Pueblos
Zona Andina
Experiencias de autonomia y contrapoder en Bolivia | Experiencias de autonomia y contrapoder en Bolivia |
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| Escrito por Oscar Oliveras | |
| miércoles, 10 de mayo de 2006 | |
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Oscar Oliveras, destacado protagonista de las luchas indigenas y populares en Bolivia, estuvo en Buenos Aires contado sus expericencias. Ofrecemos la transcripción completa de su charla.. Un ejemplo destacado de lucha autónoma y horizontal que consigue resultados positivos. OSCAR OLIVERAS EN BAIRES, TRANSCRIPCION
“Yo voy a empezar con el tema de la reconstrucción, entendiendo, quizás, la reconstrucción de nuestras formas de lucha, deberíamos hablar de la reconstitución y la legitimación, diría, general de culturas y formas de vida, proyectos que ya habían existido. Reconstituirnos bajo nuestros propios saberes y reconocer que es posible vivir de otra manera diferente al sistema político liberal occidental, en el que la explotación de nuestro trabajo y de nuestros bienes comunes es la característica principal. En este sentido, hablamos de bienes comunes en lugar de hacerlo de recursos naturales, que es un término capitalista que sugiere qué hay que explotar o aprovechar. En realidad, en nuestras culturas andinas –aymaras, quechuas, guaraníes- estos bienes naturales son la misma tierra, la pachamama, que nos da la vida; deberíamos pensar, por lo tanto, a la hora de hablar d reconstrucción, en cambios en el vocabulario unidos, como digo, a nuestra Historia. Pero, además, debemos pensar en estos bienes comunes no únicamente en algo que debemos aprovechar; estos bienes comunes son patrimonio de todos los seres vivos –plantas, animales- y debemos compartir con ellos estos frutos de la Pachamama. Es por eso que cuando nosotros podamos recuperar nuestra memoria histórica, nuestra cultura, nuestros usos y costumbres, en la lucha por estos bienes comunes, nos damos cuenta que alguien cuando quiere convertir el agua o el gas en mercancía no es sólo una agresión a nuestra concepción de la vida, es también un atentado. Hay que ir compartiendo nuestras experiencias para darle un nuevo contenido a nuestras luchas. En Cochabamba, nos dimos que nadie podía apropiarse de esto, menos las transnacionales, entonces lo que hicimos fue establecer una forma de iniciativa que nos permita enfrentar de la mejor manera este atropello que es privatizar el agua.. En Cochabamba, además de privatizar la empresa de aguas, se confiscaron los sistemas tradicionales de aprovechamiento del agua, se estableció un mercado de aguas donde las transnacionales podían venir a comprar lagunas, aguas subterráneas, donde se eliminaban los usos y costumbres de los pobladores de estas tierras – que estaban reconocidos por las mismas leyes actuales, en el sentido que estaba reconocido el uso ancestral de las fuentes de agua pertenecían a las comunidades campesinas. Pero lo más grave, para que vean cómo este sistema colonialista capitalista imperial nos impone las cosas, las disposiciones legales de los gobiernos -que no son otra cosa que guardianes de los intereses económicos de las transnacionales a nivel, entre otros, jurídico- impiden la acumulación de agua de lluvia o la libre utilización de canales y pozos propios: llegaba la compañía de aguas y colocaba medidores, a cuenta del propietario del pozo, y cobraban aduciendo que esa agua, de otro modo hubiera ido a la red de abastecimiento y alcantarillado. La gente dijo basta; como en otros lugares, fue la gente del campo quien dio la voz de alarma: nos quieren privar de un derecho fundamental como es el derecho al agua. La institucionalidad, los partidos políticos, los sindicatos hicieron caso omiso a estas reclamaciones de la gente. Así, la gente optó por la autoorganización. En Cochabamba el agua es un bien escaso. Esto posibilitó una articulación muy importante; una organización igual que el agua: transparente y, siguiendo la ley de los vasos comunicantes, horizontal. La gente le puso por nombre Coordinadora por la defensa del agua y de la vida; y, además de que el agua es vida, vamos a defender también lo que significa vida para nosotros. Ya decía que, ante la falta de respuestas, la gente se auto-organizó; aunque nos dotamos de