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Eutsi - Pagina de izquierda Antiautoritaria
domingo
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ALGO SE MUEVE EN VENEZUELA PDF Imprimir E-Mail
Escrito por José Antonio Morán Varela   
miércoles, 07 de febrero de 2007

Tras ganar las elecciones del 3 de diciembre pasado Hugo Chávez, ante el escándalo de unos y la alegría de otros anuncia una serie de medidas para profundizar la revolución bolivariana que comenzó en 1988. Ante ello, las redes oligárquicas internacionales multiplican su arsenal –incluido el mediático- para tratar de imponer su versión. En las líneas que siguen, con el propósito de aportar argumentos al debate existente, José antonio Morán Varela bucea para www.eutsi.org en los orígenes de dicha revolución, analiza sus logros, sombras y enemigos, y especula sobre el rumbo que Venezuela pudiera tomar.

                  

               

Es 25 de diciembre, domingo. Por la gigantesca Av. Bolívar de Caracas y sus aledañas, más de un millón de organizados e ilusionados chavistas esperan la aparición de su líder. El espíritu festivo, la parafernalia de insignias, consignas y música, así como el monocolor rojo rojito traen al recuerdo el revolucionario ambiente de hace unas décadas en Latinoamérica. Y ante el delirio de sus seguidores, Chávez aparece en escena. Indudablemente posee el don de gentes: entre él y sus seguidores hay una comunión tal que no se necesitan argumentos lógicos ni promesas, sino dosis de empatía y alguna que otra reseña sobre lo conseguido y lo que aún falta por lograr.

                       

En sus cuatro entretenidas horas de discurso no pasan desapercibidos ni los términos militares que utiliza “cada uno debe ser un soldado”, “hay que estar dispuesto para la batalla y ganar la guerra al enemigo”…, ni los de corte cristiano “todos somos hermanos”, “el amor es el que nos une”…; (incluso llegó a cantar más que amor frenesí). Una semana más tarde, el 3 de diciembre, borró del mapa a su enésimo contrincante de la derecha.

                             

¿Qué hay detrás de este carismático líder y su doctrina que se dio a conocer con un golpe militar, que mezcla a Jesucristo con el socialismo, y que –a pesar de que quieren convertirle en bufón- como una infatigable mosca zumbona aspira a ser el azote de los intereses oligárquicos de las grandes potencias?

        

                

UN POCO DE HISTORIA

                            

Para comprender lo que ocurre en la Venezuela actual necesitamos un pequeño ejercicio de contextualización. En 1988, Carlos Andrés Pérez, tras ganar las elecciones, anuncia las típicas medidas propuestas por el FMI y que había ocultado en la campaña electoral. Las consabidas recetas de dicho organismo y las consabidas consecuencias, trajeron tal serie de carencias para una mayoría de población ya de por si castigada, que condujeron a los altercados de febrero del 89 en los que la violencia y los saqueos se apoderaron de las calles de Caracas. Es lo que se denominó el caracazo, y que a la postre sería un punto de inflexión en la Venezuela contemporánea. La represión fue brutal: oficialmente 3000 muertos, extraoficialmente cuatro veces más.

                       

Dentro del ejército, coencargado de la represión, además de los adeptos al poder que se enriquecían con la venta de armas, había grupos disconformes con la marcha del país. Entre ellos sobresalió el Movimiento Bolivariano Revolucionario MBR200, (1) que sintiendo escrúpulos ante la tarea represora, se levanta en armas dando un golpe de Estado. Sus miembros son encarcelados, pero justamente ahí, en la cárcel, es donde comienza a emerger la figura de Hugo Chávez al permitírsele decir por televisión que “por ahora” fracasaba en su intento. En el imaginario del descontento popular aparecía una esperanza. (2)

                           

 

 

 

