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03. jul 2008
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LA ESCENA CONTEMPORÁNEA: DIAGNÓSTICO ABIERTO III. PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Ixiar Rozas   
viernes, 29 de diciembre de 2006
La búsqueda de un nosotros. Ixiar Rozas, escritora y coordinadora del proyecto Periferiak, cuestiona, a través de una experiencia concreta en Euskadi, las formas y los espacios actuales de representación escénica, la negativa colectiva de quedar reducido a mero consumidor de propuestas culturales dentro de una dinámica de espectacularización, el rechazo creativo de quien actúa y mira, en la ciudad y en su periferia, su concreción en los cuerpos opacos por los que pasan ideas, gritos, dolor y pensamiento. Uno. Zubiak, acciones e incursiones en los puentes de Bilbao, surge en el marco de Periferiak para dar una dimensión corporal a unos encuentros anuales que tienen como objetivo crear espacios de pensamiento, de reflexión y de acción.

(JPG)

Desde que arranca en Livorno (Italia) en 2003, Periferiak ha propuesto seis encuentros en Bilbao y Donostia, en los que Joaquín Jordá, John Holloway, Paolo Virno, Belén Gopegui, Giovanni Arrighi, Santiago López Petit, John Berger, Gianni Celati, Marina Garcés, Ruper Ordorika, Raúl Zibechi, Emine Sevgi Özdamar y Ramón Vera, entre muchos otros, nos han permitido descodificar y actuar en el presente.

Puede decirse que cada encuentro se ha convertido en un laboratorio de lenguajes y saberes híbridos, en los que se ha tratado de mantener una concepción activa de irrupción en lo cotidiano. Sin embargo, llega un momento que ésta nos exige una presencia del yonosotros- cuerpo. Las ideas necesitan pasar por el cuerpo para hacerse experiencia.

Se trataría, por un lado, de experimentar un nosotros a ritmo real, que nos proporcione un sentido más exacto de la realidad. Y por otro, de romper el aislamiento al que nos lleva no sólo el ritmo de dominación de la ciudad, sino también la ilusión de comunicación de la virtualidad tecnológica.

Así se gesta Zubiak (puentes, en euskera) o la necesidad de crear un nosotros a través de la representación.

Dos. En el fondo buscamos dar una respuesta colectiva, práctica y directa a una pregunta: ¿quiénes somos nosotros? Creadores, pensantes, paseantes, almas errantes, que rechazamos ser reducidos a meros consumidores y objetos de las propuestas culturales y políticas que se nos proponen, dentro de una dinámica aparentemente imparable de banalización y espectacularización, y a los que además nos asusta tener que convertirnos en homo economicus si queremos llevar adelante nuestras propias propuestas. Frente a la ausencia de foro, cuando las instituciones son cajeros que financian la empresa del silencio y los ciudadanos somos su eco que se hace empresa, pensamos los puentes como lugar de (des)encuentro.

Siguiendo a John Holloway, decidimos pensar el presente desde la perspectiva de un grito que supere la autoreferencialidad y que quiere situarse en la perspectiva del hacer. Participan en las reuniones actores de La Ressistans, la Fábrica de Teatro Imaginario y los bailarines Jorge Lastra, María Ibarretxe y Amaia Pascual, entre otros. Iniciamos, asimismo, un recorrido histórico y socio-político por los puentes de Bilbao con el arquitecto Iñaki Uriarte. La mayoría fueron dinamitados durante la Guerra Civil, pero buscamos también los otros archivos, las microhistorias de los puentes. El resultado de todo este proceso son acciones que pasan a llamarse Zubiak I, II, III... Las compañías establecidas renuncian, de esta manera, a sus nombres. Las acciones se van alternando con las conferencias, los talleres y los conciertos que presentan los encuentros.

Tres. La segunda cuestión que necesitamos responder colectivamente: ¿Qué está pasando en Bilbao? La obviedad abofetea: ha pasado de ser una ciudad-fábrica a una ciudad-marca cuyo objetivo sería recuperar protagonismo y atraer inversiones con operaciones como el Guggenheim, buque insignia y marca indiscutible de la ciudad. Lo que en la actualidad está sucediendo en Bilbao es sólo un eslabón más de la (ausencia de) política cultural que se impone en el País Vasco y, claro está, en el resto del Estado español. Dada la extensión del tema, podría decirse en líneas generales que está desarticulada y no tiene la coherencia suficiente.

La habitual tendencia a la extravagancia de Bilbao se vive como insultante cuando ni siquiera puede ser explicado a la ciudadanía. Léase, por poner sólo uno de los muchos ejemplos, el Rally que en julio del año pasado tomó el presupuesto y las calles de una ciudad que un día Brecht describiera como luchadora. Cuatro. “El antagonismo no se articula en una dialéctica teatral de la victoria y la derrota. Sí podemos pensar, en cambio, en términos de desequilibrios, de puntos de ruptura, de desocupación, de vaciamiento... Ahí es donde podemos encontrar la fuerza de un nosotros antagónico capaz, ya no de ocupar la escena, sino de vaciar el teatro (...). El poder se muestra entonces en toda su crueldad, ridiculez y mezquindad”, explicaba la filósofa Marina Garcés en 2005. Buscamos ser cuerpos opacos, por los que pasan ideas, gritos, pensamiento, dolor, heridas, y más allá de la centralidad del ‘yo’ nos situamos en la periferia de nuestra propia identidad.

Para Cortázar un puente es un hombre cruzando un puente, si cambiamos ‘puente’ por ‘periferia’, todo se convierte un punto de fuga incesante que da paso a la experimentación y a lo probable. En la actualidad, el tema que La Ressistans compuso e interpretó a ritmo de hip hop durante una de sus acciones sobrevuela un precario devenir: “Ciudadanas, ciudadanos (...) hagan juego en la ruleta mediática (...) my Bilbao is very moderno (...) Noche guerrera, aullar lobos, inventar la luna llena, ángeles que exterminan la vulgaridad, la ciudad mentira (...) No existe alto el fuego para top dinero...”.

Precariedad que prevé posibles incursiones más improvisadas y fugaces, menos anunciadas, para recuperar junto a otras experiencias el sentido más profundo de la acción-performance y expresar la potencialidad necesaria para agujerear la realidad.

REVOLUCIONES ESPACIALES
Las performances, happenings, actions o body art emergen a finales de los ‘60 y ‘70 como nuevos géneros escénicos que cuestionan los espacios convencionales de representación. Una acción podrá ser cualquier situación que involucre cuatro elementos básicos: tiempo, espacio, cuerpo y relación intérprete- espectador. En el intento por redefinir las formas escénicas, la propuesta original del happening artístico tiene como tentativa producir una obra efímera, que busca la participación de quien mira como sujeto activo. Se produce en lugares públicos como irrupción de la cotidianeidad y reapropiación del espacio público. Un ejemplo cercano de experimentación espacial es el proyecto Spiral, coordinado en La Rioja por Chris Baldwin.

fuente: Diagonal, nº43.

 
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