
Caso real: Domingo por la mañana, mes de febrero en el rastro de Landaben. Rastrean dos municipales la estela de un negro que como un rayo, ha salido con su material al verles. De nada sirve que una chica, con coraje y con simpatía, les increpe “¡dejadlo!¡si no ha hecho nada”. Siguen buscando; no se les ocurriría hacer algo distinto a seguir lo ordenado, aun a pesar de su propia conciencia. No es para tanto, se dirá, este caso real. No muere nadie, ni el negro acaba salvando una vida, ni hay beso final entre los municipales. No obstante, lo sustancial del tema, nos habla de cómo es nuestra sociedad, de la normalidad cotidiana en la que los clandestinizados tienen que buscarse la vida. Una contribución del Colectivo Malatextos