El golpe del MBR, más allá de la política de C. Andrés Pérez y el FMI, se levanta contra el puntofijismo que, entienden, es un mal estructural que corroe las instituciones. El puntofijismo (3) había nacido como un pacto excepcional para el período de de transición hacia la democracia tras la caída del dictador Pérez Jiménez en 1958. Su objetivo era evitar las graves peleas políticas del período democrático de Rómulo Gallegos (1945-1948) que sirvieron para justificar el golpe de Pérez Jiménez. El pacto consistía en cuotas fijas de poder que se respetaban los dos partidos autoproclamados hegemónicos, con independencia de los resultados electorales. (4) Pero lo que en principio iba a ser provisional y transitorio se convirtió en una conciliación de élites que duró 40 años, produjo la Constitución de 1961 (que será modificada por los bolivarianos), y se prolongó hasta la caída de Carlos Andrés Pérez tras el caracazo.

                      

Los analistas coinciden en que las cuatro décadas de estabilidad se debieron a que las ubres del petróleo durante los 70 y parte de los 80 daban tanto para satisfacer las descomunales ansias de la oligarquía, como para repartir entre una población no muy numerosa al principio. Pero la posterior crisis petrolera, los problemas con la OPEP, la apropiación por multinacionales de la riqueza nacional, la disminución de ingresos fiscales, y –en fin- la adopción de medidas impopulares, no hicieron más que dicotomizar la población, enriqueciendo a los ricos y empobreciendo a toda una masa social, terminando así con el mito de la Venezuela saudí.

                            

En el pensamiento original del MBR convergen ideas de tipo nacionalista que subrayan las características de la política venezolana, y que tienen un marcado énfasis en aspectos sociales como la educación, la salud, la igualdad, o la integración de pueblos indígenas. Los padres ideológicos, (conocidos como las tres raíces) son Simón Bolívar, el liberador de América Latina que conjuga la política con la fuerza, Simón Rodríguez, que aporta ideas liberales, y Ezequiel Zamora, azote de oligarcas y conservadores.

                   

EL CAMINO RECORRIDO

                       

Con estos prolegómenos, y desde la cárcel, los bolivarianos consiguen aglutinar a grupos y organizaciones sociales, y presentarse a las elecciones de 1988 que marcarán la primera de las ininterrumpidas victorias que hasta ahora han obtenido. (5)

                   

La herencia que encuentran es desoladora y sobre todo teniendo en cuenta las potencialidades del país: latifundistas con tierras sin cultivar, media población sumida en la pobreza, falta de preparación técnica, olvido de la producción y consiguiente dependencia del exterior, inmensa evasión de capitales que fomenta la deuda externa, infinidad de trabajos informales, el dinero del petróleo esfumándose en las multinacionales, y –un dato muy llamativo- que es el tercer país más desigual del mundo.

                     

Ante esta situación, trazan las líneas maestras de actuación cuyo objetivo, tal como apunta Juan Torres, (6) es “crear más riqueza y distribuirla mejor” corrigiendo “la mano invisible del mercado con la visible del Estado”. Es necesario, en consecuencia, un cambio tanto a nivel político como económico.

               

Entienden que la Constitución de 1961 está tan encorsetada que impide solucionar los problemas existentes. Por eso, en primer lugar elaboran una nueva, que someten a consulta popular, y ganan, en 1999. Es fundamental reseñar algunos de sus rasgos porque serán el marco desde el que comprender las actuaciones venideras, y que en el fondo son la expresión de un cambio estructural de modelo: pasar de una democracia representativa, a una democracia participativa (también llamada protagónica).

                                            

En primer lugar llama la atención el empoderamiento del pueblo en detrimento de los partidos políticos. Si hasta ahora el poder constituyente dependía del Parlamento, en adelante serán las asociaciones de vecinos, grupos indígenas, asambleas de ciudadanos, cabildos, ecologistas, defensores de derechos humanos, etc. los responsables. Es significativo que en ningún momento se cita a los partidos políticos –aunque tampoco los excluye- como representantes en procesos electorales.

                          

En segundo lugar, a los tres poderes tradicionales (legislativo ejecutivo y judicial) se suman otros dos: el poder del ciudadano, que investiga y previene posibles fraudes, (7) y el poder electoral, encargado de organizar los grupos que representarán a los votantes en las elecciones.

