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jueves
15. may 2008
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LIBROS: MADRID ¿LA SUMA DE TODOS? PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Colectivo observatorio Metropolitano/Traficantes de Sueño   
martes, 22 de enero de 2008
obras_en_madrid.jpg En los últimos años Madrid se ha transformado a una velocidad de vértigo. Cerca de siete millones de habitantes, una pavorosa inflación de infraestructuras, una significativa proyección financiera, un nuevo ejercito de ejecutivos y yuppies al mismo tiempo que la progresiva dualización social y la expansión de un nuevo proletariado de origen migrante. Estas transformaciones, de las que sólo mencionamos unos pequeños ejemplos, han hecho caducar todos los marcos descriptivos que teníamos previamente para hacer de Madrid algo inteligible. Por eso pensar la ciudad, atreverse a otras «explicaciones», es tarea obligada para aquellos que quieran vivir en ella sin la impavidez del turista o del habitante del suburbio. A continuación publicamos un extracto del capítulo ¿Qué es un barrio inmigrante? Los ejemplos de San Cristóbal de los Ángeles y Lavapiés así como el índice del libro y el anuncio de la conferencia que tendrá lugar en Madrid el 24 de enero sobre esta cuestión.

                           

¿Qué es un barrio inmigrante? Los ejemplos de San Cristóbal de los Ángeles y Lavapiés

En la ciudad de Madrid no existe, por lo tanto, una segregación espacial dura ni existen zonas en las que no pueda hablarse de una importante diversidad interna de sus habitantes, y, sin embargo, sí hay barrios que son percibidos claramente como «barrios inmigrantes». Lavapiés y San Cristóbal de los Ángeles son dos de estos barrios. Nos gustaría comenzar este apartado presentándolos brevemente, ya que de ellos parte y en ellos se desarrolla nuestra investigación, para después intentar dar respuesta a un interrogante que nos parece fundamental: ¿qué hace que estos (y otros muchos) barrios sean clasificados como «barrios inmigrantes»? San Cristóbal de los Ángeles, es uno de los barrios más meridionales de la capital, situado en el distrito de Villaverde; Lavapiés, en otro tiempo el lugar más castigado del distrito centro, es hoy en día un barrio en pleno proceso de cambio. Ambos comparten tensiones y esperanzas a la par que parten de situaciones bien distintas.

San Cristóbal de los Ángeles se caracteriza por unos límites espaciales perfectamente definidos y claramente percibidos por sus vecinos: «Esto es una isla… el barrio es una isla… es importante empezar por ahí porque si no, no se entiende nada», enfatizaba uno de sus vecinos; «el propio barrio es una frontera», añadían dos vecinos y trabajadores de lo social del barrio. Grandes carreteras (antigua carretera de Andalucía, actualmente Avenida de Andalucía), cuarteles (Parque de Automovilismo del Ejército de Tierra), vías del tren al norte y este y descampados rodean el barrio y producen una sensación de aislamiento agravada por las deficientes infraestructuras de comunicación que, hasta el momento, unen al mismo con la capital.(16)

En su interior, San Cristóbal de los Ángeles se organiza en una construcción de tipo reticular que deja numerosos espacios verdes (entre los que destacan los espacios entre bloques) y zonas peatonales que hacen que el barrio pueda cruzarse de punta a punta casi sin atravesar ningún cruce. Este tipo de urbanismo favorece la vida en la calle: sobre todo en verano, sus calles, plazas, espacios entre bloques y su gran parque se llenan de niños jugando y grupos de jóvenes y mayores pasando el rato al sol San Cristóbal es un barrio de estancia, con poca actividad, al que sólo van quienes viven allí y quienes les visitan.

