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Reseña del libro ¿Qué es la 'patafísica? de Enrico Baj. PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Maese Huvi   
martes, 24 de julio de 2007
“¿Qué es la ‘patafísica?” Desde que me llegaron los primeros ejemplares de esta nueva edición de Pepitas de calabaza quizás sea ésta la pregunta que más he escuchado en la librería. Son muchas las personas que se paran delante del puesto y leen el título de este pequeño libro, extrañados unos, bromeando otros, pero todos algo (o bastante) intrigados. Y alguno hay que se atreve a abrirlo y hojearlo, para quedar más intrigado aún. Porque a primera vista nadie logra acertar de qué trata este libro, qué cosa es la patafísica. Y ése es un punto a su favor, en una época en la que una mirada superficial a menudo es más que suficiente para hacerse una idea (que sea falsa da igual) de casi cualquier cosa. Así pues, si se quiere saber qué es la ‘patafísica (o mejor, cómo entiende Baj la ‘patafísica) nada mejor que adentrarse en la lectura de este magnífico libro en el que la crítica radical de la (i)lógica del capitalismo, el arte y el compromiso con unos valores que algunos consideran caducos (el placer, la alegría de vivir, la imaginación y, sobre todo y ante todo, el sentido del humor) se unen para dar lugar a un breve pero apasionante (y muy divertido) alegato por la vida y contra la administración de la muerte que nos gobierna.

Pues, como dice en su prólogo José Manuel Rojo: «Para Baj, como veremos, la ‘patafísica es anarquista, surreal, escandalosa, absurda y luddita, muy luddita. Es un ariete poderosísimo contra la ciencia, el robot consumidor y consumido, la masificación de la sociedad posindustrial, megaindustrial, o industrial a secas. Y es por contra el triunfo de la imaginación contra el racionalismo economicista, el humor que desafía y desnuda al poder, la alegría de vivir pese a todo y contra todo.»

Baj nos habla de la ‘patafísica, esa “ciencia de las soluciones imaginarias”, de sus absurdos fundamentos (trasunto del absurdo a que nos ha conducido la ciencia “seria”) y de su creador, Alfred Jarry. Y también de cómo esa irreal ciencia ideada por Jarry fascinó a muchos miembros de lo que quedaba de las vanguardias artísticas de la primera mitad del siglo XX por su afilada crítica al mundo que se estaba perfilando en la posguerra, un mundo en el que la irracionalidad disfrazada de frío racionalismo y la sumisión de toda la vida a los criterios de la economía y el consumo de mercancías superaban en insensatez y monstruosidad cualquier previsión, incluso aquella que, como la de Jarry, se fundamentaba en la exageración de los aspectos más irracionales y absurdos de la ciencia, la tecnología y la economía, exageración que hoy podemos ver cómo ha sido llevada hasta sus últimas consecuencias. Así pues, en 1948 se creó el Colegio de ‘Patafísica de Francia, al que seguirían otros colegios e institutos patafísicos, como el Institutum Pataphysicum Mediolanense de Milán o el Turin Institute of Pataphysics, con sus reglas, cargos, comisiones y hasta su propio calendario patafísico.

Baj nos habla, por tanto, de la historia de la ‘patafísica, pero también, y tal vez más importante, nos habla de la historia del asalto a la cultura(y a la sociedad de clases) por parte de una serie de movimientos que tienen su origen en el medio artístico pero que tratan de superar la limitación de ese medio y fundir arte, vida cotidiana y revolución dando lugar a un proyecto que trató de tomar el mundo por asalto. Las vanguardias de la primera mitad del siglo XX habían fracasado; el mundo, tras la derrota del nazismo, no se había convertido en la utopía que augurasen, sino que la realidad se imponía inmisericordemente y la razón económica lo dominaba todo. Había que reconstruir eseproyecto, adaptándolo a un mundo en el que “el supermercado es el verdadero museo de arte moderno”. Y en esa historia el propio Baj tuvo un papel muy destacado. Baj tuvo contacto con todas las grandes vanguardias de la segunda mitad del siglo XX, al menos con aquéllas que no sólo querían transformar el arte, replanteándolo bajo nuevos presupuestos, sino que se marcaban como objetivo último transformar la sociedad entera. Baj formó parte desde sus inicios del Movimiento Nuclear de Sergio Dangelo y tuvo contactos con grupos como CoBrA y el Movimiento Internacional para una Bauhaus Imaginista, así como con algunos surrealistas y exsurrealistas y con los letristas de Debord. Baj estuvo en el Congreso Mundial de Artistas Libres (el llamado Congreso de Alba), primer paso para la posterior fundación de la IS, aunque nunca llegó a formar parte de la experiencia situacionista, separándose de ellos porque “usaban un lenguaje a mi parecer de viejo cuño marxista, hecho de asociacionismo y de exclusiones.” Nunca participó de la IS, aunque compartía su crítica visceral del arte, de la vida cotidiana y de la nueva religión del consumo y del espectáculo. Y se adelantó y superó a los situacionistas al menos en un aspecto: en su crítica de la sociedad tecnoindustrial y las profundas modificaciones que impone en el planeta y en la vida de los seres humanos, crítica que alcanza su máxima expresión (y el mejor sentido del humor) en el “Manifiesto del Futurismo Estático” y el “Nuevo Manifiesto Futurista”, ambos incluidos en el libro, donde se aprecia el profundo amor de Baj por la vida y su desprecio por todo aquello que la destruye, que la empobrece o que la reduce a un sucedáneo que debe seguir los dictados de la máquina: “La eterna velocidad omnipresente es una solemne memez. Queremos yacer, y fornicar sin prisa.”

No puedo terminar sin hablar del prólogo y del epílogo, ambos obra de José Manuel Rojo. En ellos se encuentran algunas reflexiones que son clave para situar el pensamiento de Baj en su época y en un contexto más amplio que el de la propia ‘patafísica y, más importante aún, en estos textos que abren y cierran el libro se encuentra una llamada desesperada a no ceder jamás, a no dejar caer los brazos, recogiendo la voz de Baj (y de tantos otros) , una voz que nos dice que la utopía no sólo es posible, sino que en este mundo ya “todo es utopía” puesto que “la realidad pertenece íntegramente a la dominación”, así pues, todo aquello en nosotros que aún conserve algo de humanidad y de libertad (el humor, el amor, el placer, la alegría, la imaginación, la inocencia), aunque sea mínimamente y con el acoso constante de la maquinaria del sistema, se convierte en una valiosa arma contra la dominación, siendo las “soluciones imaginarias” que extraen lo mejor del potencial emancipatorio de estos valores, como la ‘patafísica o la poesía (siempre y cuando no sean un refugio individual, un mero escapismo) un poderoso medio para transformar la realidad o, mejor dicho, para desmantelar lo que nos dicen que es la realidad, dejando desnudo al emperador para hacer ver la irrealidad sobre la que realmente se sustenta la dominación.

Maese Huvi.

Qué es la ‘patafísica? Seguido del Calendario patafísico y otros documentos

Enrico Baj

Pepitas de calabaza. Logroño. 2007


fuente: http://maesehuvi.blogspot.com

 
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