                      

En tercer lugar, la participación popular, lejos de terminar en las elecciones, se prolonga ininterrumpidamente. Por ejemplo, es posible convocar un referéndum revocatorio a mitad de mandato de cualquier representante público; de hecho Chávez tuvo que enfrentarse a las urnas en el 2000 tras la petición de revocatorio de la derecha, votación que también ganó. Por otro lado, precisamente ese empoderamiento del pueblo fue el que le sacó de la cárcel y le reinstauró en el poder tras el golpe de Estado de la oligarquía venezolana con la ayuda de EEUU y el gobierno de Aznar en el 2003. Otro ejemplo es la posibilidad de que el pueblo proponga debates que sus representantes deben tratar. (8)

                       

Lo importante es resaltar que estas medidas políticas tendrán una enorme repercusión social y económica. A nivel social se ponen en marcha las Misiones, que son mecanismos para incluir a los excluidos, y cuyo funcionamiento es un ejemplo de desarrollo de democracia participativa al ser al pueblo quien gestiona el dinero y la organización de lo que llega del Estado. Entre las muchas Misiones que hay y ha habido, destacamos la Misión Róbinson para combatir el analfabetismo, la Misión Sucre para garantizar el acceso de los pobres a la Universidad, la Barrio Adentro cuyo objetivo es la universalización del sistema médico (apoyada ahora con la ayuda de de médicos cubanos a cambio del petróleo venezolano), la Misión Hábitat para posibilitar el derecho a la vivienda, la Identidad para censar a las personas y permitirles el acceso a todo tipo de prestaciones (el 80% carecía o tenía problemas con su identidad legal ), o la Misión Mercal, manteniendo precios estables y productos de primera necesidad para los más desfavorecidos…

                         

Los resultados, a fecha de hoy están a la vista: la UNESCO reconoce a Venezuela libre de analfabetismo; hoy 12 millones de venezolanos, muchos sin recursos económicos, están estudiando; el número de viviendas sociales crece incesantemente (sólo para el 2007 están proyectadas 200.000); el índice de pobreza ha pasado del 50 al 20%; construcción de numerosas escuelas bolivarianas que albergan ya a la totalidad de los niños; un sistema sanitario que se amplía a pasos de gigante llegando a todas las capas sociales; comedores populares para los necesitados, creación de un banco con bajísimo interés que posibilite la obtención de créditos a sectores como cooperativistas, madres solteras, etc.

                   

A nivel económico, como ya queda insinuado, los bolivarianos hacen un esfuerzo por impulsar la propiedad colectiva –que en el caso agrícola ha llegado a expropiación de algún latifundio improductivo-, y por fomentar cualquier tipo de cooperativismo, redes solidarias, asociacionismo, y movimientos agrarios; y más específicamente aún, apoyando toda propuesta de utilización intensiva de recursos propios, lo que se denomina desarrollo endógeno. Asimismo ponen énfasis en la ayuda a comunidades indígenas, a las que toman como ejemplo de comunitarismo social que les gustaría se trasladara a los barrios.

                               

Pero el debate de fondo por las repercusiones que pueda tener está en las nacionalizaciones. En este sentido merece especial atención el petróleo por haber sido el monocultivo nacional. A pesar de las críticas de la oposición, lo que el gobierno de Chávez hizo fue evitar la privatización a la que se encaminaba con el ejecutivo anterior, pero el control mayoritario estaba en manos del Estado y por tanto no hubo que nacionalizarlo. (9) En el momento de escribir estas líneas existe también una fuerte discusión en la calle por el anuncio de Chávez de nacionalizar la CANTV (Compañía de Teléfonos de Venezuela), y la Eléctrica de Caracas. Bastó su anuncio para que la bolsa sufriera un histórico desplome del 20%.