Sus vecinos «de siempre» definen la vida en el barrio como si de un pueblo se tratase: «Éste es un barrio-pueblo. Aún decimos “vamos a Madrid”»; todo el mundo se conoce entre sí (al menos, hasta la llegada de los nuevos vecinos inmigrantes), los rumores y noticias corren como la pólvora, los ritmos vitales son lentos, la vida se desarrolla en las calles... «Al ser un barrio cerrado y pequeño existe la posibilidad de que se conozcan todos y que sea un barrio, pues de toda la vida, es algo bonito», destaca una vecina del barrio. Para otros vecinos, estas características no son tan valoradas: «Esto es como un pueblo y eso magnifica los problemas que tenemos. Por ejemplo, mi hermana, que vive en Madrid Sur, si se mete una raya el que tiene al lado, ni se entera, aquí en cambio todo el mundo se entera de lo que hace el de al lado»;(17) «A mí eso me asfixia, aquí no tienes nada que hacer, y si haces algo todo el mundo se entera».* Estas imágenes las comparten en parte los «nuevos vecinos », migrantes transnacionales en su inmensa mayoría, que han ido llegando al barrio en los últimos años en busca de un lugar tranquilo, de vivienda familiar: «El barrio está hecho de forma que permite que la gente se conozca entre sí y por eso me encanta el barrio»,* nos dice un vecino dominicano que fue de los primeros en llegar.

Como delimitación administrativa, el barrio de Lavapiés no existe como tal: no es más que un conjunto de calles dentro del barrio de Embajadores. Sin embargo, a lo largo de los años, su propia singularidad histórica, urbanística y poblacional lo ha convertido en barrio en el sentido subjetivo y simbólico del término.

Si la situación periférica y de aislamiento define a San Cristóbal, Lavapiés se caracteriza por todo lo contrario. El barrio pertenece al distrito Centro y cuenta con una red de comunicaciones muy buena. Ubicación y comunicaciones privilegiadas que contrastan con la escasez y deterioro de sus infraestructuras deportivas, educativas y sanitarias. Sus límites geográficos resultan mucho menos evidentes que en el caso de San Cristóbal, pues la situación estratégica de Lavapiés hace que se sumerja en un continuum urbanizado que define también el interior del barrio: calles de trazado medieval que lo asemejan a una tela de araña, con alta densidad poblacional y muy pocos espacios verdes y peatonales: «En general, no es un barrio con espacios para que la gente haga calle. Los niños no tiene donde jugar ni hacer deporte. La infraestructura del barrio no permite el ocio ni hay espacios para salir»; «esto no es Villaverde, ahí hay un montón de espacio, de parques… aquí no tienes zonas para hacer eso. Aquí si quieres hacer una zona verde habría que tirar manzanas, no hay metros para hacer nada».

El ritmo acelerado con el que transcurre la vida en el barrio también ofrece un importante contraste con San Cristóbal de los Ángeles. La sensación más extendida entre sus vecinos es que es un barrio con tránsito intenso y lleno de actividad a todas horas del día: «La gente está por las calles las veinticuatro horas del día, siempre hay movimiento». Y es que Lavapiés no es sólo un barrio residencial, sino que también lo es de ocio y encuentro: muchos de sus paseantes no viven en Lavapiés, lo visitan por la noche (a bares, restaurantes o actividades culturales) o por el día (lugar de compra para quienes se dedican a la venta ambulante, lugar de encuentro para otros muchos):

«Bueno, los fines de semana vienen bastantes chicos, como hay restaurantes hindúes, vienen bastantes chicos españoles». Esta multiplicidad de usos surca el barrio componiendo un sinfín de trayectorias paralelas a veces con pocos puntos de contacto entre sí.

La historia del barrio de Lavapiés es una historia antigua: las primeras edificaciones del barrio datan del siglo XIII, formando parte de los arrabales extramuros de la Villa de Madrid; de ahí que su identidad como barrio quedase definida desde los inicios por su condición de espacio de «afuera» que recibía a inmigrantes y marginales. Con el crecimiento de la ciudad en los siglos sucesivos, sobre todo a partir del tránsito del siglo XIX al XX, Lavapiés pasa de «afuera» a territorio fronterizo, zona de tránsito entre el centro y una periferia cada vez más inquietante. Allá por la década de 1950, será cobijo de marginales y perdedores de la guerra, que sobreviven del extraperlo y la economía informal. Será también el barrio que reciba mayores porcentajes de inmigración rural de todo Madrid. Empiezan entonces los problemas de hacinamiento e infravivienda que marcarán toda su historia.

En los años ochenta, el barrio se ve afectado por el azote de la heroína, un paulatino envejecimiento de la población y el abandono por parte de la Administración: la condición fronteriza del barrio le hace caer durante décadas en una situación de abandono que trae consigo un considerable deterioro de las vías públicas, de su parque de viviendas (que cuenta con los mayores índices de infravivienda de la capital)(18) y una importante carencia de infraestructuras de servicios y espacios públicos: «Era un barrio abandonado por Ayuntamiento y Estado, querían dejar morir el centro para construir ciudades de oficinas como en el resto de Europa».

