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viernes
25. jul 2008
Colombia PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Frances Riera   
martes, 28 de febrero de 2006
Este es un escrito de Fabiola Lalinde "Doña Fabiola" para los que la conocemos, ella es una madre colombiana a la que le desaparecieron un hijo, le encarcelaron a ella, le han extraditado a otro acusado de narco y enviado a las mazmorras del imperio en los EEUU. Por su acción empeño y mucho amor, encontró a su hijo desaparecido, muchos años despues de que lo asesinaran los militares,...
Para mi conocerla a ella fue volver a descubrir la fuerza de la acción directa, de la resistencia, de la desobediencia, de la firmeza permanente. Tuvo que aprender casi de todo, abogada antropologa, analista política, pero nos enseñó que el sentido común, el cariño y estar cerca de la gente son unos de los bienes más preciados que tenemos dentro...
TESTIMONIO

 

"EL CARTEL DE LOS DE-MALAS"

La traumática experiencia de Juan Carlos Gomes Luna, “Me convirtieron en extraditable” (SEMANA Nº 1207) es apenas un botón de muestra de la camisa de fuerza de las extradiciones pues la dura realidad nuestra, poco conocida, es que muchos caminos conducen a Cómbita, algunos de ellos, de los cuales tengo conocimiento son:

  • Los homónimos, el caso de Juan Carlos Gómez Luna.
  • La subplantación de identidad como le sucedió al empresario Antioqueño, Juan José Restrepo a quien le clonaron su cédula y quien también se libró de ser extraditado a España, porque este país retiró la solicitud pues tanto Juan José
  • como el subplantador, también Colombiano, iban a ser extraditados a dicho país para que allí les definieran su identidad y les hiciera el cotejo de las huellas. Increíble pero cierto.
  • Llamadas residuales, más peligrosas que un chocolate crudo, y de las cuales son víctimas personas ajenas al narcotráfico y/o lavado de dólares. A grandes rasgos consiste en que a alguien a quien le están haciendo seguimiento le tienen interceptadas sus conversaciones y todos aquellos con quienes se comunica quedan marcados y el “virus” se va volviendo una cadena y van involucrando gente que nada tiene que ver con el personaje inicial.
  • Las supuestas claves del narcotráfico. En la interceptación de conversaciones, expresiones y palabras de nuestro lenguaje cotidiano son consideradas claves del narcotráfico como: Mercancía, kilos, drogas –se debe de decir medicamentos-, los muchachos –se debe hablar con nombres propios- , persona de confianza es considerada testaferro. Son muchas más, es decir, estamos perdiendo hasta nuestro lenguaje. Quiero advertir que éstos aspectos de las llamadas las escuché en una conferencia en la Defensoría del Pueblo, en Bogotá, dictada por dos abogados de USA. En septiembre de 2004.
  • Programa de Cooperantes, aunque lo más apropiado, considero, es llamarlo “Plan Judas”. Hay quienes por cobrar recompensas han señalado personas inocentes y a otros no les han cumplido el pago ofrecido por su Cooperación y terminan perseguidos, encarcelados o asesinados. Es decir Judas, por donde se mire. (Ver SEMANA Nº 1200 ‘Conejo’ gringo pag. 62) Los casos son numerosos.
  • Prestarle el teléfono o celular a quien esté siendo objeto de seguimiento.
  • Efectuar cualquier tipo de negocios con personas bajo la mira de las autoridades, así como recibir giros, compra de dólares, prestar la cuenta para consignaciones etc. etc.

Por los motivos expuestos buen número de Colombianos que no tienen nada que ver con droga (coca) o lavado de dólares han sido extraditados y otros están en las Cárceles de Máxima Seguridad, especialmente en Cómbita. Yo los bauticé como integrantes del Cartel de los de-malas. ¿Qué hicieron para ser objeto de extradición? Nada, de malas, como los casos de Juan Carlos Gómez y Juan José Restrepo.

En Cómbita encontré allí recluidos profesores, abogados, médicos, ganaderos, comerciantes, negociantes de carros de segunda, los cuales resultaron haber pertenecido a narcos quienes cuando los sacaron nuevos de las agencias no tuvieron ningún problema para su adquisición, pero el pobre que lo compró de segunda es

candidato a extradición. En el Pabellón Nº 7, como en los hospitales mentales, “no son todos los que están, ni están todos los que son”.