                   

El resumen del resultado de las apuestas económicas hasta ahora, es un aumento del bienestar de las clases desfavorecidas debido a un mejor reparto de los dividendos fiscalizados, una recuperación de la actividad productiva a pesar de sus muchas lagunas como la del mundo agrario, un saldo positivo de las reservas monetarias del país que se traduce en mayor independencia, y un 12% de crecimiento económico, el más alto de América Latina. Por el contrario, la inflación, si bien consiguieron bajarla del 30% en que la encontraron al 13%, en el último año repuntó hasta un 17%.

                            

La actividad internacional es incesante y con unos objetivos claros: lograr redes de cooperación que contrarresten las políticas imperialistas-capitalistas. Cabe resaltar los siguientes: reintegro y potenciación de la OPEP, movimientos para aclarar la política de MERCOSUR, creación del ALBA para priorizar el desarrollo endógeno latinoamericano y oponerse a la filosofía del ALCA (10), acuerdo de cooperación energética a través de Petrocaribe que ya han firmado 14 países, acuerdos bilaterales con China e India como países emergentes, y con Rusia, Irán y Cuba, por distintos motivos (11), proyectos de una televisión latinoamericana (Telesur) para contrarrestar a los potentes e ideologizados canales del estilo CNN, reciente apoyo explícito a Bolivia, Ecuador y Nicaragua, etc.

                       

ATANDO CABOS

               

El objetivo fundamental de la exposición precedente es enfrentarnos con elementos de juicio al meollo de la cuestión objeto de las presentes líneas y que no es otro que tomar el pulso de la Venezuela real y actual, la de la calle, y ver hacia dónde se dirige todo este proceso sin obviar dudas, sombras y dificultades.

                                  

1-. Al recorrer Venezuela uno se topa diariamente con chavistas y antichavistas, sin término medio ni matices. Entre los primeros destacan por su número los entusiastas del líder y sus logros, pero también están los bolivarianos y/o socialistas (que recelan de un exceso de chavismo), y los ocasionales y escépticos pertenecientes a una clase media bombardeada a diario por la oposición, que pueden cambiar de bando en cualquier momento. Todos ellos son objeto y objetivo de la política de Chávez y –en general- se sienten cercanos a sus vecinos sudamericanos pero tampoco dejan de mirar de reojo a los del norte. Viajan en bus y trabajan por cuanta ajena o se ganan la vida como pueden: buhoneros, pequeños negocios….; hasta que llegó la Misión Identidad la mayoría carecía de acreditación como ciudadano. Habitan los suburbios de las ciudades y se acaban de despertar de un largo sueño en el que vivían con resignación una situación que empeoraba día a día sin posibilidad de cambio, como si se vieran atrapados en un destino indomable; ahora, una luz en forma de esperanza se les ha abierto.

                         

Los antichavistas se definen por el anti, sin líder ni proyecto; de hecho, salvo una minoría que trata de presentar sus propuestas con un mínimo de coherencia y atractivo, el resto se mueven entre la decepción y los deseos de un golpe militar. Basados en el único recurso que les queda, la fuerza económica y mediática (son la oligarquía y controolan el 90% de los media), y con la bendición eclesiástica, aspiran a perpetuar los privilegios heredados de la España caciquil; por eso no quieren ni oír hablar de de fisco, reparto, o control. Miran con envidia hacia el norte del continente, se socializan en clubes y centros comerciales, conducen imponentes autos escondidos tras negros cristales, y los que pueden, disfrutan mostrando su acento norteamericano al hablar inglés, narrando sus correrías por Europa, o presumiendo de hijos que viven o estudian en EEUU.