Es también en estos años cuando empieza a recibir a los primeros inmigrantes extracomunitarios. De hecho, Lavapiés es de los primeros barrios madrileños en recibir población extranjera y también de los primeros en situarse en el grupo con mayor porcentaje de inmigración extracomunitaria de la capital.(19) «Sí, ochenta-ochenta y cinco es cuando en el barrio empiezan a llegar los primeros inmigrantes, en la época de Adolfo Suárez, y son cubanos», explica un miembro de la asociación de vecinos del barrio. Junto a ellos, algunos exiliados de la dictadura argentina y una primera inmigración marroquí se asientan también en Lavapiés. Afinales de la década, empiezan a instalarse asimismo en el barrio jóvenes del resto de la ciudad que buscan «otros modos de vida»: muchos de ellos empiezan a okupar casas y a abrir bares y locales alternativos.

Mucha menos historia tiene a sus espaldas San Cristóbal. Como tal, el barrio se construye a finales de los años cincuenta sobre un antiguo tejar del siglo XIX. En sus primeros momentos, combina viviendas de trabajadores (de la EMT, la RENFE), un poblado dirigido de realojo de vecinos expulsados de otras zonas de Madrid por operaciones urbanísticas, viviendas de obra social... sus vecinos son mayoritariamente inmigrantes interiores procedentes de Andalucía y Extremadura. La mayoría de las viviendas se conciben como viviendas provisionales que, sin embargo, se harán permanentes en el tiempo. Este hecho, unido a una inadecuada cimentación sobre terreno arcilloso, ha provocado un grave deterioro de las viviendas, que hacen de éste un problema que ha atravesado toda la historia del barrio: «Hace unos veinte años, empezó a haber amenaza de ruina de los edificios. Esto había sido una laguna, se rellenó y por eso al construir había poco cimiento. Además, por ahorro y por la subcontrata de la subcontrata, se construyó con malos materiales. Así que hace veinte años los pisos empezaron a resquebrajarse», nos cuenta Tomás, el cura del barrio.

Con el paso de los años, San Cristóbal se ha ido enfrentando a distintos cambios, entre los que destacan los asociados a los procesos de reconversión de los años ochenta y los problemas que ésta trajo consigo: el desempleo y el golpe de la heroína... «La droga cae con mucha fuerza, calculamos que hay hasta tres o cuatro generaciones perdidas por la droga, y a eso se suma el problema de la vivienda, que existe desde el principio del barrio, y el problema del desempleo», recuerda una mujer de la asociación de vecinos del barrio. El año 1983 marca una fractura en la historia de San Cristóbal, con el realojo de varios grupos de gitanos, que despierta una fuerte oposición vecinal y concluye con la separación, aún vigente, entre esta comunidad y el resto de vecinos, en forma de universos paralelos.

Todos estos cambios se encuentran claramente presentes en la memoria de los habitantes de San Cristóbal, marcando las distintas etapas de una suerte de «historia oficial», compartida por todos los vecinos autóctonos payos y construida desde abajo. Sin embargo, no son problemas como el paro, la heroína o el realojo de los gitanos los que se colocan en el centro de esta historia, sino la lucha que el barrio organizó para afrontarlos: «Éste siempre ha sido un barrio muy peleón: las primeras movilizaciones se dan ya en los años cincuenta. Es un barrio muy político y muy sindical… siempre ha sido un barrio activo y muy de calle: un barrio para vivir», nos dice orgullosa una vecina. Y es que San Cristóbal es un barrio fundamentalmente obrero, muy ligado al activismo y a las reivindicaciones de sus distintas asociaciones (fundamentales la Asociación de Vecinos y las dos parroquias), que consiguieron para el barrio un gran número de infraestructuras, pese al olvido institucional, y lo dotaron de un tejido social que es el orgullo de sus vecinos y el principal referente de una «época dorada» (idealizada) que continuamente se añora: «Aquí había mucha solidaridad entre vecinos, pero eso es algo que se ha perdido», repiten una y otra vez. Estas luchas, unidas a una historia compartida y a la propia configuración espacial, hacen de San Cristóbal un barrio con una identidad vecinal muy fuerte (que configura un nosotros, perfectamente definido), en el que la idea de «barrio» o de «comunidad» ha estado y continúa estando muy presente. Y esto es así pese a los cambios que más recientemente ha experimentado el lugar.