una junta de portavoces, prescindimos de la existencia de líderes, secretarios generales o presidentes; igual, el mandato es revocable si esos portavoces no reflejan fielmente lo decidido por la asamblea. A partir de esta agresión de un modelo que pretende convertir todo en mercancía, la gente se fue dotando de modelos de organización participativos y flexibles, amplias, de diferentes sectores sociales, gente de la ciudad, productores de hoja de coca, campesinos regantes, obreros, maestros, desempleados, comerciantes, incluso los dueños de algunos hoteles y hasta vendedores ambulantes. La construcción de estos espacios donde se posibilita a la gente a hablar, donde se posibilita que la voz de la gente sea tomada en cuenta, sea escuchada, donde la gente toma y ejecuta decisiones constituye un nuevo tipo de sociabilidad, un nuevo tipo de relaciones sociales. Después de cinco meses de luchas, de resistencia, que fue tambien una recuperación de nuestra identidad, de nuestros usos y costumbres, esta resistencia a la privatización del agua, igualmente extendida al altiplano aymara una cosa quedó clara: es posible avanzar, vencer, simplemente hay que perder el miedo. Y por qué perdimos el miedo? Porqué recuperamos una serie de capacidades que estaban dormidas, como la capacidad de comunicarnos entre nosotros; cuando, por ejemplo, cortábamos rutas estábamos creando espacios para la comunicación, para conocernos entre nosotros; gente que se desconocía incluso dentro de un mismo barrio, comunidades indígenas que estaban aisladas por su trabajo, empezaron a comunicarse, a descubrir que sus problemas eran comunes, incluso sus esperanzas eran comunes. Esta experiencia, como otras, abre la puerta a la esperanza, a nuevos modelos de relación y organización. No es una receta, pero hay puntos a considerar: uno sería ver en cada lugar qué puede servir para articular a la gente –será la basura, el agua, la contaminación, el gas, el petróleo- ; segundo, es la capacidad que podamos tener de unir, de forma horizontal, participativa, amplia, a vastos sectores de la población que pueden confluir en determinados objetivos y/o propuestas; un tercer elemento es la organización, pero no cualquier tipo de organización: el modelo de organización vertical, jerárquico, si no una organización amplia, participativa, transparente y carente de jerarquías, si la gente no participa de la elaboración y desarrollo de propuestas, no llegaremos a ningún lado; finalmente, está el tema de la movilización: a pesar de tener organización, propuestas, no hay victoria posible si no nos movilizamos y, como decía, esa movilización debe tener una conducción transparente y sus referentes, portavoces deben estar comprometidos del todo con la causa y que, en un futuro, no aprovechen para pasarse a la política partidaria, o ese aparato estatal, que es la causante de todos nuestros males. A partir de este momento se posibilitaron una serie de victorias. Una primera posibilitó la expulsión de la transnacional (tekel) que ahora está en Irak reconstruyendo oleoductos e infraestructuras relacionadas con el agua. Escaparon a Irak llevándose todo con ellos, e incluso sin pagar el agua. Hubimos de asumir una gran responsabilidad. Debatimos qué tipo de gestión queríamos para el agua. Colocamos un directorio transitorio, con participación de los trabajadores, la Coordinadora, el Municipio; la gente, en una asamblea de 6.000 personas, en el centro de la ciudad, dijo que no debíamos utilizar el Municipio ya que, en su momento, fue una empresa municipal y fue vendida, privatizada y estábamos en camino de devolvérsela al mismo. Entonces nos dimos cuenta cuan importante era la creación de movimientos autónomos que se alejen del Estado y del poder económico. Cuando estábamos fijando un convenio con el estado, con el gobierno, para decidir a quién iba a pasar la empresa de aguas recuperada por la gente, con el esfuerzo de medio millón de personas, el gobierno aducía que el “pueblo”, incluso la Coordinadora, carecían de personería jurídica, que, por lo tanto, no existían y fue por ello que creamos un ente propio autónomo para la gestión del agua, sin participación de la Municipalidad. Una segunda victoria –febrero del 2002- se dio cuando el gobierno pretendió penalizar la producción de la hoja de coca