se tiene que articular. Pero sólo desde abajo podrá constituirse, nunca de forma vertical, nuestro país se tiene que construir de abajo a arriba. Estamos creando algo nuevo que no sabemos como será pero que intuimos como: Autónomo, horizontal y participativo” “Tenemos que cambiar el sistema de partidos, pero la Asamblea Constituyente se articula en base a ese sistema, en ese sentido se aleja del poder popular constituyente, incluso se forma como muro de contención ante esa nueva cosa, aun indefinible pero real, que venimos construyendo desde el 2000, el MAS trata de dosificar el cambio, como ha pasado en Argentina, en Brasil o Uruguay” .

                                  

Los sectores indigenistas más radicales, agrupados en torno a la figura del Malcu, Felipe Quispe, tampoco apoyan el proyecto gubernamental. Conversamos con Eugenio Rojas, actual alcalde de Achacachi (en la provincia de Ollasuyo, una de las regiones duras del movimiento aymará) “No tenemos esperanza en la democracia que nos ha perjudicado siempre, con ella el indio no conseguirá el poder. Los indios queremos administrar el Estado bajo nuestro propio pensamiento, no tenemos por que respetar las fronteras, los aymarás vivimos en diferentes países y tenemos que restaurar el coyasullo, unirnos como un solo pueblo. Los blancos tienen que estar bajo nuestro mandato, porque somos la inmensa mayoría, aunque deberemos respetar sus derechos colectivos, sería más lógico hablar de autonomía para los blancos que son la minoría que respecto al indio que somos los que en realidad construimos la sociedad, llevamos el peso del país”.

                  

Dentro de esta corriente de pensamiento encontramos a un profesor aymará (que desea mantener su anonimato) participante de la insurrección aymará. “Sólo con las armas podremos liberarnos, el pueblo armado, cuando corre la sangre del opresor, del blanco, nuestros hermanos elevan su conciencia, toman conciencia de su poder”.

                          

En una posición intermedia se encuentra Néstor Guillén, activista de la ciudad de El Alto, otro de los lugares con gran importancia en las insurrecciones: “El Alto es el resumen de todas las provincias de la región de La Paz y otras, para los blancos es la ciudad de los indios sucios, campesinos, el lado oscuro de la capital. Para nosotros el lugar desde donde iniciamos nuestra lucha, desde donde nos visibilizamos” “Ahora estamos todavía celebrando el triunfo de Evo Morales, que supone que por primera vez en siglos los indígenas están en el gobierno, los cargos públicos ya no son patrimonio de unos cuantos blancos, estudiantes de las universidades de siempre”. “Si la oligarquía pretende frenar el proceso los indios volveremos a bajar a su ciudad y esta vez será para quedarnos definitivamente, a medio plazo, si el gobierno no cumple con las expectativas habrá que pedirle cuentas, esa es nuestra forma de gobierno”.

                   

Finalmente, el sociólogo Aymará Pablo Mamani profundiza en algunas de las cuestiones cruciales en estos momentos de cambio: “Los aymarás tenemos una manera diferente de construir el Estado, una forma multicéntrica, de territorialidad diversa pero capaces de coordinarnos, no pienso que Estado y sociedad indígena sean antitéticos, los indios somos capaces de unir singularidades individualidades dentro de una lógica comunitaria. En el fondo El Alto es un laboratorio de Estado multicéntrico, con una tecnología propia, india, comunal, capaces de pensar y llevar a cabo nuevas tendencias sociales, es un Estado de facto”. Sigue el sociólogo diciendo “Evo lo que está haciendo es tratar en principio de democratizar el Estado actual, pero finalmente las propias dinámicas sociales serán las que alumbren una nueva forma de organización política, llamémosla Estado o no”.

                   

 
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