La historia de Lavapiés no tiene, por el contrario, una versión lineal «oficial » como la que podemos hallar en San Cristóbal, ni un único sujeto de enunciación: es una historia mucho más polifónica, que va y viene, que cada cual empieza a contar desde el momento en que llegó —historiacrisol.

Es posible que esto en alguna medida esté relacionado con el papel mucho más marginal de su asociación de vecinos, «La Corrala», en comparación con el de su equivalente en San Cristóbal de los Ángeles o en otros barrios del cinturón rojo de Madrid: de hecho, en el mayor momento de movilización vecinal, en 1995, en oposición a la operación de «La Alameda de Lavapiés»,(20) la iniciativa de los vecinos desbordó en radicalidad e ímpetu la estructura y planteamientos de la asociación.

A cambio, Lavapiés siempre se ha caracterizado desde los años noventa por el fuerte dinamismo de la iniciativa social y cultural más difusa: se cuentan por decenas las asociaciones, eventos y proyectos surgidos en el barrio, de todo tipo, aunque ninguno puede decir que representa «al barrio» en su totalidad.

En los últimos años, ambos barrios han experimentado un conjunto de transformaciones radicales encabezadas por la llegada de muchos inmigrantes transnacionales y por el inicio de procesos de rehabilitación emprendidos por las administraciones públicas. Una vez más, encontramos diferencias significativas en uno y otro barrio.

Los vecinos «de siempre» de San Cristóbal de los Ángeles coinciden en destacar cómo en los últimos años se ha producido una ruptura del tejido social del barrio. Por un lado, a causa del progresivo envejecimiento de la población y el éxodo de la gente más joven ante el problema del deterioro de la vivienda: «Así que hubo tres modos de irse: los que se murieron y sus hijos vendieron su piso, los que vendieron porque el resto vendía, y los que vendieron porque con lo que sacaban podían comprar un chalet en Pinto o Valdemoro», comenta un vecino.

Por otro lado, debido a la llegada de numerosos inmigrantes extracomunitarios (en la mayoría de los casos familias), que en tan sólo cinco años sitúa a San Cristóbal como el barrio con mayor proporción de población extranjera de toda la capital. Esta llegada de inmigrantes extracomunitarios, tan de golpe y de manera muy reciente,(21) produce un importante contraste generacional (22) que se suma al contraste entre quien está y quien llega, pero también entre quienes «llegaron al principio y ya se van acomodando », como dice un vecino de origen peruano que regenta un bar en el barrio, y los últimos en instalarse.

Hoy el barrio no se percibe ya como esa «comunidad solidaria y unida» de antaño, sino como un espacio donde se juntan mil micro-historias, cada una con una trayectoria temporal diferente,(23) un momento de llegada distinto y un proyecto vital propio. Y este cambio genera en los «nativos» desconfianza y miedo ante unos «recién llegados» desconocidos: «Es la tercera ola de nuevos vecinos, después de los que fundaron el barrio y los realojos de los gitanos, llegan los inmigrantes. Por primera vez en el barrio hay una llegada masiva de gente a la que no se conoce, ya no son todos los vecinos conocidos entre sí y surge el miedo».

 

NOTAS:

(16) Esta situación está a punto de cambiar: hace apenas tres meses se ha inaugurado una boca de metro, que une el barrio con el centro de la ciudad. Los efectos que pueda tener o no este hecho son aún una incógnita.

(17) Las citas acompañadas de asterisco son citas extraídas de entrevistas y/o conversaciones informales que no recogimos con grabadora. Así pues, se trata de una reproducción aproximada a partir de las notas que tomamos

(18) Embajadores se sitúa a la cabeza de los barrios con un mayor índice de edificios en mal estado o ruinoso (un 42,4 % del total, mientras que la media de Madrid capital es del 15 %). En algunas de sus calles, los porcentajes de infraviviendas detectadas se sitúan entre el 20 y el 80 % del total. (Fuente: censo de población 2001, www.munimadrid.es.)

