


Caso real: Domingo por la mañana, mes de febrero en el rastro de Landaben. Rastrean dos municipales la estela de un negro que como un rayo, ha salido con su material al verles. De nada sirve que una chica, con coraje y con simpatía, les increpe “¡dejadlo!¡si no ha hecho nada”. Siguen buscando; no se les ocurriría hacer algo distinto a seguir lo ordenado, aun a pesar de su propia conciencia. No es para tanto, se dirá, este caso real. No muere nadie, ni el negro acaba salvando una vida, ni hay beso final entre los municipales. No obstante, lo sustancial del tema, nos habla de cómo es nuestra sociedad, de la normalidad cotidiana en la que los clandestinizados tienen que buscarse la vida. Una contribución del Colectivo Malatextos

Si a la población vasca se le preguntara cuáles han sido las principales novedades relacionadas con los mercaderes de la muerte made in Euskadi (la industria militar) durante 2009, es muy probable que a la mayoría (incluso a la más concienciada) le costara citar una o dos noticias, aunque en el mundo haya, en la actualidad, más de 40 guerras o conflictos armados abiertos. Cabe preguntarse qué mecanismos consiguen que olvidemos nuestra implicación directa y que seamos tan impermeables ante esta ignominia, porque durante 2009 ha habido novedades y noticias relacionadas con los mercaderes de la muerte made in Euskadi, algunas de las cuales se han publicado (otras tardaremos tiempo en conocerlas; cosas del secretismo en el que se intenta escudar la falta de escrúpulos). Hagamos un breve resumen de algunas de ellas, para refrescar nuestra memoria y revivir nuestras conciencias.



Dos amiguitas de diez años se hallan frente al televisor. Llegados los anuncios, una le dice a la otra “El otro día vi un condón junto a los columpios” a lo que su compañera replicó “ Qué es un columpio” El chiste ilustra la situación en la que se encuentra la infancia, transcurridos veinte años de la “Convención de los Derechos del Niño” desatendida por unos mayores demasiado ocupados en producir bienes de consumo y en ganar dinero, y educada por empresas desaprensivas que les inculcan lo peor del sistema capitalista como es el egoísmo, la competitividad, el consumo conspicuo, el despilfarro y cuantos males aquejan la contemporaneidad. Y es que el “Juego de niños” es algo muy serio. En su excelente ensayo “Homo ludens” Huizinga pone de manifiesto la relevancia que tienen los aspectos lúdicos y agonales para el desarrollo armonioso de nuestra psique en cualquier edad, pero sobre todo en la infancia.

A estas alturas debería escamarnos el incesante bombardeo de los medios acerca del supuesto esfuerzo presupuestario del Ministerio de Defensa. Nos dicen que en 2009 su capacidad de gasto se ha reducido el 2,9% y que en 2010 seguirá la misma suerte, con un recorte del 6,2%. Que esto lo digan los medios del sistema es lógico: la gente terminará creyendo que los militares —qué majos— se aprietan el cinturón en esta época de vacas flacas y que se solidarizan con la gente que está sufriendo las consecuencias de la llamada crisis.
