| Italia : 1968-1977. La gran oleada revolucionaria, creativa y existencial. |
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| Escrito por Editorial Traficantes de Sueño | |
| domingo, 18 de marzo de 2007 | |
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Indudablemente, el panorama actual no parece dominado por las apuestas del '77. Antes bien: el chantaje y la degeneración de la guerra y el terror (con políticas de control que intentan anular la dimensión subjetiva de la resistencia), las contradicciones intrínsecas a la globalización, el paroxismo de la información (como sobreabundancia de datos y fundamental resorte de valorización del capital), la simbiosis entre trabajo y lenguaje, la inevitable ambivalencia de eso que se ha venido llamando como multitud. Todas éstas y muchas más son facetas indiscutibles de las mutaciones de estos últimos treinta años.
Sin embargo, la sensación es que este tiempo, como todos los periodos de transición, puede anticipar una nueva gran transformación. Una perspectiva que de nuevo agudice las contradicciones, que acumule las energías para otro «asalto a los cielos», con toda la ambigüedad de unos «cielos» de los que poco sabemos, y de un «asalto» que quizás tome formas tan extrañas como poco ofensivas. Por eso, pensar el '77 es quizás indagar en el primer acto premonitorio de esa nueva época. Excavar en su complejidad, volver a Nanni Balestrini, poeta, novelista e historiador, sus libros han sido la mejor crónica de los movimientos italianos de las décadas de 1960 y 1970. En castellano se pueden leer: Los invisibles (Anagrama, 1997), Lo queremos todo (Traficantes de Sueños, 2006), La horda de oro (Traficantes de Sueños, 2006) y Blackout (Acuarela, 2006).
Collages, composiciones y dibujos de Nanni Balestrini. Con la presencia de Nanni Balestrini, Sergio Bianchi y la editorial Traficantes de sueños.
Teléf. centralita: 91 547 86 03
Discusión sobre "La horda de oro (1968-1977).La gran ola revolucionaria y Con la presencia de Sergio Bianchi y la editorial Traficantes de sueños.
autonomía?
El año en el que el futuro se acabó (Extracto, pág.27-29) Franco Berardi (Bifo)
Premisa: las dos memorias del setentaysiete
Cuando se habla de 1977 vienen a la mente una serie de asociaciones de ideas, imágenes, recuerdos, conceptos y palabras, a menudo incoherentes entre sí. El ‘77 es el año en el que
Por ello se trata del momento de emergencia y de formación de dos visiones incompatibles, de dos percepciones disonantes de la realidad. En ese año alcanza su madurez la historia de un siglo, el siglo del capitalismo industrial y las luchas obreras, el siglo de la responsabilidad política y las grandes organizaciones de masas. Se empieza a entrever la época postindustrial, la revolución microelectrónica, el principio de la red, la proliferación de los agentes de comunicación horizontal, y, por tanto, la disolución de la política organizada, la crisis de los Estados nación y de los partidos de masas.
No debemos olvidar que 1977 fue —además del año de los movimientos de contestación creativa en las universidades y barrios italianos— muchas otras cosas, no todas alineadas en la misma dirección ni bajo el mismo signo. Fue el año del nacimiento del punk, el año del jubileo de la Reina de Inglaterra contestado por los Sex Pistols, que pusieron patas arriba la capital británica durante días y días con música y barricadas lanzando el grito que marca como una maldición los siguientes dos decenios: No Future.
Pero es también el año en el que en los garajes de Silicon Valley chicos, como Steve Wozniak y Steve Jobs, hippies libertarios y psicodélicos logran crear el interfaz user friendly que hará posible en pocos años el acceso cada vez más amplio y popular a la informática y después a la telemática en red. Es el año en el que Simon Nora y Alain Minc escriben un informe al Presidente de la República Francesa, Valery Giscard d’Estaing, titulado L’informatisation de la société, en el cual se esbozan las transformaciones sociales, políticas, urbanísticas previsibles en la época siguiente como consecuencia de la introducción en el trabajo y en la comunicación de las tecnologías digitales y de la telemática (es decir, la informática a distancia; es decir, la conexión en red de los ordenadores; es decir, Internet). 1977 es también el año en el que son procesados los rebeldes de la Banda de los Cuatro, Chiang Ching, Wang Hung-Wen, Yao Wen-Yuan y Chiang Chung-Chao. Los cuatro ultramaoístas de Shanghai fueron llevados encadenados a Beijing y condenados a penas de cárcel larguísimas, porque representaban, a ojos del grupo dirigente denguista, la utopía de una sociedad igualitaria en la que las reglas económicas serían anuladas en favor de una primacía absoluta de la ideología. La utopía comunista empieza su larga crisis precisamente allí donde había sido llevada hasta sus consecuencias más extremas y sangrientas, allí donde la Revolución Cultural Proletaria había desencadenado las tendencias más radicales e intransigentes.
Pero es también el año en el que en Praga y Varsovia se extienden las primeras acciones de disidencia obrera y los disidentes checos firman la Carta 77. Es el año en el que Yuri Andropov (director entonces del KGB) escribe una carta al cadáver ambulante de Leonid Breznev (secretario general del PCUS y máxima autoridad de la Unión Soviética) en la que le dice que si la URSS no es capaz de recuperar con rapidez el retraso en el campo de las tecnologías de la información el socialismo se hundirá. El ‘77 no se puede comprender sólo ojeando el álbum italiano en el que hallamos las fotos de jóvenes de pelo largo con la cara cubierta por un pasamontañas o una bufanda. No se puede entender limitándonos a escuchar eslóganes truculentos, en parte ideológicos, en parte extrañamente surrealistas.
En ese año se pasa la página del siglo XX tal como en 1870–71, en las calles ensangrentadas de París, la Comuna pasó la página del siglo XIX y mostró con qué luces y sombras se anunciaba en el horizonte el siglo XX. Debemos intentar tener en cuenta esta complejidad cuando hablemos del acontecimiento italiano que fue el movimiento autónomo y creativo, porque sólo a partir de esta complejidad podremos entender qué sucede más allá de la crónica callejera, de las manifestaciones, de los enfrentamientos, de los cócteles molotov, más allá del debate sobre la violencia; más allá de la represión violenta con la que el Estado y la izquierda arremetieron contra el movimiento hasta criminalizarlo y empujarlo en brazos del terrorismo brigadista.
http://traficantes.net/var/trafis/storage/original/application/8c32e4d1df6f9c679429f51875cc55c0.pdf
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