                       

Posiblemente fueran quienes inauguraron la toma y algarada callejera –hasta entonces patrimonio de la izquierda- para reivindicaciones de la derecha. Acusan a Chávez de “capitalizar las expectativas de un rebaño desorientado”, y de ser un “narcisista-leninista”; y a veces, en su afán por no querer aceptar las evidencias de la realidad navegan entre el delirio y la paranoia: sirva de ejemplo su convicción de que las pasadas elecciones fueron ganadas por ellos exactamente al revés de como dicen los resultados, que el reconocimiento de la victoria chavista por su candidato Rosales fue para evitar un derramamiento de sangre, y que la ausencia de críticas del proceso electoral de observadores internacionales es debido a que también ellos forman parte de la conspiración. (12)

              

La oposición está tan marcada que incluso se puede apreciar geográficamente. Se muestra entre el este amazónico y el oeste petrolero, o más claramente entre el centro y los suburbios de las ciudades cuyo exponente máximo es Caracas donde Los Cerros (versión venezolana de fabelas y chabolas) van rodeando la ciudad de los rascacielos financieros y las películas de enredos amorosos. En ocasiones resulta difícil saber hasta dónde llega la convivencia y dónde comienza el choque.

                           

Es evidente que –aunque desiguales en número- los venezolanos están divididos. Metafóricamente es la historia de un país habitado por un grupo de ciegos y otro de invisibles. Pero los ciegos no lo son porque estén imposibilitados para ver, sino porque no quieren mirar. (Ya decía Saramago que no hay peor ciego que el que no quiere ver). Y los invisibles son y se comportan como tales, hasta el momento que descubren que en realidad han sido invisibilizados y se les ha convencido para que así lo perciban; pero basta con que descubran el truco para que se conviertan en lo que son: visibles….Los ciegos acusan a Chávez de populista por haber dado alas a los invisibles, mientras que éstos le agradecen que les enseñara el camino para recuperar la dignidad de visibles que en realidad les corresponde.

                   

2-. Sin embargo, desgraciadamente hay dos lacras que en grado máximo recorren a todas las capas sociales, y que de no buscar soluciones, no hay revolución que se les resista: son la violencia y la corrupción. Cierto que ninguna es achacable a Chávez porque venían en el lote de la herencia recibida, pero cierto también que a pesar de los intentos, hasta ahora las leves mejoras no se notan.

                           

Sospecho que entre los negocios más rentables en Venezuela figuren los de instalación de rejas, cables electrocutantes, y alambre espinoso del utilizado por el ejército. Cada casa, ya sea de ricos o pobres es un fortín carcelario; cada establecimiento –hospitales incluidos- exhiben a su entrada uno o varios hombres armados como para entrar en combate; muchas líneas de autobuses interurbanos cachean electrónicamente a sus usuarios y otras les filman en vídeo antes de salir; en Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana, por poner dos ejemplos, al llegar la noche todo el mundo se refugia en sus casas-fortalezas y la urbe se empapa de tristeza….Las cifras oficiales no esconden la tragedia: casi 12000 homicidios el año pasado, uno cada cuarenta y cinco minutos…en un país de apenas 27 millones de habitantes…

                  

Pero más patético es observar la elección y el ensañamiento del agresor sobre la víctima, señal inequívoca de una arraigada vocación violenta en determinados sectores sociales. (13) Y peor aún, si cabe, que la policía no sólo se desinteresa del tema, sino que participa directamente en la sangría. Por todas partes salen a relucir casos de agentes implicados en sicariatos, atracos y ajustes de cuentas. Solo “legalmente” la policía abate a más de 1.200 personas al año, muchas de ellas en las comisarías, y si llegan problemas el agente en cuestión no tiene más que cambiarse de cuerpo: a fin de cuentas tienen otros 125 donde elegir y pocos les van a pedir antecedentes. Me contaron de buena mano que un encargo para matar a alguien está en unos 300 euros incluida la pistola que en ocasiones es alquilada por horas a algún policía.

                           

El problema se complica si el ciudadano intenta denunciar o declarar algo, porque se encuentra ante policías –y jueces si llega el caso- corruptos, con lo que un velo de silencio y resignación tapa la sangría diaria. Y es que la violencia va de la mano de la otra gran lacra: la corrupción. Posiblemente la peor herencia que le llegó a Chávez. Recorre horizontal y verticalmente la sociedad venezolana con la proporcionalidad de que a más altura en el cargo ocupado más cuota de corrupción. Contaba un taxista de Ciudad Bolívar que no tenía carnet de conducir porque le resultaba más barato pagar al policía que le parase, ya que aunque lo tuviera también tendría que hacerlo; la cosa se ponía más fea si el policía era principiante y honesto, porque entonces le remitía a su superior y la tarifa aumentaba en proporción directa al grado del agente….¿Cómo puede funcionar mínimamente una administración así?