(19) El barrio de Embajadores, delimitación administrativa a la que pertenece Lavapiés, se sitúa ya en 2002, con un porcentaje del 25,47 %, en el segundo puesto en lo que a población extranjera censada se refiere. Dicha posición se mantiene en el año 2006, con un porcentaje del 35 %, muy por encima de la media de Madrid capital que se sitúa en el 16,6 %. (Fuente: Padrón municipal de habitantes, www.munimadrid.es.)

(20) La operación preveía la construcción de un «eje verde» desde Santa Isabel hasta la plaza de Lavapiés y el derribo de 35 edificios. La movilización vecinal consiguió pararla.

(21). El porcentaje de población extranjera censada en San Cristóbal a uno de enero de 2000 se situaba en el 5,6 % del total de habitantes del barrio (la media de Madrid capital para esa fecha era de 5,8 %), a fecha de uno de enero de 2002, dicho porcentaje se sitúa en el 16,38 % del total (media de Madrid capital: 10, 48 %), para elevarse a 26,5 % en 2003 (media de Madrid capital: 12,3) y alcanzar el 33,9 % y el 38,9 % en 2004 y 2005 respectivamente (años en los que la media de Madrid capital se sitúa en 14,1 % y 15,9 %). A fecha de hoy, el porcentaje total de extranjeros censados en San Cristóbal es del 42,21 %, mientras que la media de Madrid capital se sitúa en un 16,6 %. Estos datos
muestran un ritmo de crecimiento medio anual de la población extranjera de un 28 %, el doble que la media de Madrid capital. (Fuente: Padrón municipal de habitantes, www.munimadrid.es; Informe estadístico de la IAP realizada en San Cristóbal de los Ángeles por la Universidad Carlos III de Madrid –Investigadores responsables: Julio Alguacil y Constanza Tobío).

(22). Aunque el porcentaje total de extranjeros en San Cristóbal a diciembre de 2006 era de 42,21 %, si hacemos un desglose por edades, descubrimos que, en la franja de edad entre 20-39, el porcentaje es del 65,3 % (entre 25-34, asciende a un 70 %), mientras que, entre los mayores de 50 años, los extranjeros no representan más que un 9,86 %. Fuente: Padrón municipal de habitantes, www.munimadrid.es.

(23) Hablamos aquí de distintas «trayectorias temporales» retomando la distinción entre el «tiempo de la vida» frente al «tiempo histórico» que hace Michael J. Shapiro en un texto provocadory muy inspirador: Michael J. Shapiro, «National Times and Other Times: re-thinking citizenship», Cultural Studies, núm. 14 (1), 2000, pp. 79-98.


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Debate “Madrid: globalización, territorio y desigualdad”
Jueves 24 de Enero 19:30
Sala Ramón Gómez de la Serna
Circulo de Bellas Artes

Intervienen
    -   Manuel Delgado (Antropólogo, profesor de la Universidad de Barcelona)
    -   Emmanuel Rodríguez (Investigador del Observatorio Metropolitano)
    -   Carolina del Olmo (investigadora del Observatorio Metropolitano)
Observatorio Metropolitano.



