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PREMIO AL GORE: CALOR CAPITAL |
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Escrito por Jtxo Estebaranz
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lunes, 15 de octubre de 2007 |

Tras esta nochevieja argentina en la que hemos lucido ombligo en el cotillón del calentamiento global, tenía que ir de Pero Grullo esta nuestra comunidad científica y cantar lo de aquí no hay quien viva. Y es que creen que vivimos en las nubes… de smog. Que no nos coscamos de que el veranillo de San Martín dura ya hasta Febrero, y de que a partir de Junio comenzará el botellón políticamente correcto, el del bewater. De que los gobiernos intercambian cuotas de emisión de gases, como un conductor reincidente trapichea con sus puntos. De que el paraguas y la gabardina son ya piezas kitch. Mientras suben las aguas, hay quienes añoran los bíblicos tiempos del arca, y hacen las maletas con la esperanza de que, al menos, se les adjudique el último par de su especie. Otros claman Al Gore, digo al cielo, y se pronostican un futuro rico en reconversiones, auxiliados por el disciplinado reciclador de papel, el ciudadano modelo-moldeado que cambió el vivir en pecado por el moderno mea culpa verde. Aunque lo capital es que en apenas dos centurias, la negra estela de la locomotora del progreso, ha sido el seguro faro de esta autopista al infierno.
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