                         

El propio Chávez es consciente que en sus filas hay infinidad de corruptos, unos arribistas de otras formaciones políticas cuyo interés es acumular plata, y otros simplemente porque la corrupción se ha convertido en una manera cultural de actuar. La gente relata cómo hasta en los comedores populares, adonde van los más necesitados, muchas veces las raciones llegan enflaquecidas o simplemente son ficticias. Señalemos dos ejemplos observados personalmente para ilustrar la cotidaneidad de la corrupción: uno se da diariamente en los autobuses que cruzan la frontera con Colombia por la zona de La Guajira donde los pasajeros reúnen un monto de bolívares para que los policías no molesten revisando las maletas; el otro es de Los Llanos donde la Policía Nacional llegó a la alejada casa de una familia de campesinos para exigirles un dinero que regularmente pasaban a cobrar…(14).

                      

Estos dos problemas –violencia y corrupción- no son pues menores para el gobierno bolivariano. Con relación al primero, aparte de hablar de la creación de un hombre con nuevos valores, han cambiado infinidad de veces a los responsables de Interior pero sin resultados hasta el momento. Con relación al segundo sí se aportan soluciones novedosas: es la puesta en práctica del poder que la nueva Constitución infiere a los ciudadanos. En un futuro próximo, alcaldes y gobernadores, cuyas omnipotentes manos eran un filtro para cualquier proyecto y presupuesto, serán desplazados por mancomunidades y federaciones de consejos comunales. El flujo de poder, en éste y otros ámbitos sociales, irá de abajo arriba y estará controlado por la colectividad, con todas las ventajas que conlleva. De hecho, amparados en la Ley de Consejos Comunales ya se han formado cerca de 20000 consejos. En el fondo y resumiendo, lo que se pretende decir es que el arma con la que los bolivarianos intentan combatir la corrupción es con la democracia participativa

Aunque aún tímida, parece atisbarse alguna luz en la cerrada noche de la corrupción. Por ejemplo, en varios Estados han cerrado comercios que no cumplen con el fisco, o colocado grandes pegatinas en escaparates anunciando las irregularidades de sus dueños, incluida la explotación de los empleados. Chávez ejerce una campaña fuerte denunciando a quienes descubre en actos de corrupción y con más saña aún si pertenecen a su partido, intenta barrer el mercado negro de dinero, y ha reducido los abultados sueldos de los dirigentes.

             

3- Hay un debate de fondo planteado a raíz de las nacionalizaciones. Es el de tratar de percibir hacia dónde conduce la configuración concreta del modelo socialista: si el Estado controlará todos los medios de producción, o si abolirá la propiedad privada. Se trata en definitiva de saber en qué consiste el proclamado socialismo del siglo XXI.

                            

Lo primero que cabe constatar es cierta confusión en los mensajes enviados desde el gobierno; está por saber si la ambigüedad es premeditada o es un inevitable fruto de la puesta en práctica de unas ideas que a su vez van creándose y recreándose. El mismo Chávez confesó que al principio se sintió atraído por la tercera vía de Tony Blair, hasta que se dio cuenta que capitalismo y humano eran antagónicos. Hoy, junto a las nacionalizaciones anunciadas (CANTV y Energía de Caracas) tras la contundencia del “Patria, Socialismo o Muerte” en la toma de posesión de Chávez (13-1-2007) hay declaraciones más recientes (25-1-2007) diciendo que “Cuba es Cuba y Venezuela es Venezuela…y no negamos la propiedad privada.. porque buscamos un sistema económico mixto”.