ÍNDICE

P
RÓLOGO. Observatorio metropolitano 25

PRIMERA PARTE. Madrid goes global 33

1. La ciudad global o la nueva centralidad de Madrid. Emmanuel Rodríguez López 41

Un nuevo contexto internacional de competencia territorial 41

La globalización del capitalismo español y

la formación del Madrid global 52

Las nuevas «producciones» de la ciudad global 71

La nueva centralidad: apuntes sobre la geoeconomía

de la metrópolis madrileña 81

2. Nuevos diagramas sociales. Renta, explotación y segregación en el

Madrid global. Emmanuel Rodríguez López 95

La transformación de la composición del empleo 96

¿Una nueva estructura de clases? Movilización general: precarización,

feminización y etnización de la fuerza de trabajo 108

Patrimonio inmobiliario y segregación espacial en

la Comunidad de Madrid 139

Contrageografías metropolitanas. Algunos apuntes sobre la

ecología social del Madrid global 150

SEGUNDA PARTE. El ciclo inmobiliario y la explosión urbana 167

3. Sin los pies en el suelo. Acumulación de capital y ocupación

del territorio en la Comunidad de Madrid. Isidro López 171

Introducción: acumulación de capital y ocupación de territorio 171

El Madrid desarrollista: industria, turismo y vivienda 176

Los perfiles de la crisis en Madrid y en España 188

La expansión de 1982-1992 200

Las funciones económicas de la construcción 206

El territorio como soporte de las políticas de impulso de

la demanda y sus consecuencias sociales 214

4. La explosión urbana de la conurbación madrileña. Rodrigo Calvo López,

Eva García Pérez, Patricia Molina Costa, Natalia Rieznik Lamana y

Almudena Sánchez Moya, miembros del colectivo Laboratorio Urbano 223

Introducción 223

I. Cuestiones básicas en torno al consumo de suelo 227

¿Se está produciendo un aumento del consumo de suelo? 227

¿Por qué se está produciendo ese aumento? 228

¿Dónde se está produciendo ese consumo de suelo? 238

II. Previsiones de futuro 249

Grandes mitos en torno a las infraestructuras 249

Las infraestructuras invisibles del metabolismo urbano 266

El papel de los espacios naturales 273

III. Efectos del planeamiento 286

Las grandes operaciones urbanas en la ciudad de Madrid 286

El actual proceso de revisión masiva de planeamientos 297

IV. Conclusiones y propuestas 316

TERCERA PARTE. Barrios 327

5. Barrios: planificación, inmigración y movimiento

vecinal (1939-1986). Pablo Carmona Pascual y Emmanuel Rodríguez López 333

En el principio fue la inmigración 333

Los orígenes del barrio 344

El movimiento vecinal 354

De la remodelación a la crisis. El movimiento vecinal en la encrucijada 371

Los años del pico. Epílogo para una generación exterminada 383

6. Los procesos sociales urbanos en el derribo y reaolojo de

los Poblados Absorción A y B de Fuencarral. Otro Hábitat 391

Orígenes de los poblados 394

La remodelación de los Poblados 407

El impacto de la remodelación en los vecinos 429

Presente y futuro 437

Conclusiones 442

CUARTA PARTE. Otras miradas 449

7. Apuntes del subsuelo: contracultura, punk y hip hop en

la construcción del Madrid contemporáneo. Pablo Carmona Pascual 453

Escaping the Delta. Nueva Orleans o la ciudad de las

biografías excepcionales 455

Cultura y sociedad: el significado del estilo 461

La movida antes de La Movida: el Madrid de la contracultura 465

Punk, año cero: de Kaka de Luxe a los Centros Sociales Okupados 477

Sobrevivir al cemento y el asfalto:

calles y plazas a ritmo de hip hop 486

Para concluir, Madrid: vicios y virtudes 500

8. ¿Quién puede habitar la ciudad? Fronteras, gobierno y transnacionalidad

en los barrios de Lavapiés y San Cristóbal. Débora Ávila y Marta Malo 505

El archipiélago migrante 515

¿Qué es un barrio inmigrante? Los ejemplos de

San Cristóbal de los Ángeles y Lavapiés 521

Las fronteras internas 539

¿Cómo se interiorizan las fronteras? 553

El gobierno de la diferencia 576

La oscilación fronteriza 603

Espacios de posibilidad 617

El Ferrocarril Clandestino 626

Hood Nation 629

QUINTA PARTE. Mapeando Mad Madrid 635

Introducción. Áreaciega y Andaira Soc. Coop. Mad. 637

Descripción iconos 651

ATLAS MAPAS 673

1. La internacionalización de la economía española 676

2. El Madrid Global 678

3. Crecimiento histórico de Madrid 680

4. Crecimiento del área metropolitana de Madrid 681

5. Espacios naturales amenazados 682

6. Infraestructuras de producción y deshecho 683

7. El metabolismo económico de la metrópolis madrileña 684

8. Expectativas de crecimiento de los municipios de

la Comunidad de Madrid 686

9. El precio de la vivienda y la producción residencial 688

10. La ciudad dual 690

11. Madrid migrante 692

12. Madrid ocio y turismo 694

13. Marca Madrid 696

14. Dinámicas territoriales de la conurbación madrileña 697

15. La producción de ciudad 698

16.Movimiento vecinal y remodelación de barrios (Fuencarral) 700

17. Algunas dinámicas de resistencia 702
 
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