en el Chapar; según la ley, esa región está considerada como una zona excedentaria de hoja; la embajada estadounidense determinó penalizar el cultivo, la comercialización, el transporte y el consumo de hoja de coca; nos unimos, de nuevo, el campo y la ciudad y echamos por tierra las pretensiones de la embajada estadounidense, a través de la movilización. Una tercera victoria popular, bien desconocida, se da cuando el FMI –la instancia que determina los presupuestos de cada país- pretende, en el 2003, mediante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada establecer un impuesto sobre el salario de cada trabajador porqué el P.N.B. no daba para más; la gente dijo no, ya pagamos impuestos directos e indirectos como para perder parte del salario; en febereo del 2003 la gente se alzó para rechazar estas pretensiones dictadas por el FMI, fue la primera señal de que algo estaba pasando en el país; la gente se rebeló y el Congreso hubo de retirar el “impuestazo”. Fue un levantamiento espontáneo, en La Paz primordialmente; la gente dio muestras de estar cansada de todo, quemo ministerios y demás: fue una forma de decir “que se vayan todos”, como en Argentina, en 2001. En octubre del mismo año, las pretensiones de vender el gas a Chile y EE.UU. hicieron que el pueblo se levantara nuevamente. Las transanacionales (Exxon, Repsol) pretendían que el gas llegara a Estados Unidos vía México desde Chile, a donde el gas boliviano debería llegar mediante un gaseoducto. La gente dijo basta al saqueo del país de manos de multinacionales y gobiernos funcionales a las mismas. (Guerra del gas; unió millones de personas) - ¿Cómo han hecho para vencer, para unirse? Todos los gobernantes, y no sólo los nuestros –miren a Berlusconi o Bush- se caracterizan por un profundo desprecio hacia la gente, de subestimación a las demandas de la gente. Así, cuando se dio el conflicto por el agua el Presidente, al ser interrogado sobre si iba a sentarse a hablar con la Coordinadora, dijo que la Coordinadora eran cinco vándalos financiados por el narcotráfico. Días después, hubo de ir a Cochabamba a dialogar, y hubo de hacerlo en avión ya que los accesos terrestres estaban cortados por cerca de cien mil personas; ese menosprecio, esos insultos a la Coordinadora, motivaron a la gente a salir a la calle en mayor número; veían que la Coordinadora eran sus vecinos, no narcos, y salieron a compartir la lucha como vecinos que también eran, y son. Posibilitó que la gente se uniera aun más. 2003, cuando le pidieron que se vaya, que ya había muerto mucha gente (/77) dijo que no lo iba a hacer porqué a su esposa Jimenita le hacía ilusión seguir siendo primera dama. Ese menosprecio acumuló más indignación, más lucha. Lucha por la recuperación, por la reapropiación de lo arrebatado, de recuperar nuestro poder de decisión. Esta demanda será hueca si no lo hacemos más allá del estado, de la política partidaria. En Bolivia, Argentina, Uruguay hemos echado presidentes, pero hemos dejado que la casta política siguiera en su lugar, que se sigan utilizando las mismas reglas: lo político no debe ser reducido a un mecanismo electoral para que las elites accedan al aparato estatal; lo político es la intervención colectiva de la gente, y que ella decida sobre su modo de vida, sobre su futuro. Nosotros nos queremos autogobernar más allá de los poderes estatales y económicos; establezcamos espacios de autogobierno, recuperando nuestras raíces, nuestros usos y costumbres, incluyendo la realidad que nos rodea; queremos empezar a trabajar por la vida, por el equilibrio entre la tierra y los seres vivos. ANEXO: A las preguntas relacionadas con el tema de la generación de movimientos autónomos, Oscar contestó con la “receta” ya citada, No diferencia entre campo y ciudad; propone la unión en base a problemáticas cercanas a la gente, problemáticas comunes (energía eléctrica, basura, agua), las más cercanas. Propone que la discusión y las propuestas en torno a ellas se hagan en base a nuevos modelos de organización –horizontales- contrarios a los utilizados por el estado; sería una práctica de crear contrapoder mientras se camina; no se debe olvidar, en esta tarea, el tema de la vida, el equilibrio con la tierra. Buenos Aires, noviembre 2006 |
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