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FRANCIA. MANIFIESTO: "LA ACTUALIDAD DEMOCRÁTICA A LAS SALAS DE CINE" PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Stéphane Goudet   
jueves, 07 de diciembre de 2006

Esta iniciativa nace de tres constataciones recurrentes, amplificadas por los incendios que durante el año pasado afectaron a las banlieues y más tarde a principios de 2006, por las manifestaciones en contra del Contrato Primer Empleo (CPE). La primera de ellas es la insatisfacción de numerosos televidentes y lectores de prensa ante el tratamiento cotidiano de la información, reducida en la mayoría de los casos a su dimensión espectacular, comunicacional o de simple exposición de los acontecimientos, en detrimento del análisis social, histórico, político o cultural. La segunda, el deseo creciente, aunque vago y a menudo populista, de “hacer política de otro modo” (fuera de partidos y de afanes de poder y más bien a escala local).

 

               

La tercera, la multiplicación de las herramientas de creación videográfica de ámbito doméstico y de las estructuras asociativas, así como el desarrollo de los medios de difusión de estas imágenes tanto en Internet como en las salas de cine.

                        

 

De estas tres constataciones simultáneas nació una idea sencilla: ¿por qué no reactivar las actualidades cinematográficas en las salas de cine (y luego en Internet) pero esta vez permitiendo que cualquiera, gracias al vídeo, proponga su propia lectura de los acontecimientos del día o de la semana? Dos a seis minutos de un dispositivo muy sencillo -o muy elaborado- que nos aclararía cada vez sobre un hecho preciso, local, nacional o internacional, percibido e interpretado subjetivamente, con la posibilidad además de hacerlo por episodios, como si fuera un noticiero sobre un mes o un año. Podría realizarse de manera colectiva al modo de los grupos Dziga Vertov y Medvedkine o bien de manera individual, como lo hizo recientemente Chris Marker en Chats Perchés, rindiendo homenaje a Roger-Gérard Schwartzenberg al mostrar a un centenar de chinos sin papeles que acudieron a su entierro cuando las televisiones sólo se habían interesado por su cargo, que desempeñó tan sólo unos meses, como ministro de sanidad.

                           

 

Las salas de arte y ensayo estamos en medida de ofrecer un verdadero “fuera de campo” a la actualidad televisiva y una aproximación que podemos imaginar más sensible, quizás más precisa y a veces más justa y analítica de la vida de la ciudad. Siguiendo el ejemplo de los cortos que solemos presentar antes de las funciones (gracias al trabajo de la Agencia de Cortometraje) podríamos programar periódicamente películas sobre la actualidad, de las que habríamos impulsado la creación con el apoyo de los centros de distintos barrios, los talleres de vídeo de nuestras ciudades o incluso particulares deseosos de tomar parte en esta iniciativa (cineastas aficionados y profesionales incluidos). Quizás de este modo se pueda sacar provecho y poner a disposición del público las imágenes que, sin duda alguna, fueron rodadas durante los incendios de noviembre pasado y que, curiosamente, no han sido difundidas por los canales de televisión, pese a haber demostrado un gusto pronunciado por las pequeñas producciones visuales de aficionados desde el 11 de septiembre de 2001 y el tsunami de 2004.

                            

 

Con el apoyo de las asociaciones ya existentes (Asociación Francesa de los Cines de Arte y Ensayo, Agrupación Nacional de los Cines de Investigación, Cineciudad…), estas películas de actualidad podrían circular fácilmente por la red de las salas voluntarias. Debería bastar con una decena de establecimientos franceses implicados para iniciar el proyecto, del que se puede esperar – con un poco de ambición – que tenga también, con el tiempo, repercusiones puntuales en la creación o en los talleres de vídeo locales, en los que se afiancen los lazos sociales.

                        

 

Huelga decir que un buen número de estas películas así producidas no serán proyectables en sala, por no tener interés fuera del círculo reducido de sus creadores, sea desde el punto de vista técnico, estético o bien político. La demagogia, muy de moda en estos momentos, a la derecha como a la izquierda, es uno de los escollos inherentes al proyecto. La prerrogativa del programador (elegir lo que va a proyectar y responder de ello si hace falta) deberá ser, más que nunca, recordada y asumida. En paralelo, su trabajo, ya de por sí considerable, en estos tiempos de inflación del número de estrenos en pantalla grande, aumentará. Pero acaso ¿no merece a pena?

                    

 

Stéphane Goudet, universitario y director del cine Meliés de Montreuil (Seine-Saint-

Denis).

                       

                            

 

 

LOS GRUPOS MEDVEDKINE :

 

El 25 de enero de 1932, en la Unión Soviética, un cineasta, treinta y tantos montadores, técnicos, actores, etc. convierten un tren en un laboratorio revolucionario de experimentación política y comunicativa: una auténtica unidad móvil de filmación, montaje, proyección, deliberación pública. El tren parte de Moscú y atraviesa el país durante casi 300 días, llevando a cabo más de 50 películas y mostrando casi en tiempo real a la población filmada (campesinos, obreros, ferroviarios, mineros) sus éxitos y sus fracasos en la construcción efectiva del socialismo. Lo que se filma un día en una fábrica sirve al día siguiente para encender los debates públicos en una granja: cine-boomerang que va y viene entre los que se colocan detrás y delante de la cámara y que da la vuelta como a un calcetín a todas las separaciones tradicionales entre actores/público/obra. Efectivamente, «el cine-tren es una vanguardia, pero cierra la marcha». El cineasta soviético se llama Alexander Medvedkine. ¿El objetivo del cine-tren? «Construir el socialismo por la imagen más que una imagen del socialismo» .


El 25 de febrero de 1967 comienza una gran huelga en una fábrica de fibras sintéticas de Lyon, Rhodiaceta. En «la Rhodia», 14.000 trabajadores interrumpen la cadena de montaje durante 23 días. La dirección había despedido a 92 militantes a finales de año y tenía pensado hacer más despidos. Muchos realizadores y técnicos de cine viajan desde París a Lyon: Antoine Bonfanti, Michéle Bouder o Chris Marker, que narra a los obreros lioneses en huelga las aventuras de Medvedkine y su «cine-tren». Es la experiencia fundacional de los «grupos Medvedkine de cine-acción». Durante años, decenas de obreros de las fábricas Rhodiaceta, Besançon y Peugeot, junto a un puñado de cineastas, realizadores y técnicos consagran tiempo, reflexión y energías a hacer películas juntos: toda una experiencia de liberación de la palabra, de autoformación y cooperación entre heterogéneos (técnicos y teóricos, profesionales y amateurs), de autorrepresentación de las luchas y los deseos por parte de los propios sujetos que sostienen el conflicto .

 

                         

 

Traducción: Susana Arbizu y Henri Belin.

           

leer también el texto de François Niney a propósito de esta iniciativa clikeando en este link:

http://www.eutsi.org/kea/component/option,com_mycontent/task,view/id,201/Itemid,13/lang,es/

 

              

 
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