
BURGOS, 11/01/09 : Gus Van Sant ha combinado a lo largo
de su ya dilatada carrera como realizador el cine independiente y casi
“underground” con las propuestas abiertamente comerciales y los filmes que se
encuentran a medio camino entre ambos campos. Surgido de las filas del “new queer cinema” estadounidense el
realizador de “My own prívate
Idaho” ha realizado también títulos alimenticios destinados a una
amplia audiencia. “Mi nombre es
Milk” es un trabajo más que estimable pero decididamente hecho para
el gran público y sobre todo para las pantallas de su país.
Como en “Todo por un sueño”, el realizador
reflexiona sobre los mecanismos de la creación de un personaje público, aunque
en esta ocasión se decanta por la historia verídica de la carrera política de
Harvey Milk, un hombre que defendió abiertamente los derechos de los
homosexuales en los Estados Unidos de los años setenta, librando una batalla
desigual contra la derecha religiosa del momento. (Un artículo de Eduardo Nabal)




