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VOLVER A MONDRA: APUNTES SOBRE LA MANIFESTACION CONTRA EL TREN DE ALTA VELOCIDAD EN ARRASATE PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Juan Ibarrondo   
miércoles, 19 de diciembre de 2007
protesta_anti_tav.jpgAbiadura Handiko Trenaren (AHT) aurkako herri ekimenak goraka jarraitzen du azken bolada honetan Euskal Herrian, egitasmoak dituen kontraesan guztiak azaleratuz. Joan zen asteburuan erakustaldi nabarmena gertatu zen Arrasaten (Gipuzkoa), eta horren testigantza zuzena dakargu gaurko eskaintzan. AHTren kontrako borroka lehentasunezkoa iruditzen zaigu aspaldiko partez, zenbait motibu tarteko: bere burua antolatzen duen ekimen bakanetako bat delako, auzi jakin batetik (ekologikoa) egiturazko arazo batera (kapitalismoaren ondorioak) igarotzea proposatzen duelako eta mundu osoan gertatzen ari diren antzeko egoerekin bat egiten duelako. Ez da gutxi. Hona, bada, Arrasateko manifaren kronika. Texto en castellano
                     
Hacía mucho tiempo que no estaba en Arrasate. Excepto visitas esporádicas, recuerdo este pueblo guipuzcoano de los últimos ochenta, su gaztetxe en un viejo cine ocupado, y el bar donde dejábamos los ejemplares de la revista Resiste, que sigue igual a como lo recordaba. Este pasado sábado acudí de nuevo a Mondra para participar en la manifestación contra el TAV. Me sorprendió, como a la mayoría, lo nutrido de la marcha: unas 15.000 personas. Pero no sólo la cantidad importa.
          
En Arrasate cargué pilas sobre todo por las características de un acto como hacía mucho que no veía en mi tierra, donde como se sabe las manifestaciones son abundantes. Una movilización popular surgida desde abajo, no al toque del silbato de la vanguardia de turno; con gente consciente y con determinación, no una procesión más simbólica que otra cosa; con contenido claramente anticapitalista en los discursos, las pancartas...

Okupas, baserritarras, viejos y jóvenes ecologistas... preocupados por defender la tierra en que habitan. Informados sobre los pormenores del proyecto destructivo al que se oponen. Con ganas de hacer lo que hacen y además con la alegría que nace de juntarnos para la autodefensa.

No vi en cambio nada de lo que nos venden los medios de comunicación. No vi las “malévolas” manos de nadie queriendo manipular nada.

Ni vi personas únicamente preocupadas por sus intereses particulares como afectados directos.
         
Pude imaginar en cambio el embrión de un nuevo movimiento ecologista vasco. Que dirige su lucha no sólo contra este proyecto sino contra las pretensiones de convertir Euskalherria en un gran centro comercial, Rioja Alavesa en una nueva Marbella y el campo en un “no lugar” de paso entre ciudad y ciudad... Y que además se da cuenta de que para evitarlo debemos poner en cuestión el propio sistema desarrollista, donde sólo interesa la obtención de beneficios de algunos. Los gritos que escuché eran esclarecedores: PNV DIRUZALE. AMALURRA DEFENDA DEZAGUN. HERRIA BIZIRIK AHTrik EZ. Gritos que nos unen a muchas personas y pueblos del mundo, con el mismo problema y las mismas aspiraciones. Los habitantes de los valles italianos que consiguieron paralizar un proyecto parecido, los indígenas que se oponen al plan Puebla Panamá...
             
Este verano visitando el sur de México un militante indígena me explicaba lo siguiente: La territorialidad supone para nosotros poder utilizar los recursos naturales de forma sostenible por parte de la comunidad. Esto choca con la intención neoliberal de privatizar recursos como el agua, los bosques; también con la construcción de infraestructuras de transportes y energéticas. Esos proyectos no aportan nada a las comunidades y destruyen su modo de vida. Por ello el capitalismo es incompatible con el mantenimiento de la identidad indígena, con nuestra forma de vida y organización política. Participación, consulta, acción directa y desarrollo sostenible desde la comunidad son las claves de nuestra postura.

Son palabras que a buen seguro suscribimos la mayoría de los que estuvimos en Arrasate.

Juan Ibarrondo

 
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