El tema de las extradiciones es sumamente complejo, insólito, injusto y hasta infame. Para nadie es un secreto que reconocidos narcos, lavadores de dólares y autores de crímenes atroces no son extraditados pues ello depende de un término o mejor, eufemismo, utilizado por nuestros gobernantes que es “la discrecionalidad” la cual en lenguaje común equivale a decir “hacer lo que se le da la santa y real gana” ¿qué tal?.

Pocos saben que no existe propiamente un Tratado de Extradición con Estados Unidos sino un Convenio en el que Colombia lleva las de perder pues a los mercenarios y traficantes americanos de drogas y armas no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa, ni solicitar en extradición ni nada que signifique sanción o pronunciamiento.

Lo que se percibe es que al problema del narcotráfico se le está dando un manejo hipócrita, político y económico, dependiendo del estrato social y de los intereses, parentescos políticos de los implicados y simpatías. Como en el caso de dos familiares de expresidentes comprometidos en lavado de dólares quienes lograron solucionar el problema sin mayores dificultades ni repercusiones, ni escándalos.

Seamos sinceros en el momento actual, todo depende de la clase de víctima y del victamario (Ver el Reportaje de Yamid, El Tiempo, domingo 19 de junio de 2005, pag. 1-22) ejemplo concreto de discrecionalidad, la cual no se da con los ciudadanos que estén por fuera de los intereses anotados., así sean inocentes. Es más, ni siquiera, como mínimo, se verifican pruebas en Colombia, violando así, Derechos Fundamentales como son el Debido Proceso y otras normas relativas a los derechos de los detenido, consagradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos de la OEA (Pacto de San José de Costa Rica), Organizaciones de las cuales Colombia es Estado Parte.

La Discrecionalidad… ¡Lo que nos faltaba! “Bendita seas Democracia aunque así nos trates” dijo un resignado. Lo único concreto es que una cosa es extraditar narcos y otra, muy distinta, es la de exportar Colombianos como se exportan café, bananos, flores y ganado para cumplir con la cuota del Plan Colombia. Hombres y mujeres de nuestro país que son exhibidos ante los medios de comunicación esposados, encadenados, humillados y ofendidos, transportados como ovejas que llevan al matadero y los noticieros de Televisión parece que se deleitaran con el espectáculo sin un mínimo de humanidad. Dios quiera que nunca más, ningún Colombiano inocente pase por una experiencia de este calibre.

Muchos aspectos graves se quedan en el tintero, afortunadamente ustedes cuentan con Unidad Investigativa y pueden verificar y ampliar información. Este comentario es apenas un aporte al tema, una especie de “alerta amarilla” para el ciudadano desprevenido que considera que el problema no es con él. Sería interesante que alguna periodista fuera a Cómbita un día de visita familiar a la que acuden mujeres y menores de edad (hijos, hermanos y otros parientes) para que conozcan el drama: que tiene que ver con la familia, las requisas, controles y afines, así como reclamar el permiso en la Fiscalía. Sin hablar de lo que cuentan los internos de su cautiverio, de la extinción de dominio, del papel de las Altas Cortes, del sometimiento a la Justicia Americana, de la pérdida de Soberanía y de la ausencia de sentido de país y de dignidad y de otras muchas calamidades que nos afectan a todos y acaban con la confianza y credibilidad en la justicia y en nuestras instituciones.

Escribo desde la experiencia, con dolor de madre y dolor de Patria. El segundo de mis hijos ya fue “exportado” hace dos meses. A él no lo cobijó la discrecionalidad, por pertenecer al Cartel de los de-malas. Más cruel aún, tuve que recurrir, entonces, a un Derecho de Petición al Presidente solicitándole su pronta extradición ya que en nuestro país la Corte Suprema de Justicia sólo cumple el papel de tramitadora de documentos y a la hora de la verdad la situación se la resuelve el país requirente y por doloroso que sea es preferible, para los inocentes, que se los lleven rápido a permanecer indefinidamente, en Cómbita, un centro de reclusión Colombo-Americanos-Nazi. Como se lo manifesté a nuestro Mandatario.

Fabiola Lalinde de L.

 
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