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CARTA ABIERTA DE UN ESTUDIANTE DE EUSKERA EN GASTEIZ | CARTA ABIERTA DE UN ESTUDIANTE DE EUSKERA EN GASTEIZ |
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| Escrito por Juan Ibarrondo | |
| lunes, 01 de octubre de 2007 | |
Quizá esta carta pueda molestar a algunas personas, no es ésa mi intención. A veces tengo la impresión de que el tema del aprendizaje del euskera en adultos exige un apoyo incondicional, a pesar de los evidentes problemas y deficiencias que presenta. Negar la realidad no supone hacer favor alguno al euskera, más bien produce el efecto contrario. Estas semanas de septiembre, en que euskaltegis, academias y administraciones hacen desde los medios de comunicación llamados a apuntarse en la red de enseñanza para adultos, me ha llamado la atención el anuncio de cierta academia virtual, que explota para su provecho un sentimiento que he visto crecer en los años que llevo de euskaltegi. En él podemos ver, en blanco y negro, a un grupo de sufrientes alumnos de euskaltegi en un ambiente parecido al que muestra el exitoso Florido Pensil. Llevándolo hasta la exageración, el comercial utiliza un sentimiento que existe realmente entre el alumnado actual.
¿Cómo definir ese sentimiento, esa actitud? ¿Odio al euskera? Tal vez no sea para tanto, pero si no es odio sí es una actitud negativa. Una mezcla de rechazo y resignación que yo creo es cada vez más generalizada. Muchos euskaldunes (euskaldunberris en su mayoría) contestan desde la víscera diciendo: ¡¡que se jodan y aprendan¡¡ pero así no se logra que el euskera se recupere en nuestro territorio. Más interesante me parece analizar las causas del descontento y, desde luego, intentar superarlas.
¿Por qué hemos llegado a esta situación? Podríamos aducir que es la evolución normal de la recuperación de un idioma en pleno proceso de normalización. ¿Es así o estamos ante una mentira piadosa y autocomplaciente? Yo pienso que más bien lo segundo.
Desde cierta lectura “euskaltzale” se dice: “sois los últimos viejos no euskaldunes, desapareceréis como los dinosaurios y con vosotros se acabará el problema”. Lo cierto es que las cosas no son así, el problema está lejos de desaparecer y el euskera lejos de normalizarse en Araba.
Gratuidad.
Compensaciones justas de trabajo en todos los sectores de la administración y
la empresa. Respeto a la autonomía de la red popular de enseñanza. Creación de
una red pública que conviviría con la popular, como ya sucede en la educación
de los niños y niñas. Es decir, obligatoriedad sí, pero derechos también, para
todos, especialmente para los sectores con menos recursos. Esto es lo mínimo
que se debería exigir. Pero me temo que
aún así no será suficiente. Medidas de ese tipo, con todas las matizaciones que queráis, adolecen de
algo muy importante: la motivación. Por mucho que facilitemos las cosas si
falta el interés difícilmente se conseguirá una sociedad euskaldun (bilingüe si
preferís) La recuperación del euskera debe ir unida a un movimiento global de
la sociedad que perciba el idioma como parte de un proceso de cambio social
ilusionante. Un proceso político, cultural y económico diferente, más justo e
igualitario, creativo y no burocrático... tarea de toda una generación. De momento algunos seguimos estudiando y lo haremos por pura coherencia, porque pensamos que es imprescindible conocer el idioma de nuestro país. Sin embargo, cada vez somos menos los que pensamos así y tenemos la suerte de disponer de algo de tiempo y dinero para continuar. En fin, creo que en la próxima idazlana del euskaltegi escribiré sobre esto.
Juan Ibarrondo. |
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