                      

La realidad observable es que el gobierno quiere que el Estado controle los recursos estratégicos (petróleo, telecomunicaciones, energía, y –dicen, aunque por el momento sin hechos relevantes- la agricultura). Pero al mismo tiempo la industria existente –salvo la señalada- está en manos privadas y creciendo; se han fomentado las cooperativas (propiedad colectiva pero no estatal); aparecen nuevas facetas empresariales, incluso con capital extranjero, como la del turismo; y los bancos siguen ejerciendo su papel tradicional Incluso hay quien no sin argumentos, ve detrás de la inminente nacionalización de la CANTV más razones estratégico-económicas que ideológicas. (15)

                    

De lo que no cabe dudad es de la valentía de Chávez al enfrentarse al poder oligárquico nacional e internacional optando por un modelo que mira a los desfavorecidos, devuelve al poder a los ciudadanos, y lo hace yendo contra todas las recetas del FMI. Y además la apuesta está dando sus resultados como queda apuntando. De paso –y entendemos que más importante aún- reabre un debate en el seno no sólo del bloqueado socialismo sino de la izquierda progresista en general.

               

En este contexto de debate abierto, quien escribe, no puede dejar de señalar la consternación que le produjo la lectura del libro que sobre Chávez y el socialismo venidero escribió el afamado ideólogo izquierdista Heinz Dieterich. Incompresiblemente vuelve a hablar del socialismo en términos científicos, para acabar afirmando que de todas las alternativas actuales posibles para conseguirlo, sólo la venezolana es la viable, llegando a comparar al comandante Chávez con Napoleón en cuanto a “gerente del espíritu mundial”. (16)

                    

El impulso fogoso y unificador de Dieterich le impide ver que el contexto rural indígena de Bolivia, no es el mismo que el urbano y mestizo de Venezuela, y que ambos difieran de las luchas de Chiapas, Oaxaca, o de los Sin Tierra brasileños. No debe olvidarse que –parafraseando a Sócrates y Marx- la función de la partera es ayudar a que el niño nazca, y por tanto no hay que confundir a la partera con el niño; parteras hay muchas y niños también. (17)

                  

4- Otro tema de relevancia es el de si una revolución debe brotar desde arriba o desde abajo. En el caso que nos ocupa, los ideólogos son los dirigentes. Hasta ahora han contado con un apoyo popular inquebrantable que llega al punto de haber puesto en riesgo su vida para proteger al Presidente en los momentos difíciles. Indudablemente la revolución bolivariana ha servido para abrir los ojos de muchos venezolanos al mostrarles la trastienda de la política, así como para otorgarles la dignidad que como ciudadanos les habían arrebatado.

                      

Pero no es lo mismo una revolución que cuenta con el apoyo popular que una revolución que brota del pueblo. Está por ver hasta qué punto la comunión entre el líder y sus seguidores se mantiene más allá de las circunstancias coyunturales. De la misma forma es una incógnita –precisamente por no brotar del pueblo- lo que sería el bolivarianismo (o chavismo) sin Chávez. Sea como fuere, el camino se hace al andar, y lo innegable es lo conseguido hasta ahora.

                  

5- Nos parece importante hablar también sobre los bulos más comunes que sobre Chávez vierten sus opositores-enemigos y que a fuerza de repetirse acaban convirtiéndose en lugares comunes para muchos oyentes Pocos gobiernos en la historia han contado con un hostigamiento tanto interno como externo tan fuerte como el bolivariano.

                                 

-Sobre el argumento de que es un dictador o va camino de ello, no hay más que repasar la cantidad de consultas populares a las que se ha –y le han- sometido; hay que decir que es el único mandatario en el mundo que ha tenido que validar su cargo en referéndum a mitad de mandato, que cada paso que hasta hora ha dado -como en la actualidad el de la Ley Habilitante que le otorga poderes especiales por un tiempo- está recogido en la Constitución; que las nacionalizaciones no son más que el ejercicio de la hegemonía o recuperación de soberanía de un Estado que precisamente lo había vendido por imposición de organismos extranjeros, y que desde luego, a ningún dictador se le ocurriría firmar la que posiblemente sea la Constitución de cuantas existen que más poder ponga en manos del pueblo.