
"El sistema electoral se desgastó", dijo el politólogo Oscar Bottinelli esbozando una evaluación del sorprendentemente alto porcentaje de votos en blanco y anulados. Agregó que existe un descontento general que traspasa las gestiones del Frente Amplio, porque los 200 mil blanconulos (10% del total) no optaron por otras opciones que, en definitiva, no consiguieron engrosar sus caudales. Ni los partidos tradicionales, ni los independientes y asambleístas populares, consiguieron sacar tajada del descontento, con lo que resulta evidente que apostaron no contra un partido sino contra el conjunto del sistema de partidos.




